"Muy pocas personas en el mundo están bendecidas con mi talento"

El exlíder de Oasis pasó por Montevideo, tocó y habló de fútbol, de música y de su legado
Por qué el mundo sigue obsesionado con Oasis es una de las preguntas que un periodista del diario inglés The Guardian se hacía hace un año en un artículo, tras repasar que publicaciones musicales británicas como la New Musical Express siguen, a siete años de la separación del grupo, sacándolos en tapa y publicando cualquier tipo de noticia relativa a ellos. Una de las primeras respuestas que ofrecía el autor se centraba en la falta de nombres que tomaran el testigo de la última gran banda de rock de guitarras que ese país ofreció al mundo. La otra, en el magnetismo de su núcleo, los hermanos Noel y Liam Gallagher.

En el caso del primero, además, se trata de uno de los pocos músicos que ofrece una entrevista con ganas de meterse en la conversación, pensar y opinar sobre cualquier cosa que se le pregunte. E incluso en los nueve minutos que El Observador tuvo con el nacido en Manchester con motivo de su recital en el Teatro de Verano con The High Flying Birds (la banda que lo acompaña sobre el escenario) fue perceptible la sensación de que, por una vez, un músico con semejante nivel de popularidad no concedía la nota a regañadientes y ni dejaba en evidencia que preferiría estar haciendo cualquier otra cosa. Eso sí, terminada la entrevista, el compositor más icónico que ha dado el Reino Unido desde los años noventa volvió a su hotel para ver a su Manchester City en la Champions League.

Primero, vamos a chequear la leyenda: ¿es cierto que estuviste con los Inspiral Carpets en Montevideo, en 1991?
Sí. Lo único que pude recordar ayer cuando llegamos del aeropuerto y pasamos por la costa fue que hice ese mismo camino cuando vinimos ayer. Recuerdo ese camino, y que venía en la parte de atrás de un bus, fumando y escuchando a (el saxofonista) Herb Alpert and the Tijuana Brass en la radio. No me acuerdo de nada más. Creo que es un pueblo muy viejo. En Brasil encontré algo más de modernidad, aquí parece realmente un viaje en el tiempo.

Hablando de esto, hace meses aseguraste que el centro de esta etapa solista no es llenar estadios sino "hacer las cosas de la mejor forma posible". ¿Cómo se mide esto?
Creo que solo trato de hacer esto lo mejor posible porque... (piensa) no lo sé, es algo instintivo. Oasis era siempre una especie de lucha y de camino de obstáculos. Era una pelea permanente, tanto a nivel creativo como con otros miembros de la banda. Esto es mucho más un trabajo pensado en función de la relación entre las canciones que hago y la gente que viene a escuchar estas canciones. Honestamente, nada de eso importaba en Oasis.

Noel Gallagher en Montevideo

Pero en 2014 dijiste que ya estabas aburrido de las canciones de tu último disco Chasing yesterday, e incluso de su nombre. ¿Cuál es tu relación hoy con estas canciones?
Creo que suenan bien y en su mayoría pueden tocarse en vivo. Lo que pasa es que cuando salís de gira a tocarlas hay algunas que en este formato no pueden sonar. The ballad of the mighty I es una de esas canciones. Me encanta, pero no puedo soportar tocar esa maldita canción en vivo. La hice demasiado lineal y larga. Me pasa con otras, pero hay canciones que sabía desde el estudio que iban a sonar condenadamente bien en vivo, como The Mexican. Diría que mi relación con ellas es buena, aunque ya tengo medio disco grabado en Inglaterra, que no estoy desesperado por tocar en vivo. Los shows han sido lo mejor desde el año pasado, y en concreto aquí en Latinoamérica también, así que creo que puedo seguir tocando algunas de estas canciones sin apurar las otras.

En todas partes del mundo tus canciones se siguen escuchando más allá de que no está la épica de Oasis alrededor. ¿Esperabas que esto sucediera?
Creo que esto pasa porque soy condenadamente increíble y no hay mucha gente en el mundo que pueda hacer lo que yo hago. Y creo que muy pocas personas en el mundo están bendecidas con el talento para hacer lo que yo puedo hacer. Tengo un determinado estilo ahora con los High Flying Birds –uno que no tiene nada que ver con lo que estoy grabando, por cierto– que está inspirando a gente joven a venir a los conciertos y que además se están encontrando con lo que no pudieron ver de Oasis. Si supiera exactamente cómo hacerlo por fuera de esto le pagaría a alguien más para que lo hiciera y me quedaría en casa, honestamente.

Precisamente de eso hablás bastante. Decís que no hay hoy en día una estrella pop que pueda retomar tu legado. ¿Realmente no ves a nadie cerca?
Creo que el único que podría estar al nivel de mi legado sería uno de mis hijos (risas). Uno tiene ocho años y el otro cinco. En realidad, me gustaría más que el de ocho manejara los números porque es bastante bueno en eso y que el de cinco sea el encargado de seguridad, pateando para afuera a todo el mundo. Sería un buen tour manager. Sobre la música pop, creo que hoy en día todo suena igual. Estoy seguro de que en la música pop hay mucha integridad y todo eso, bla, bla, bla. Pero a mí me gusta el rock n' roll y no veo que nadie de entre treinta y pico y cuarenta y pocos años que esté haciendo algo medianamente relevante.

Nos queda una sola pregunta y hay una bandera del Manchester City, tu club, colgando en el camerino. ¿Qué jugador uruguayo querrías jugando para el City hoy?
Suárez, sin duda. Pero también ese que juega en el PSG, ¿cómo se llama? Cavani, ese. Pero ese que juega en el Atlético, Godín, ese es demasiado bueno, es gigante. Pero el primero que elegiría es sin duda Suárez. Es de los cinco mejores del mundo. No es el mejor, pero quizá sí el segundo. O el tercero.

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