Nasser en el camino

El músico se puso al servicio de su amigo el director Julio Sonino para protagonizar el primer documental de ambos, uno que recorre su historia
Para hablar del camino que llevó a Jorge Nasser a Nashville primero hay que hablar de otro camino. El de la Aduana.

En 1991, Jorge Nasser convocó a Julio Sonino para filmar el video de Candombe de la Aduana. Era el segundo audiovisual en el que trabajaban juntos, y así como esa canción quedó plasmada en la historia musical uruguaya como un himno urbano, fue en ese momento que la amistad entre ambos se solidificó.

Sonino recuerda bien aquellos comienzos en el Montevideo de los noventa, cuando estaban trabajando en el clip. "En la reunión de preproducción Jorge me dijo 'Mirá, antes que nada tenemos que hacer el camino de siempre'. Él se bajaba del ómnibus en la plaza Independencia e iba caminando todo por la rambla portuaria hasta la casa donde vivía con el padre por Piedras", cuenta. "Fue un camino que hicimos durante tres horas. El tipo es superdetallista, me contaba lo que sentía y lo que iba diciendo el tema. Íbamos haciendo el camino e íbamos viendo la canción. Siempre digo que ahí nació nuestra amistad".

Niquel - "Candombe de la aduana"

El video –además de ser un excelente testimonio de la estética uruguaya de aquellos años– capturó la idiosincrasia del tema, y fue una de las primeras producciones uruguayas en ser transmitidas por la cadena MTV. Después llegaron el ascenso en popularidad de Níquel, banda que por entonces Nasser lideraba, y el posterior desarrollo del músico como solista.

Sonino y Nasser mantuvieron una amistad, primero ligada con el trabajo –el músico compuso temas para los programas del director– y más tarde se consolidó. "Hoy te diría que somos como familia", afirma Sonino.

El director se radicó en Miami mientras Nasser comenzaba a desarrollar una carrera en solitario que lo acercaría cada vez más a la raíz de la música uruguaya: el folclore. Pero en 2010 el músico comenzó a sentir dolores en los brazos y manos. Al tiempo le descubrieron una deformación congénita en la columna que de agravarse le impediría continuar sobre los escenarios.

"Cuando Jorge estuvo mal de salud nosotros charlábamos mucho", cuenta Sonino. "Por determinadas circunstancias nos había quedado en el tintero hacer un viaje a Nashville. Entonces le dije 'Va a salir todo bien y cuando salgas te voy a manejar el convertible y vamos a ir a Nashville'. Son esas cosas que le decís a un amigo para levantarle la moral", dice.

El susto previo a la operación se transformó en alivio cuando la recuperación fue positiva. Lo que quedó fue esa promesa.

Efecto dominó

En 2014, su labor como consejero de Agadu lo acercó a Nashville, donde se realizaba una conferencia sobre derechos de autor. Eso fue lo que puso fecha al soñado viaje. Pronto quedó listo el itinerario, con paradas en lugares emblemáticos para la música estadounidense de ayer y hoy; el Camaro negro descapotable; y una visita a un amigo del pasado que motivó a Nasser a lanzarse en la música. Pero también lo que encontró Sonino fue un potencial documental. "Recibí la idea con sorpresa", cuenta Nasser. "Lo pensé un poco, no mucho, y dije que sí. Me convenció".

La idea de Sonino para hacer su primer largometraje fue contar la historia de Nasser, pero desde la perspectiva de su amistad. Un retrato de la vida antes de ser músico, pasando por el éxito y la superación de las dificultades de salud, pintado desde la emoción y el vínculo, sin regirse por la rigurosidad de las fechas ni la narración lineal. "Mi motivación era que la gente conociera a la persona que yo conozco", afirma Sonino. "Mi relación con Jorge es de una amistad profunda. Nos tuvimos y nos vamos a tener en momentos duros de nuestras vidas. Quería reflejar eso. Creo que es desde el mejor lugar que podía retratar a Jorge. Y a él le gustó la idea".

Sin embargo, abrir las puertas de su mundo privado fue para Nasser algo difícil. "Sentí mucho miedo al principio. Cada tanto me venían unos ataques tremendos. Pero eran momentos. Ya tenía el compromiso con el amigo. Y tenía confianza", cuenta el músico. También, incluir a su hijo mayor, Francisco Nasser, como director musical del filme fue para él una garantía extra.

"Ahora que la vi, la película redime ciertas cosas que en un momento me pareció que no correspondía hablarlas", agrega Nasser. "Ahora se dio. Estoy cuidado como para animarme a mostrarme más como soy. Porque muchas personas que tienen un perfil más de la extroversión, como puedo haber tenido yo en mi carrera, tenemos una esfera muy privada. Esta vez se abrió esa puerta".

"El Camino de Siempre" - Trailer Oficial

El viaje a Nashville fue el puntapié inicial para el documental, pero ese camino se hilvana con el del propio músico, desde su familia, su juventud como militante estudiantil y su posterior exilio a Buenos Aires, donde desarrolló una carrera periodística que lo encauzó luego hacia la música, primero como solista y luego junto a Níquel, una banda de rock que logró por primera vez conquistar a un público multitudinario.

