"No me dan trabajo, ¿será por el pañuelo? Estoy dispuesta a quitármelo"

Fátima, una joven que acampa en plaza Independencia, contó las dificultades que atraviesa en Salto
Un representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) llegará a Uruguay en los próximos días para entrevistarse con las familias sirias que están acampando frente a la Torre Ejecutiva.

Esta tarde, esas familias –ahora son tres– no tenían aún esa información, según dijeron a El Observador algunos de sus integrantes. Por lo tanto mantendrán su protesta.

El secretario de Derechos Humanos de la Presidencia, Nelson Villarreal, tenía previsto realizar una conferencia de prensa sobre el asunto. Sin embargo, la suspendió luego de confirmar que llegará a Montevideo un representante de Acnur. Ese era uno de los reclamos de estas familias.

Villarreal expresó en ese texto que "ante todo se apuesta al diálogo con las familias" para lograr una solución.

Los sirios plantearon que el subsidio que reciben no les alcanza para vivir por lo que pidieron irse a otro país.

Desde el gobierno se les notificó que no habrá más ayuda económica y que para irse necesitarán una visa que debe otorgar el país que los quiera recibir.

Una de las familias, la que vive en Salto en una chacra del Instituto Nacional de Colonización, está compuesta por el matrimonio y 13 hijos, de los cuales cuatro son mayores de edad.

Otra familia está formada por una señora viuda con sus cinco hijos. Uno de ellos, una joven de 19 años, tiene cáncer.

La tercera familia tiene 13 integrantes. Varios de ellos ya hablan español a la perfección.
Sirios


Fátima tiene 24 años y es de la familia que vino de Salto. La joven contó a El Observador que para ella y algunos hermanos mayores "sería más fácil" quedarse en Uruguay y trabajar, no así para sus padres. Ninguno de ellos trabaja.

El padre, que habla árabe, es el más decidido a irse y está preocupado por sus hijos más chicos. "Acá todo muy caro, no hay trabajo", dijo a El Observador en un español dificultoso. Si bien aseguró que le "mintieron", sus hijos no parecen compartir demasiado esa afirmación.

Fátima estudió en su país y había empezado a trabajar en una peluquería antes de viajar a Uruguay.

Antes de que estallara la guerra en Siria, su familia se fue a Líbano. "Ahí Acnur ayuda mucho a los refugiados", dijo la joven a El Observador.

Fátima afirmó que en Salto entregó varios currículum pidiendo trabajo pero que nadie la llamó. "Piensan que no hablo español y no es así. ¿Será por el pañuelo? Estoy dispuesta a quitármelo", explicó.

Karima, otra de las sirias que acampa en la plaza Independencia con sus cinco hijos, contó a El Observador que una bomba mató a su esposo en la ciudad de Alepo. Se quejó del costo de vida en Uruguay.

Está sin trabajo. Tuvo un ofrecimiento para realizar tareas de limpieza por $ 6.000 al mes, pero lo rechazó.

"No me dan trabajo, ¿será por el pañuelo? Estoy dispuesta a quitármelo"

Entre la gente que los va a visitar y les da apoyo, este martes estaba uno de los refugiados que llegó a Montevideo desde Guantánamo.

Las familias de los sirios están dispuestas a seguir con su protesta para que les ayuden a irse o a mejorar sus condiciones de vida. Estas familias llegaron en 2014, seducidos por una invitación del gobierno de José Mujica.

Toman mate

Integrantes de las familias sirias estaban en la plaza tomando mate. Siria es de los países donde más se toma esta infusión.

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