Museos en movimiento: jaque a la pereza intelectual

¿Qué debe ser un museo hoy? La pregunta está instalada desde el momento que las sociedades están hiperconectadas. ¿Museo vivo o museo muerto?

Por Linng Cardozo.

Un portero casi mudo, un vigilante mudo, una gestión muda, un museo inánime. La descripción le cabe a muchos museos en el mundo, pero desde el momento que los Estados retroceden en sus presupuestos culturales, los museos estatales deben ensayar distintas acciones para adquirir visibilidad, cumplir su función difusora del arte conservado y justificar ante un ministro de economía que vale la pena poner algún peso en el presupuesto para ese museo.
Los museos privados –que no tienen, por ejemplo, a Carlos Slim detrás- se pelean por encontrar el foco. ¿Cuál es la prioridad? Sencillo: obtener recursos para cumplir con la misión de dar a conocer su acervo y, en el mejor de los casos, ser un agitador cultural. Pero sin monedas, los sueños sucumben.

BUSCANDO EL ALMA. Hace algunos años George Henri Riviere, fundador del movimiento de los eco-museos, dijo que museo debe ser “un espejo, donde la población se contempla para reconocerse, donde busca la explicación del territorio en el que está enraizada y en el que se sucedieron todos los pueblos que la precedieron, en la continuidad o discontinuidad de las generaciones. Un espejo que la población ofrece a sus huéspedes para hacerse entender mejor, en el respeto de su trabajo, de sus formas de comportamiento y de su intimidad.”

En términos de gestión, la dirección de los museos deambulan en la pereza intelectual –hagamos lo mismo sin hacer olas- o la exploración de nuevos conceptos, utilizando nuevas herramientas para democratizar el arte, extender el saber del arte hasta donde sea posible y que no se quede en una gacetilla casi inédita.
En síntesis: un museo quieto o un museo en movimiento. Y para eso, los museos más exitosos se conciben a sí mismos como centros culturales y removedores de rutinas artísticas e intelectuales. Construir el alma del nuevo museo no es tarea fácil. Pero hacer la plancha parece que no es la mejor herramienta.
BUSCANDO MASAS. El impacto de la era digital, las dificultades de financiamiento según los métodos tradicionales provocan preguntas. En julio del año pasado se desarrolló en París un simposio denominado “Nuevellestendances de la Museologie”. Este encuentro tuvo nueve ejes que comprendían desde la ética museística en el siglo XXI y la investigación sobre públicos, la educación y la comunicación, hasta los museos en la era digital o la museología participativa.
En el simposio, Xavier Roigé, de la Universitat de Barcelona, habló de tres etapas de la crisis. A saber, la financiera: con cierre de museos, reducción de actividades, condiciones de trabajo más difíciles; la del modelo de gestión: cambios en la carta de servicios, esfuerzos por incrementar la autofinanciación, diferenciación entre museos más movidos por la lógica turística o más enfocados a la comunidad y la conceptual: lógica diferenciada entre conservación/investigación y exposición/espectáculo, todo puede convertirse en patrimonio, los museos no tienen la exclusividad de la gestión del patrimonio.
Resulta interesante observar el impacto de la era digital en la gestión museística. Un ejemplo: el departamento de Digital Media del MET (MetropolitanMuseum) pasó de 10 personas en 2008 a 57 en 2013 o el Museo del Hermitage, que actualmente cuenta con 33.

En materia digital, resulta imprescindible ejecutar acciones desde el museo que permitan la expansión de los objetivos. Si se tiene al ciudadano como centro, las distintas plataformas digitales –twitter, facebook y youtube, por ejemplo- deben ser utilizadas con vigor para mejor cumplir la tarea definida en los objetivos.Marie-Sylvie Poli, de la Universidad de Aviñón, habló de tener una mirada periférica, y no sólo desde dentro del museo.

Finalmente y a cuenta de una nueva nota sobre el tema, veamos la penetración digital en los hogares uruguayos al que supuestamente un gestor de museos desea llegar. Creo. Una encuesta realizada en 2014 por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el marco de un convenio de colaboración interinstitucional con AGESIC, dio lo siguiente: El 70,2% de hogares urbanos tiene acceso a un computadora; la brecha digital de acceso a computadora entre los hogares de mayores y menores ingresos decreció 3 puntos porcentuales en 3 años y más de 1 de cada 4 uruguayos (25,8% del total de la población urbana) utiliza teléfonos inteligentes; el 22,1% de las personas de 6 o más años usaron una tableta en los últimos tres meses.


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