Negociación salarial estancada en tres grupos pesados de la ronda

Construcción, agro y supermercados generan empleo para más de 200.000 trabajadores
*Por Miguel Noguez y Andrés Oyhenard

Tres de los grupos de negociación salarial "más pesados" (agro, construcción y supermercados) que involucran a más de 200 mil trabajadores, recorrieron los primeros 45 días –de los 90 que dio el gobierno para llegar a un consenso– sin registrar prácticamente avances en sus respectivas mesas de negociación en los Consejos de Salarios. En el caso de la construcción –que hoy tiene en actividad a unos 48 mil obreros–,la distancia entre las partes (gobierno, empresarios y trabajadores) es tal que la hipótesis de ingresar a una huelga es una de las opciones que está sobre la mesa.

El dirigente del Sunca, Daniel Diverio, dijo ayer a El Observador que luego de la última reunión que mantuvieron las tres partes en la última semana de setiembre, la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) no realizó una nueva convocatoria. El clima de esa última mesa de negociación no fue el más propicio. Las cámaras empresariales y el sindicato optaron por retirarse de esa convocatoria ante la negativa del Poder Ejecutivo a flexibilizar las pautas. El Sunca considera que con esos parámetros no se garantiza el mantenimiento del salario real. El gremio aspira a que el gobierno acceda a habilitar ajustes salariales anuales, en lugar de semestrales, y que los correctivos por inflación sean cada 12 meses y no a 18 o 24 meses, como pretende el gobierno.

Las cámaras empresariales comparten la inquietud de los trabajadores y aceptan negociar bajo esos términos. Sin embargo, el Ejecutivo ya había fijado como condición para los sectores que tienen contratos o subsidios del Estado que cualquier ajuste salarial por fuera de las pautas no puede trasladarse a precios.

Precisamente, el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu), Eduardo Steffen, había advertido en entrevista con El Observador que el Sunca tenía otros 21 temas en su plataforma de reivindicaciones que también influyen en lo económico.

"Si yo tengo una aproximación razonable entre la postura de los trabajadores, de los sindicatos y del gobierno, es posible llegar a un acuerdo. El problema es cuando las posiciones son tan extremas: esto o nada", había expresado por su parte el titular de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, entrevistado por El Observador TV. El empresario recordó el episodio de huelga del sector en 1993, que duró 83 días con la actividad paralizada. Ante la pregunta sobre si se puede repetir, dijo que sí. "Si no llegamos a un acuerdo y nos vamos a una confrontación de intereses entre el sector empresarial y los trabajadores, la podemos tener", alertó.

La industria de la construcción ha perdido unos 20 mil empleos en los últimos tres años y los pronósticos apuntan a que no habrá mayores cambios el próximo año. De hecho, esta semana el Ministerio de Economía aprobó un decreto con incentivos fiscales para promover la construcción de megaproyectos para vivienda hasta 2019.

Agro por abajo de pautas

El sector agropecuario es otra de las ramas de actividad que ha logrado magros avances, pese a que el sindicato de trabajadores rurales aceptó que se lo clasificara como un sector en problemas, como lo sugirió el Ejecutivo.

Esto contempla que tengan aumentos nominales de 8% el primer año y 6,5% el segundo, con ajustes semestrales, con correctivos cada a 18 o 24 meses.
María Flores, dirigente del gremio de trabajadores rurales, comentó a El Observador que eso implicaría que los trabajadores recibieran 5% de ajustes retroactivo a julio de este año, teniendo en cuenta el correctivo por inflación pasada del convenio anterior. Sin embargo, la Asociación Rural y la Federación Rural ofrecieron al sindicato un ajuste de 3%.

"Eso es ofrecer algo que está por debajo de las pautas, que no podemos aceptar", rechazó Flores. El próximo martes habrá una nueva instancia de negociación, pero el gremio considera que hay poco margen para avanzar dada la postura que tiene la patronal. "Es un desgaste innecesario", acotó.
Para destrabar la negociación, una de las alternativas que se consideraron fue la de abrir el grupo por sector de actividad (ganadería, agricultura, arroz y lechería), pero la iniciativa no prosperó. Desde 2008, los convenios salariales en el agro son sometidos a votación sin el respaldo del sector empleador.


Supermercados

El panorama también está complicado en el sector de los supermercados. Hasta ahora van cuatro reuniones sin que se registren avances. La clave es que todavía no existe acuerdo entre trabajadores y empresarios respecto a qué criterio tomará el grupo como referencia para negociar los aumentos.
La Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys) aspira a negociar lo más cercano posible al sector intermedio, que supone ajustes nominales en el rango de entre 8,5% y 7%. Sin embargo, la Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU) quiere negociar como un sector en problemas, tomando en cuenta que hay trabajadores en el seguro de paro, caída de las ventas e incluso algunos cierres de comercios en el interior del país, entre otros aspectos. Esa situación implica negociar ajustes salariales inferiores, que van entre 6% y 8%.

Sí hay acuerdo en que el convenio sea con dos años de duración e incluso en considerar la incorporación de correctivos anuales por inflación, como promueve el PIT-CNT.
Hay diferencias respecto a la compensación mensual que se paga por quebranto de caja –hoy es de $ 600 y el sindicato quiere que se lleve a $ 2.000–. Los supermercados son partidarios de ajustar ese pago por IPC.

"Nos volvimos a ir con las manos vacías", dijo a El Observador Carlos Baiz, dirigente de Fuecys. Mañana se reunirá la asamblea nacional de delegados y en esa instancia se puede resolver comenzar con medidas de paro en las grandes superficies.

Sunca con paro

El próximo jueves 27, el Sunca hará una megamarcha en Montevideo que irá desde el Obelisco hasta las cámaras empresariales del sector y el Ministerio de Trabajo. La construcción parará ese día en el interior y hará medio horario en Montevideo y la zona metropolitana.

Bancos privados cerraron acuerdo

El sindicato AEBU y la Asociación de Bancos Privados del Uruguay cerraron ayer el nuevo acuerdo salarial con una fórmula que obtuvo el respaldo del gobierno. El convenio se extenderá por un plazo de 18 meses y tendrá ajustes semestrales de 5%, 4% y 3%. Si fuera necesario se aplicará un correctivo por inflación al final del período. En diálogo con El Observador, el presidente del Consejo de Sector Financiero Privado, Elbio Monegal, valoró la negociación como "muy positiva", dada la coyuntura en que se desarrolló, y destacó la voluntad de las tres partes (sindicato, bancos y gobierno) para que el acuerdo fuera tripartito. El de la banca privada había sido uno de los primeros convenios salariales que en 2015 se apartó de las pautas oficiales que fijó el Poder Ejecutivo, dadas las diferencias de los sindicatos con su contenido. En esa oportunidad, como el gobierno no flexibilizó su posición, el sindicato y los bancos acordaron un convenio bipartito.

En el caso de otros subgrupos no bancarios representados por AEBU en los Consejos de Salarios las conversaciones están avanzadas para acuerdos con dos años de duración y correctivos a los 18 meses. Allí se encuentran las compañías de seguros, casas de cambio, empresas de servicios financieros, AFAP, fondos de compensación, agencias de quinielas y centrales de redes de pagos.
Las negociaciones contemplan la situación de los sueldos sumergidos (inferiores a $ 15 mil). Por ello, los salarios que se fijen serán reforzados con aumentos adicionales según las franjas en que se encuentren, informó AEBU en su portal.


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