Musulmanes esperan que IMM otorgue predio para cementerio

Hace un año pidieron autorización para contar con un lugar islámico
Cuando un musulmán muere en Uruguay, la familia no tiene otra opción que dejar de lado las creencias y enterrarlo sin seguir su tradición: el cuerpo a un cajón y de allí a la tumba. En el último año los musulmanes enterraron a cuatro fieles y en ninguno de los casos pudieron cumplir con los derechos que la ley islámica les otorga a los difuntos: un baño, una mortaja, oraciones y disponer el cuerpo directo en la tierra.

El director del Centro Egipcio de Cultura Islámica, el jeque Samir, informó a El Observador que pidieron a la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) un espacio donde poder enterrar a sus muertos y así cumplir con todas las etapas del rito, aunque hasta ahora no lo han conseguido.

"Me dijeron: 'Vamos a buscar solución por este tema', pero pasó más de un año y no hay respuesta", agregó Samir.

Según publicó Búsqueda el 4 de junio de 2015, la comunidad presentó el 22 de mayo de ese año un pedido a las autoridades para contar con un cementerio islámico. En ese entonces, el director de Necrópolis de la comuna, Richard Burgos, había dicho al semanario que había voluntad de satisfacer la demanda, aunque para que se pudiera realizar el rito de entierro directamente en la tierra, debería haber un cambio en la normativa departamental. Algo que, a poco menos de cumplirse un año, todavía no ha comenzado a estudiarse.

"Primero lo estudia el servicio y el último paso es jurídica. Primero hay que tener una definición del tema", afirmó a El Observador la directora de Acondicionamiento Urbano –de donde depende Necrópolis–, Silvana Pissano. "Como tienen un rito que no se adecua linealmente con los procedimientos de enterramiento nuestros, que está regulado, está a estudio", agregó.

La normativa establece que "las inhumaciones bajo tierra se efectuarán exclusivamente en ataúdes de madera de fácil descomposición". Agrega que en caso de ser en nichos o en panteones, pueden hacerse en "cajas o féretros de metal, de madera o de cualquier otro material que produzca la industria, debiendo estar provistos de los dispositivos adecuados que permitan la circulación del aire en el interior de los mismos". Lo que pide la comunidad musulmana es un lugar para enterrar según su ley, por lo que la obtención del predio sin cambio de normativa sería para ellos insuficiente, dijo Samir.

Semanas atrás, representantes de la comunidad lograron reunirse en el cementerio del Norte, y la intendencia les expresó que ese podría ser un buen lugar para destinar a los muertos musulmanes.
La comunidad pide tener 10 parcelas para mujeres y otras 10 para hombres, dado que si no son familia deben enterrarse en lugares separados. Aunque en Uruguay se estima que hay 1.500 fieles, el jeque consideró que en principio esa cantidad de espacio sería suficiente, ya que en Montevideo residen unos 300.

La Dirección de Necrópolis manifestó a El Observador que la petición efectivamente está en trámite. Sin embargo, explicaron que una vez seleccionada la parcela, la comunidad musulmana debería realizar un pedido formal, por escrito, para que el lugar sea finalmente otorgado a través de una resolución de la intendencia. En junio de 2015 ya se había mostrado a la comunidad una parcela aunque no llegó a concretarse el pedido.

Por otra parte, de ese departamento afirmaron que el cambio en la normativa significaría una modificación importante, incluso en la forma de trabajo de la intendencia, por lo que ven difícil que se concrete.

Cuatro derechos


"De ella (la tierra) os hemos creado, a ella os devolveremos, y de ella os haremos surgir de nuevo", dice el Corán (Sura 20, 55), de donde nacería la interpretación de que el cuerpo debe ir sepultado directo en tierra.

El jeque explicó que la ley islámica prevé cuatro derechos para los difuntos. El primero es que sus cuerpos sean bañados, dado que, según la creencia, la persona que muere se encontrará con "su señor" y por eso deben estar limpios, incluso perfumados.

El segundo es ser amortajados en tela blanca. Luego, deben recibir las oraciones funerarias y por último alojados directo en la tierra. El cuerpo debe estar orientado a la Meca, y enterrado a 1,50 metros de profundidad.

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