Murió el dictador uzbeco y se abrió el enigma de su sucesión

Islam Karímov fue enterrado el sábado y dejó un vacío de poder
La muerte del presidente uzbeko Islam Karímov abrió una página inédita para este país de Asia Central, que lleva con el mismo presidente desde su independencia hace 25 años y sin un sustituto designado.

Karimov, quien presidió Uzbekistán con mano dura durante más de un cuarto de siglo, logró durante su vida escalar todos los puestos del aparato del Partido Comunista en la época de la Unión Soviética, hasta ponerse al frente de la república de Uzbekistán. Tras la caída de la Cortina de Hierro se convirtió en el primer presidente del país independiente. En ese momento, enfocó sus esfuerzos en barrer a todos sus opositores. Numerosas organizaciones acusan a Karimov, reelegido en 2015, de haber trucado las elecciones en repetidas ocasiones, haber detenido a cientos de opositores de forma arbitraria y de apoyar el uso de la tortura en las prisiones.

La muerte de Karimov estuvo rodeada de intrigas porque su estado de salud se ocultó luego de que se sufriera un derrame cerebral hace varios días, y no existiera confirmación oficial de si seguía con vida.

Interrogantes sobre el futuro

El fallecimiento de Karimov provocó pesar, mezclado con incertidumbre sobre el futuro. "No sé qué pasará ahora, estoy perdido", comentó un residente de 39 años de la capital, Taskent, que era uno de miles que esperaban el sábado en la avenida principal para ver pasar el cortejo fúnebre en camino a Samarcanda.

El modo en que se llene ese vacío de poder es una preocupación urgente para Rusia, Estados Unidos y China, potencias con intereses en la volátil región de Asia Central, donde Uzbekistán es el Estado más poblado.

A pesar de los rumores frecuentes sobre la fragilidad de su estado de salud, Karimov nunca nombró ningún sucesor.

Los expertos coinciden en dos puntos: a falta de una transición democrática el sucesor hay que buscarlo en el entorno del difunto líder y no se vislumbran grandes cambios en el ámbito diplomático ni en los derechos humanos. Un precedente regional les da la razón: el presidente vitalicio de Turkmenistán Saparmurat Niyazov, muerto en 2006, fue sustituido por Gurbanguly Berdymukhamedov que mantiene un control casi absoluto sobre los medios de comunicación y la sociedad civil.

Los pretendientes más creíbles para la sucesión de Islam Karimov son su primer ministro Mirzioiev y el viceprimer ministro Roustam Azimov. Ambos están considerados como rivales.

Por el momento, según la Constitución, asumirá interinamente el presidente del Senado, Nigmatilla Iuldachev. "Incluso si existe un plan de sucesión, ¿los pretendientes lo seguirán? Puesto que esta situación no tiene precedente en Uzbekistán en los 25 años que han pasado desde su independencia, nadie sabe si la gente seguirá las normas una vez que el árbitro se haya ido", declaró Scott Radnitz, especialista del país de la Universidad de Washington.

Fuente: Agencias

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