Nicole Correa: la niña Teletón de los mil sueños

La primera embajadora uruguaya de la institución se recibió de abogada a pesar de los pronósticos y las dificultades; trabaja para ser la mejor dentro del rubro y quiere ser mamá
"¿Cuál sería tu sueño para esta Teletón?", le preguntó el conductor de televisión Humberto de Vargas a una joven de cerquillo rojo ante miles de uruguayos que aquella noche estaban sentados frente a sus televisores. "Llegar a la meta y pasarla. Poder romper el límite que está impuesto para la Teletón", le contestó sonriendo. "¿Confiás en que los uruguayos vamos a pasar ese límite?", repreguntó De Vargas. "Por supuesto", aseveró la entrevistada.

En 2003 se realizaba en Uruguay el primer evento Teletón con el objetivo de recaudar los fondos necesarios para construir el primer centro de rehabilitación infantil en Montevideo. Nicole Correa, la joven de la entrevista, se convirtió en la cara visible de aquel primer evento; fue la primera "niña Teletón".

A fines de mayo pasado, 14 años después de esa histórica transmisión, Nicole (26) se recibió de abogada y la noticia fue compartida por la Fundación Teletón a través de Facebook. Su nombre volvió entonces a figurar en los diarios nacionales y su rostro en la televisión.

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La joven alcanzó lo que en un primer momento resultaba imposible. El diagnóstico de los médicos parecía ser definitivo: parálisis cerebral con el 70% de neuronas muertas. ¿Las secuelas de esta enfermedad? Difíciles de imaginar, pero seguro que afectarían su calidad de vida al punto de que le impedirían realizar una carrera universitaria.

Sin embargo, el futuro de Nicole fue distinto al que pronosticó la ciencia cuando ella tenía 3 años. Sus padres, dos chilenos que llegaron a Maldonado en 1989 en busca de un futuro mejor, comenzaron a buscar opciones de tratamientos fuera de Uruguay hasta que Teletón Chile les abrió las puertas, cuando la sede en Montevideo no era siquiera un proyecto.

"Como simples trabajadores juntamos lo que pudimos y viajó mi esposo con ella. Fueron casi tres meses y empezamos a ver avances", recordó Clarisa Fuentes (54), madre de Nicole, a El Observador. Primero, la niña comenzó a afirmar su cabeza sobre el tronco y luego, casi de manera milagrosa, abrió una mano y obtuvo movilidad en los dedos. "Ya para nosotros eso era suficiente", agregó la madre.

Convivir con la discapacidad

Para cuando llegó la etapa escolar, Nicole ya estaba bastante avanzada en su rehabilitación y los viajes a Santiago cesaron. En el medio de esas idas y vueltas, comenzó a andar en silla de ruedas. "Nos costó ese momento, pero después entendimos que eran como sus zapatos y dejamos de ver la silla", contó Fuentes.
Luego de buscar en varias escuelas dentro de Maldonado, dieron con una que le permitió a Nicole asistir a las clases sin tener que dejar su silla en casa, algo que incluso le sugirieron en alguna oportunidad.
"Fue una etapa de aprender a conocerme. De pequeña no conocía mis limitaciones, las fui aprendiendo a medida que iba creciendo. Aprendí a conocerme y a pedir ayuda", explicó Nicole. Y agregó: "Nadie nunca me negó que tengo una discapacidad, y nunca hubo una caída porque convivo con ella de manera pacífica y armoniosa".

"Nunca me negaron que tengo una discapacidad, y nunca hubo una caída porque convivo con ella de manera pacífica"
Fuentes relató que la etapa liceal de Nicole fue de las más felices en la vida de la joven. Comenzó a gestar las amistades que mantiene hasta hoy, descubrió su vocación por el estudio y terminó de aceptarse a sí misma.

El sueño de ser abogada

"Ella sí o sí tenía que estudiar. Lo que quisiera y lo que pudiera hacer, pero no dejamos otra opción", remarcó la madre. Fue así que Nicole, luego de considerar varias opciones, se decidió por la abogacía y su familia respaldó la decisión. "Si hubiese dicho en mi casa que quería ser astronauta mis padres me habrían dicho que lo podía hacer", bromeó. Y explicó que optó por el campo legal porque sentía la necesidad de "abogar por los derechos del otro"; porque quería generar empatía con la gente, algo que según ella les falta a los uruguayos no solo con la discapacidad sino con la gente en general.

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Como Nicole precisa ayuda para trasladarse a todos lados, la opción de irse a vivir sola a Montevideo para estudiar en la Universidad de la República quedó descartada al instante. Un año después de que la joven terminara el liceo, y en medio de varias incertidumbres, la sede en Maldonado del Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh) abrió la carrera de abogacía y sin pensarlo mucho se anotó. Su madre dejó de trabajar para poder acompañarla durante todo el proceso.

Como a Nicole le cuesta escribir debido a sus dificultades motrices, era Fuentes quien tomaba los apuntes en clase y subrayaba los libros en casa. Luego estudiaban juntas y Nicole rendía todos los parciales y exámenes de manera oral. Así fue avanzando en la carrera hasta alcanzar el título que hoy tiene enmarcado y la llena de orgullo.

Los nuevos sueños de Nicole

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Ante la pregunta de si fue discriminada en la facultad o si recibió algún tipo de abuso por parte de sus compañeros, Nicole respondió de manera tajante: "Prefiero no hablar de eso". Su madre, reacia también a comentar sobre qué tipo de maltratos recibió su hija en la facultad, rotuló la etapa universitaria como "de lucha" e insistió en que "ahora es momento de hablar de los logros y no de los conflictos".
"Ante las dificultades que surgieron, lo principal fue no olvidar nunca el objetivo. Siempre le decía: 'Hija, si este es tu sueño no permitas que nadie te lo quite'. Yo debía acompañarla y recordárselo cada vez que caía".
Ahora, que tanto Nicole como su familia disfrutan de esta victoria, es tiempo de embarcarse en nuevos proyectos. Lentamente, la abogada está armando su propio estudio y evalúa la posibilidad de asociarse con un compañero de clase, junto al que realizó la mayor parte de la carrera, para tomar casos grandes. "Me mentalicé en que quiero ser la mejor en lo que hago. Quiero seguir estudiando", explicó.

A pesar de toda su seguridad, Nicole tiene muchas inquietudes, pero prefiere no exteriorizarlas porque corre el riesgo de que se conviertan en miedos. "El miedo paraliza", dijo. "Manejo mi nudito en la garganta pensando que voy a ir resolviendo las cosas a medida que sucedan. No hay que poner la carreta delante de los bueyes", añadió.

"Manejo mi nudito en la garganta pensando que voy a ir resolviendo las cosas a medida que sucedan. No hay que poner la carreta antes de los bueyes".
Los proyectos de Nicole, hoy, trascienden también lo profesional. Luego de realizar su tesis sobre las vacíos legales en la norma que regula el alquiler de vientres en Uruguay, la abogada se encuentra investigando sobre las posibilidades del embarazo asistido. "Mi mayor sueño es poder llegar a ser madre algún día. Tuve un gran ejemplo de madre, entonces quiero poder devolver un poco ese amor", contó emocionada.

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