Nacido para contar su vida

La emocionante autobiografía de Bruce Springsteen y un género aún vigente en el mundo editorial
Por Eduardo Espina, especial para El Observador.

Bruce Springsteen ha vendido más de 100 millones de discos y es uno de los pocos casos en la historia de la música pop y rock que transitaron de una década a otra sin perder vigencia. En una época de su vida, la presente, cuando el paso del tiempo comienza a pasarle factura a su cuerpo, tal como lo confesó en una entrevista televisiva reciente –aunque en el escenario eso no se note–, Springsteen acaba de publicar su autobiografía Born to Run ("Nacido para correr", aunque se mantuvo el nombre del original, el mismo también del tercer disco del cantante, de 1975).

En el voluminoso recuento trabajó a salto de mata durante siete años, en los ratos libres. A diferencia de otras celebridades, que contratan a un ghost-writer (escritor fantasma) para que les escriba el libro, Springsteen hizo los deberes sin la ayuda de nadie. El resultado es más que digno. Además, Born to Run va camino a ser la autobiografía de un músico más vendida de todos los tiempos, y es un fenómeno mundial, pues se ha traducido a decenas de idiomas. Quién hubiera imaginado que Born to Run figuraría junto a La chica del tren, de Paula Hawkings, y Harry Potter y el niño maldito, de J. K. Rowling, entre los libros más vendidos de 2016.

Para los editores, es un signo de atención sobre el poder de atracción masivo que tienen las autobiografías hoy.

La editorial Simon & Schuster le pagó al cantante US$ 10 millones por los derechos de Born to Run y la inversión tendrá un retorno monetario fabuloso.

En la primera semana en librerías (fines de setiembre) vendió en su país de origen 120 mil ejemplares y dos meses después va camino a superar en ventas a Vida: memorias, la autobiografía de Keith Richards (escrita en colaboración con el periodista James Fox), que desde su publicación en 2010 ha vendido 800 mil ejemplares. Las autobiografías o memorias son ya un género literario aparte; no en vano en las grandes cadenas de librerías cuentan con anaquel propio.

Nunca sabremos cuántos párrafos de Vida: memorias fueron en verdad escritos por Richards, ni si el entrenador de fútbol Alex Ferguson es el autor real de alguna de las 350 páginas de su muy vendida autobiografía (mala por todo lo que no cuenta, por todo lo que no se anima a contar, por lo engañoso que es el relato) y que seguramente en gran medida haya sido escrita o sus frases ordenadas gramaticalmente por el reconocido periodista deportivo Paul Hayward. Pero sabemos, sin embargo, que en Born to Run Springsteen es el autor de sus propias palabras, y así como en su discografía tiene varias canciones memorables, con versos de nitidez lírica, en este libro presenta pasajes donde resalta un estilo al que no le falla el pulso.

La escritura tiene un nada improvisado poder evocativo, en el cual la reminiscencia, en lugar de ser consecuencia de un mecánico acto mnemotécnico, de puro y continuo recuento, es parte de un decantado proceso poético para intentar entender la vida, sabiendo que el intento terminará en fracaso (la vida nunca puede caber en un solo libro), aunque en verdad no es un asunto de éxito o fracaso sino de hacer el intento por entender.

A diferencia de los libros mencionados de Richards y de Ferguson, y también, por qué no, de Vivir para contarla, fallida autobiografía de Gabriel García Márquez, Born to Run emite de principio a fin un sentido de honesta sinceridad que se trasforma en su carta de triunfo. Con un sentido de diáfana intimidad, librada de artificios y de sedativos emocionales tan comunes en este género, Springsteen logra guiarnos por su vida como si fuéramos sus mejores amigos y estuviéramos oyendo su relato una tarde de domingo, justo el día en que se decidió a contar su historia sin dejar nada para después.

El viaje que comienza en los días de la infancia en Nueva Jersey, con un padre distante y frío, incapaz de comunicar sentimientos profundos, llega hasta el presente, cuando la edad se ha convertido en el gran cedazo a través del cual pasa la vida. El entusiasmo de la juventud en combustión ha sido reemplazado por un tono reflexivo, pues el libro no es más que un plan de entendimiento del acto de estar vivo, con más preguntas que respuestas, y seguir, aunque los resplandores hayan sido sustituidos –sin aviso previo– por la serenidad y por etapas de depresión en la vida tardía, convertidas en preámbulo de lo que podrá venir, esto es, el tiempo de prórroga que se asoma en el horizonte.

Springsteen, tal como él mismo dio cuenta, prometió mostrar "su mente" al lector. A lo largo de casi 600 páginas la promesa queda cumplida con creces. Como todo escritor talentoso –y en este libro el músico demuestra que lo es–, logra que cada ser humano que aparece en el relato se transforme en personaje y hable desde una zona hospitalaria, donde lo verídico y lo ficcional intercambian papeles, pues, sin importar de qué lado de la realidad estén, pueden ser auténticos en igual proporción.

En Born to Run, un hombre de 67 años nos propone conocer su vida, de la cual él ha sido el mejor testigo. Como si esa vida fuera un concierto al aire libre que dura más de cuatro horas, nos invita a sentarnos en primera fila para ver lo que ha pasado. Con frases que no le pidieron nada prestado a la impostura, nos dice que no siempre un viaje cronológico hacia atrás permite entender lo vivido ni dejarnos saber qué vendrá después.

Desde el presente, único tiempo que tenemos para saber lo que somos, Springsteen relata el viaje de su hoy hacia todos los momentos que aún no han dejado de acompañarlo. Una buena autobiografía (y esta lo es) no busca más que rescatar aquellos instantes, epifanías dispersas vividas por aquí y allá, que se las han ingeniado para salvarse del olvido y terminar coincidiendo en un mismo sitio de la memoria, al cual los recuerdos llegaron para ser evaluados.