"No está bien que sea tan secreta la elección de ministros de Corte"

Entrevista a la jueza Alicia Castro, Presidenta del Tribunal de lo Contencioso
Su nombre fue acordado por oficialismo y oposición para que ocupara el cargo que dejó en la Corte Jorge Larrieux en noviembre. Pero por decisión propia, teniendo en cuenta que en un año deberá retirarse por edad, optó por quedarse en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA). Aunque admite que le hubiera gustado ingresar a la Corte, reivindicó el rol del TCA que "muchas veces es más problema para el gobierno de lo que puede ser la SCJ". Además, cuestionó la poca transparencia del sistema de selección a los candidatos a la Corte y habló de su vínculo con el Frente Amplio.

¿Por qué opera la política en el nombramiento de un ministro de la Suprema Corte?
La Suprema Corte de Justicia es un órgano jurisdiccional de creación constitucional que es la cabeza de un Poder del Estado. Como tal, la responsabilidad institucional de la Corte no es solo jurisdiccional -por la decisiones que ella dicta en los procesos- sino que es responsable de un servicio esencial que presta a traves de muchísimas personas y tiene que gestionarlo, tiene que diseñar, implementar, controlar y evaluar políticas de gestión que son de la mayor importancia política en un régimen republicano, democrático y garantista. Eso no puede dejar de verse y por eso se puede decir que tiene que pensar políticamente las cosas. Entiendo que hay que hacer cambios. El PJ ha tomado conciencia de eso, ha hecho un plan estratégico y llevarlo adelante, requiere compromiso y tiempo.

¿Qué cambios por ejemplo?
Sólo para mencionar un ejemplo, creo que hay que revisar a fondo la carrera judicial. Hay que darse cuenta que fue hecha pensando en jueces, varones, padres de familia, que no tenían problemas para trasladarse por el interior con sus familias a cuestas. Ahora es una carrera vertiginosa en la que la familia se separa, la mujer trabaja en una localidad y el marido o compañero en otro. Hay que adaptar la Constitución de 1830 a la vida de 2017. También parece importante revisar la selección, la formación y la manera de ascender en la carrera. Me parece que hay que vincular el ascenso al esfuerzo y a los resultados. Antes el juez era un señor que agarraba el Código y resolvía sobre la vida de personas a las que no les veía la cara, ahora ha adquirido visibilidad, no está más oculto, está integrado a la sociedad.

¿Entonces sólo por eso decidió no ir a la Suprema Corte?
No. Con franqueza, me sorprendió que me nombraran para el TCA y, a medida que me iba integrando al trabajo, no sólo me gustó sino que me fui dando cuenta de que tiene su dificultad integrarse a una estructura en la que hay que entenderse con cuatro personas más y asumir una determinada forma de trabajo. Creo que lo logré, este año presido el TCA y es mi último año. Obvio que me hubiera gustado asumir en la Corte, es una aspiración de cualquier juez, pero se requiere un trabajo sostenido para el que no me dan los tiempos. Cuando me contactaron quienes habían hecho la propuesta en el año 2015 expresé esto y me parece que tampoco a ellos les interesaba alguien que fuera a la Corte sólo para que quedara su retrato en planta baja, ir por unos meses es como un saludo a la bandera.

La propuso el Frente Amplio ¿Cuál es su vínculo con ese partido?
El Frente Amplio me propuso a mí en la oportunidad anterior y hubo acuerdo de todos los partidos en que yo fuera a la Corte en 2016, al punto que ir al TCA se miró como un paso previo. No sé porqué me propuso, supongo que fue probablemente impulsado por organizaciones sociales, particularmente las vinculadas a las cuestiones de género, o tal vez porque tengo bastante buena aceptación del foro, porque soy docente de teoría y filosofía del derecho desde hace décadas, porque he escrito cosas, no sé... Es cierto que antes de ingresar en la judicatura -noviembre de 1989- tenía afinidad con el Frente Amplio, pero no diría que era militante.

Precisamente las organizaciones sociales y el FA están promoviendo una reestructura en la forma de acceder a la Corte, ¿Qué opina?
Me parece que para bien de todos sería bueno que hubiera algunas reglas de juego limpio, mayor transparencia en los criterios y de la fundamentación para elegir a los candidatos. Admito que es una decision política, pero eso no quita que tenga que haber criterios razonables. No está bien que sea tan reservado, tan secreto. Encuentro bien que el Parlamento se maneje con curriculum, que llame a los candidatos y pueda plantearle lo que le parece relevante para su elección... y también pueda explicar a todos porque eligió a alguien y no a otra persona. Creo que es la manera de legitimar a los elegidos y que también quienes no son elegidos tienen que saber por qué. Quizas alguno pudiera haberse defendido de críticas infundadas. Personalmente, me hubiera gustado mucho ser elegida así.

¿Cree que deben ser jueces los ministros de la Corte?
La Constitución no exige que sean jueces, lo que pasa es que el juez no se inventa, se va haciendo en una larga carrera. La judicatura te forma de manera distinta al abogado. Puedo decirlo porque ejercí la abogacía durante más de quince años y si bien me sirvió para entenderme con los abogados, creo que la posición del juez es radicalmente distinta... No es tan fácil trocarse en juez.

El año pasado el TCA estuvo en el tapete por la sentencia sobre abuso de poder en Ancap y que les trajo críticas del gobierno que salió en defensa de Sendic
El TCA fue creado -en una reforma constitucional en 1952- para juzgar la validez de cualquier actos de la administración, con la misma jerarquía institucional que la SCJ y competencia excluyente y por eso es muchas veces más problemático para el gobierno que lo que puede serlo la SCJ. Con respecto a lo de Ancap, nosotros anulamos un traslado de un funcionario que hizo una serie de planteamientos sobre problemas de facturación y se le respondió con un sumario y una sanción. Se trata de una respuesta institucional ilegítima a un funcionario que denunció que había problemas incómodos para la administración. La única mención al presidente de Ancap es que el funcionario trató de entrevistarse y no lo logró y luego éste se hizo eco de la opinión que le trasmitieron. Claro que se hizo uso político de ese caso -en verdad, deplorable- pero no es asunto nuestro, puede pasar y está bien que pase porque todos tenemos derecho a opinar.

Pero el TCA dijo que hubo abuso de poder y el abuso lo cometió el directorio

Si, la resolución la tomó una gerencia y la respaldo el directorio, el sumario lo realizaron jerarquías intermedias. Anulamos una sanción, el resto son interpretaciones. Con la reestructura de la Aduana pasó algo parecido, se dijo que era una decisión politicamente inconveniente, pero desde nuestra perspectiva, se ignoraba el derecho constitucional a la carrera administrativa. Los pronunciamientos jurisdiccionales no puede fundarse en razones de oportunidad o conveniencia, hay que argumentar jurídicamente y la Constitución, guste o no, tiene un peso que no se puede soslayar .

¿Hay un pasarse por arriba las normas en el Estado?
No diría eso, diría que el que tiene necesidad de gobernar y quiere hacer cosas y tiene plazos y exigencias políticas, a veces, no es todo lo cuidadoso que debería ser. Pero para eso está el control jurisdiccional. Sería bueno que los asesores jurídicos de la administración tuvieran más independencia y más peso en las decisiones.

¿Se reitera lo de lo político sobre lo jurídico?
Ese es un tremendo error, lo político sin respetar las reglas jurídícas, es arbitrariedad.l

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