Música para la Casa Blanca

¿Qué dicen las canciones de campaña de los políticos que llegaron a la Casa Blanca en el último tiempo?
Por Eduardo Espina, especial para El Observador

Después de las presidencias de Ronald Reagan y de George H. W. Bush, los estadounidenses estaban prontos en las elecciones de 1992 para dejar atrás la "era de los abuelos" en la Casa Blanca. En medio de un panorama político confuso por los datos provenientes de la realidad, que la mayoría percibió como parte de una recesión económica en fase de agudización, lo que parecía imposible, esto es, que Bush no fuera reelecto, estaba a punto de ocurrir. Pero antes del desenlace habría drama. De pronto, como de la nada (pues al principio solo los sureños sabían quién era el candidato) apareció un hombre enérgico, sonriente, carismático, al cual se le asoció de inmediato con la letra de la canción que utilizaba en cada uno de sus actos públicos, Don't Stop, de Fleetwood Mac. Además, de la aparición de un joven Bill Clinton, y de la pegadiza canción, Bush tuvo otro inesperado contrincante, Henry Ross Perot, quien al transformarse en tercer candidato fue desequilibrante a la hora de quitarle votos a los republicanos.
Viendo el éxito de convocatoria que había tenido el tema musical de la campaña de Clinton cantado por Fleetwood Mac, el texano Ross Perot intentó replicar la fórmula y recurrió a un clásico, Crazy cantado por Patsy Cline, con la idea de atraer votantes, sin darse cuenta de que a quienes les gustaba este tipo de música, country, no eran los jóvenes a quienes pretendía atraer. En otras palabras, le erró con la canción elegida.
Don't stop Fleetwood mac

Por su parte, la voz de Lindsay Buckingham, guitarrista de Fleetwood Mac, quien cantaba Don't Stop, se metió sin esfuerzo en los oídos de los votantes como si fuera un mantra sonoro del cual era imposible separarse. A mayor velocidad de la esperada, el estribillo que decía: "Don't stop, thinking about tomorrow / Don't stop, it'ill soon be here, / It'll be, better than before, / Yesterday's gone, yesterday's gone" (No dejes de pensar en el mañana / no dejes, pronto estará aquí, / será mejor que antes / el ayer se ha ido, el ayer se ha ido"), se transformó en hit tanto musical como político. Si bien la canción tenía 15 años y había llegado a la posición número 3 del ranking de Billboard en octubre de 1977, fue el himno de la revolución del optimismo demócrata, uno que tras las presidencias de Bill Clinton y de Barack Obama, parece no haber perdido un ápice de su vigencia. Por cierto, Fleetwood Mac la cantó en la asunción presidencial de Clinton en enero de 1993. Sin duda, es la canción con mayor éxito y más permanente vigencia en la historia de las campañas presidenciales estadounidenses, una que comenzó en 1840 cuando el entonces candidato y luego presidente, William Henry Harrison, hacia cantar en sus actos políticos Tippecanoe and Tyler, too, de Alexander Coffman Ross, canción cuya letra celebraba la participación de Harrison en la batalla de Tippecanoe en 1811.

En ninguna radio se escucha hoy en día Tippecanoe and Tyler, Too, pero sí la mayoría de las canciones que han estado asociadas a campañas presidenciales, de 1960 a la fecha. A diferencia de lo que sucede en otros países, incluido Uruguay, donde algunos candidatos usan jingles especialmente escritos para ellos, en Estados Unidos los candidatos recurren a una canción conocida, cuya letra sintetiza de alguna forma la filosofía política principal del proyecto que aspira gobernar al país por cuatro años.
Stevie Wonder campaña

Después de Don't Stop, la otra canción con mayor efectividad en una campaña electoral ha sido Signed, Sealed, Delivered I'm Yours, con la cual Barack Obama cerraba sus actos de 2008 y de 2012. La canción de Stevie Wonder, que este cantó en vivo en la Convención Demócrata de 2008, es también de los años 1970, pero se acopló a la perfección al espíritu de una época posterior y diferente, con sus propios sueños y desafíos. La buena música, a diferencia de la política, cambia de época sin perder vigencia.

Tanto Bill Clinton como Barack Obama han sido presidentes populares, con buen oído para elegir canciones pegadizas que ilustraran el mensaje de sus campañas. De no haber sido políticos, podrían haber sido disc-jockeys.

Otros presidentes (y candidatos que no llegaron a triunfar) no fueron sin embargo tan efectivos a la hora de decidirse por el tema musical que los acompañaría en el arduo periplo hacia la Casa Blanca. La canción utilizada durante la campaña de Jimmy Carter es aburrida (Ode to The Georgia Farmer, de K.E. and Julia Marsh), la de Al Gore es ideal para un casamiento, no para un acto político (You Ain't Seen Nothing' Yet, de Bachman-Turner Overdrive), la de George W. Bush resulta obvia y patriotera (Only in America, de Brooks & Dunn), la de John Kerry, poética pero fuera de contexto considerando que había guerra en dos frentes, Irak y Afganistán (Beautiful Day, de U2), y la de John McCain es buenísima para una fiesta, pero no para la campaña presidencial de un candidato republicano caracterizado por su seriedad (Take a Chance on Me, de ABBA).
You Can't always get what you want

En la campaña presidencial que termina el martes, Donald Trump utilizó en la mayoría de sus actos públicos You Can't Always Get What You Want, de los Rolling Stones. Aunque el grupo inglés se indignó y pidió que no la utilizara más, al candidato republicano tanto le dio. La canción, de 1969, proyecta un ominoso sentido de la realidad, y tal vez por eso fue utilizada en la escena del funeral de Alex, en la película de Big Chill.

En tiempos oscuros y de desesperación, como son los actuales, quienes siguen creyendo que aun la vida puede ser un lugar mejor, y luchan para eso, han desoído el mensaje y la música del candidato republicano, sintiéndose en cambio atraídos por Fight Song, de Rachel Platten, y Roar, de Katy Perry, las dos canciones que han sido la banda sonora de los actos de Hillary Clinton. Ambas están cantadas por mujeres y emiten una alegría y un entusiasmo que invita a tararearlas, a bailarlas, o bien ir a la más cercana casilla electoral para votar por la candidata que las ha utilizado y que viene a representar la voz de la esperanza por sobre la del pesimismo y la negatividad.

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