"No podemos seguir cobrando facturas a otros gobiernos aunque haya herencias duras"

El candidato a la presidencia del FA, Roberto Conde, considera que en el FA hay un estado de cierta "parálisis" y muchos debates sin resolver
El candidato a la presidencia del Frente Amplio, el exintegrante del Partido Socialista, Roberto Conde, es crítico con la situación actual de la interna del partido. Cree que muchas de las dificultades que atraviesa el gobierno tienen que ver con errores propios, y aunque advierte que hay "herencias duras" de gobiernos anteriores, también admite que la izquierda ha tomado malas decisiones. Este es un extracto de la entrevista que mantuvo con Mariano López en El Observador TV.

¿Por qué son importantes las elecciones del Frente Amplio?
Por muchas cosas, primero porque el FA sigue siendo la primera fuerza política de Uruguay y la fuerza de gobierno, y tiene que tener conducción. La salida de Mónica Xavier se hizo legalmente de acuerdo al estatuto, pero estuvo mal resuelta en sentido de que cuando se fue ya debió haber quedado programada para un corto período posterior la elección siguiente. No puede ser que el FA lleve más de un año sin conducción. Por más que el presidente no sea el jefe político, es el articulador, el que marca la agenda, y el vacío se esta notando.

¿Por qué cree que se ha empobrecido el debate en la interna del FA?
Yo sostengo eso. No es un fenómeno particular del FA sino de la izquierda en general. Hace 25 años que vivimos de crisis en crisis, la pobreza avanza y retrocede. La izquierda debería estar indicando a las sociedades qué camino transitar, sin embargo vemos un empantanamiento. En América Latina tuvimos un ciclo progresista de 10 o 15 años que ahora está cuestionado. Hay que construir discurso y estrategia clara para decir a nuestros pueblos a dónde hay que ir. Hemos pedido un debate para poner en el radar el Uruguay de 2019 y tener bien claro hacia donde estamos yendo en medio de esta crisis del capitalismo central, qué debemos y cómo lo vamos a hacer, y luego todo el gobierno debe cerrar filas tras esos objetivos y no seguir en el estado de dispersión actual.
Ayer en la última reunión de la agrupación de gobierno se plantearon temas muy abiertos pero no logra conformarse una cohesión. El Partido Socialista presentó una serie de propuestas a mi juicio muy interesantes, sin embargo el gobierno no las ha aceptado y hay un abanico de propuestas para definir el quehacer de los próximos años y debemos ponernos de acuerdo.

Roberto Conde: "A la izquierda le está costando posicionarse en el mundo actual"

¿Es una crisis lo de la interna del FA?
No, para nada. Sería crisis si estuviera cuestionada la unidad del FA, o sus bases programáticas fundamentales. Lo que hay es un momento de confusión o falta de resolución estratégica. Y esto alienta a que cada sector haga sus pronunciamientos, que cada líder haga sus pronunciamientos y luego aparecen cortocircuitos públicos. No hay síntesis política. Y la gente abajo lo está sintiendo. Estamos viendo un estado de dispersión. No se está viviendo ese estado de masas que acumulaba y sabía a donde iba. Hay un estado de cierta parálisis y mucho debate sin resolver.
Después de tanto tiempo, hoy estar disconformes es estar disconformes con ustedes mismos.
No hay que perder de vista la bipolaridad izquierda - derecha, el mundo sigue dividido entre izquierda y derecha. En ese mundo existe una evidente división en términos de valores y objetivos. Es una oposición de visiones diferente del mundo y del quehacer público. Ahora, también es cierto que hace 15 años que gobernamos, no podemos seguir cobrando facturas al último gobierno de (Luis Alberto) Lacalle, (Julio) Sanguinetti o (Jorge) Batlle aunque haya herencias duras que se sigan sintiendo. Ya en 2000 las mediciones que hizo el sociólogo Renato Opertti decían que 33% de los jóvenes menores de 15 años no terminaban la secundaria. No hemos podido superar eso. Pero cuajaron en sociedades fragmentadas que nos ha dado mucho trabajo cambiar. Hemos hecho enormes progresos pero aún quedan secuelas. Y en el tan manido debate de ANCAP, recibimos a la empresa convertida en chatarra y sin un dólar para invertir. Cualquiera que hubiera ganado en 2005, si se hubiese propuesto recuperarla no tenía más remedio que salir a pedir dinero prestado porque no habían dejado nada ni en ANCAP ni en Uruguay. Ya de entrada ANCAP estaba condenada a generar pérdidas. Pero también hay pérdidas que provocamos nosotros, por errores en proyecciones, inversiones más altas de lo previsto, ganancias que no retornaron en tiempo y calidad que se había pensado. La realidad diferente en 2016 es que hay pérdidas, algunas heredadas y otras generadas, pero tenemos una empresa de punta y en marcha que está tecnológicamente equipada para funcionar 20 años más.

El Partido Comunista y el PVP decidieron apoyar su candidatura. ¿Por qué usted es un buen líder para el FA hoy?

Yo no me voy a autocalificar de líder. Lo que tengo es una trayectoria de 45 años en el FA, soy fundador, estuve en la mesa política, en el Poder Legislativo, en el Ejecutivo, en militancia de base. En el trabajo y militancia conjunta se construyó una confianza en mi capacidad de articular y conducir colectivos. Si bien uno en ese puesto debe asumir la responsabilidad de liderar, no hay que perdier de vista que es liderar un equipo de conduccón colectiva. Si hay algo que el FA no puede aceptar son fenómenos caudillistas. Un Hugo Chávez no podría liderar el FA. Incluso el general Líber Seregni, que era sin duda el referente máximo, y su voz era la mas autorizada, respetada y querida, siempre tuvo esa fineza de conducir a los jefes, y la dirección siempre fue colectiva.



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