"No es como hacer un jardincito", dijo una de las extrabajadoras de Pórtland de ANCAP

Desde 2011, un convenio entre el Mides y ANCAP daba trabajo a 42 trabajadores en el área de jardinería; el convenio se cortó este año
El pasado 20 de febrero, Graciela Techera se enteró por Whatsapp que no seguiría trabajando para ANCAP en la planta de Pórtland de Paysandú.

Ese mensaje, enviado por la supervisora de la división, acabó con más de cinco años en los que Graciela –como sus 41 compañeros– realizaron trabajos de jardinería en la planta sanducera. Techera es integrante de Comil, una de las seis cooperativas del Mides que trabajaban para ANCAP, gracias a un convenio firmado el 9 de febrero de 2011.

Aquel día, el entonces vicepresidente del ente petrolero, Germán Riet, calificó el acuerdo como "una fiesta del trabajo" para Paysandú, según consta en una nota publicada en esa oportunidad por el portal de Presidencia. Esta semana, Marta Jara, quien preside un directorio renovado y lleva adelante una reestructura de la empresa, transmitió una visión diferente: "Cuarenta personas que cortan el pasto no se necesitan. Es un desafío reconvertirlas y mitigar el impacto social, pero el negocio no admite 40 jardineros", sostuvo en rueda de prensa.

Techera no comparte el comentario de la presidenta. "Capaz la gente piensa que era un simple cortado de césped, pero no: era una tarea mucho más complicada", comentó a El Observador. "Trabajábamos prácticamente en campo abierto y hacíamos la limpieza de bastantes hectáreas. No es como hacer un jardincito".

Los contratos, explicó la trabajadora, eran cada seis meses con prórrogas por seis más. "Mientras estaba el Directorio anterior, nunca tuvimos problema. Ni siquiera teníamos que esperar la prórroga, era automático seguir trabajando. Pero con el cambio de Directorio la situación empezó a cambiar".

El primer aviso de que los vientos estaban cambiando llegó seis meses antes que el mensaje de Whatsapp. "Primero se nos redujo la carga horaria. Antes trabajábamos ocho horas de lunes a viernes y pasamos a trabajar seis horas de lunes a jueves", explicó Techera.

Trabajo en la Intendencia

Previo a trabajar para ANCAP, las seis cooperativas (Corazones Unidos, Cotralim, Cotraje, Esperanza, Comil y Trabajo con Esperanza) habían realizado tareas para la Intendencia de Paysandú, mientras esta estaba bajo la égida del Frente Amplio.

"Cuando entró el Partido Nacional rescindió el contrato de las cooperativas y así fuimos a parar a la planta de ANCAP", relató Techera.

Sin seguro de paro

Los salarios que percibían los 42 trabajadores eran acordes al salario mínimo de ANCAP. Según explicó Techera, la empresa tiene una ley por la cual las empresas tercerizadas no pueden ganar por debajo de ese salario, aunque aseguró que con la reducción del horario bajo la nueva administración, el dinero apercibido disminuyó.

Esos seis meses que trabajaron menos horas les impiden acceder al seguro de desempleo. "Quedamos en una situación realmente complicada", señalío Techera, quien agregó que "la mayoría de las compañeras son jefas de hogar y algunas sobrepasan los 50 años de edad, por lo que se les hace muy difícil conseguir una alternativa laboral".

Si bien han tenido contactos con la diputada frenteamplista por Paysandú, Cecilia Bottino, así como autoridades del Mides y algunos sindicatos, todavía no han obtenido ninguna respuesta. Techera no abriga demasiadas esperanzas: "la vemos difícil que a esta altura se resuelva".


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