Ese paso a paso que dio Nasser, Sonino lo define como un efecto dominó, que demuestra en el filme a través de una narrativa no lineal. "Jorge es un personaje con una vida que no calculó. Me parecía muy interesante que se entendiera eso. Creo que eso está logrado más allá de que no hay una estructura regida por el tiempo pero sí se entiende qué ficha cayó para que la otra caiga".

"Fue increíble. Parece parte de un guion", apunta Nasser. "Creo que estamos todos guionados en algún punto", señala.

El paraíso del músico

Candombe de la Aduana - Los Prolijos

El recorrido que la cámara hizo en el video del Candombe de la Aduana se emula de manera similar en las primeras escenas de El camino de siempre, que comienza en playa Honda, sigue por la Aduana y sube hacia Palermo.

Para armar esta historia, Sonino recurre a varios elementos: fotografías viejas, videos de Níquel, entrevistas con amigos y personas cercanas al músico –no así a la familia, una decisión que tomó el creador– e incluso animaciones que imaginan cómo fueron diferentes escenas de la niñez y adolescencia del músico. Asimismo, para el encuentro con aquel importante amigo, el director mantuvo un registro al estilo reality, dejando voluntariamente que cámaras y técnicos de sonido se crucen en el plano para capturar el reencuentro con crudeza.

Nasser no vio el resultado final hasta que el filme se presentó el año pasado en el Festival Internacional de Cine de Montevideo. En aquella primera impresión, la emoción lo tocó especialmente en el testimonio de Jaime Roos. Nasser escribió una de las primeras notas sobre la obra de Roos en Buenos Aires, y Roos produjo el primer disco de Nasser. "Que alguien como él diga lo que dice y con el vínculo a nivel afectivo que tenemos, para mí fue muy reconfortante", dice. También destaca las palabras de Rubén Rada, que sostiene que Níquel fue una de las bandas más importantes del rock desde los Shakers.

Pero entre los recuerdos y las diferentes etapas de la carrera del músico, todo vuelve a Nashville, la llamada "ciudad de la música", meca de la peregrinación.

"Nashville es como Tacuarembó o Treinta y Tres, pero imaginate que ahí estuviera la industria musical uruguaya", explica Nasser cuando se le pregunta la importancia de la ciudad para él. "Para quien entiende la historia de los Estados Unidos, del blues y de la musica negra, terminar en Nashville fue perfecto. La ciudad respira música, respira arte. Si hay un paraíso de los músicos sería como Nashville".

Nasser El camino de siempre
Nasser y Sonino en la puerta del The Allman Brothers Band Museum
Nasser y Sonino en la puerta del The Allman Brothers Band Museum

Durante la filmación, el músico intentó "no competir" con la ciudad. "Venía rodando una película, entonces se suponía que yo tenía que hacer algo grande. Pero lo grande era Nashville", explica. Hizo, entonces, lo que planeaba: visitar museos, ir todas las noches a los bares a escuchar música en vivo, comprar instrumentos y discos. Incluso tenía agendado una sesión de grabación en Third Man Records, el estudio del músico Jack White, aunque finalmente no pudo.

Pero se trajo mucho más de Nashville. "La sensación de que hay un mundo ahí afuera, que hay muchas cosas para hacer acá. Hay que perder los miedos, hay que creer en lo que hacés. Hay que creer en nuestra cultura", afirma. "Creo que algún punto en la película una cosa te va llevando a la otra, y terminás hablando de lo mismo por lo que empecé luchando, que es que todo lo cultural tenga su lugar acá. Porque detrás de lo cultural siempre vienen cosas buenas: solidaridad, tolerancia, seguridad. En eso el arte puede hacer maravillas".

Nasser El camino de siempre
En Manuel Designs, tienda del afamado costurero Manuel Cuevas, responsable del estilo de estrellas como Johnny Cash
En Manuel Designs, tienda del afamado costurero Manuel Cuevas, responsable del estilo de estrellas como Johnny Cash

El documental y la obra

En los últimos años Nasser conmemoró 30 años sobre los escenarios con shows multitudinarios en el Auditorio del Sodre y en el Teatro Solís, recibió el premio Graffiti a la Trayectoria, fue declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo y le otorgaron el premio Charrúa de Oro. El documental resulta como un engranaje más en la revalorización de una carrera.

"Me di cuenta de que era el momento de hacerlo", afirma Sonino. "A todo el mundo le gustan los números redondos. Creo que fue un pretexto, porque creo que interiormente la obra de Jorge fue valorada. Los 30 años fue el pretexto para que todo el mundo lo exteriorizara".

"Si el documental puede servir para que mi obra se pueda entender más, me encanta", dice Nasser. "En ese sentido tengo un agradecimiento enorme al amigo. Más allá de que aparezca mi familia y vean lo unidos que somos, más allá de esa cosa afectiva que funciona de verdad, si se entienden un poquito más las canciones es lo mejor".

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