No se discute: comer carne es bueno

Fiona Carruthers, experta en nutrición, enfatizó que es un alimento positivo en cada etapa de la vida y derribó varios mitos
Comer carne es bueno para el ser humano, tenga la edad que tenga, enfatizó Fiona Carruthers –experta en nutrición, nacida en el Reino Unido, quien ha trabajado los últimos 15 años en Nueva Zelanda–, cuya charla en la 17a Conferencia Mundial Hereford se tituló, llamativamente, "Del embrión al cajón".

Carruthers, en un salón de conferencias colmado, ponderó las bondades de este alimento, expuso varios consejos y destruyó algunos mitos que establecen aportes negativos de la carne.

Comenzó señalando que en el período del embarazo es clave que la madre coma carne, teniendo en cuenta que el aporte del hierro que de ese modo obtiene es muy valioso. Puso como ejemplo que 120 gramos de carne y un kilo de espinaca aportan la misma cantidad de hierro, pero además el hierro que se ingiere con la carne es más sencillo de aprovecharlo.

Ya en la etapa del bebe, en sus primeros meses, los aportes por ejemplo de Omega 3 son muy trascendentes, sobre todo porque hay un rápido crecimiento corporal. En Australia y en Nueva Zelanda el 30% de la incorporación de Omega 3 en su población es a través de carnes vacunas y de ovinos, destacó.

Durante el embarazo y en cada etapa de vida del ser humano se aconseja comer carne.

Pasando a la etapa de la edad preescolar, tras recomendar que la inclusión de la carne en la dieta se produzca incluso antes del primer año de vida, desde los seis meses, indicó que a esa edad los niños pueden incurrir en deficiencias nutricionales, porque empiezan los caprichos, desafían a sus padres a ver quién manda, también en la mesa, por lo cual darles carne es fundamental.

Cuando los niños crecen y ya están en la edad escolar, comentó, la carne por sus valores protéicos es muy recomendada cuando se está produciendo un rápido crecimiento del cuerpo. En esta etapa es muy importante incorporar los denominados aminoácidos escenciales, presentes en la carne. Dijo que eso puede encontrarse en algunos vegetales, como las lentejas, pero no en forma completa, por lo tanto hay que combinar las lentejas con arroz en una dieta balanceada, mientras que en la carne está todo.

En ese instante de su charla, que fue seguida muy atentamente por el público, emitió un corto publicitario neocelandés en la que varios niños respondían qué querían ser cuando fuesen grandes. Uno, por ejemplo, quería ser piloto de helicópteros. Pero otro, al final del corto, respondió al final que cuando fuese grande quería ser... grande. Y el mensaje, de inmediato, era que para lograrlo era fundamental comer carne.

Carruthers consideró luego la etapa de la adolescencia. En ese momento de gran ajetreo, remarcó, cuando se produce el estirón, cuando sucede la pubertad, hay cambios bruscos y se alteran las dietas a veces para intentar adelgazar, por ejemplo, disminuyendo la ingesta de alimentos ricos en hierro. En ese escenario comer carne es también muy positivo. Comentó que justo estamos en el mundo en "la semana del hierro", y destacó que el hierro que la carne aporte es de alto valor por ejemplo cuando llega la etapa de la menstruación en las jóvenes, haciendo un llamado a concientizarlas sobre tener esto en cuenta.

Cuando llega la edad adulta, destacó, hay cambios de necesidades y por ejemplo el zinc, presente en la carne, es muy útil para una actividad reproductiva adecuada, pero también lo es llegados los años 40 y 50 el selenio, un potente antioxidante que contribuye a un buen combate de las enfermedades degenerativas.

En los adultos mayores, dijo, cuando lo clave es mantener una buena salud y la calidad de vida, en un instante de menor absorción de nutrientes, la vitamina B12 presente en las carnes es un aporte excelente, que se consigue en muy buenos niveles con la ingesta de menudencias, por ejemplo hígado y riñón.

Finalmente, Carruthers citó otras reflexiones útiles para los lectores, por ejemplo que es mejor obtener los aportes señalados en alimentos naturales, como la carne, que mediante suplementos.

Ya en el cierre de su oratoria, enfatizó que la carne Hereford constituye un aporte escencial en una dieta balanceada constituyendo un potente alimento que proporciona la naturaleza.

Ni produce cáncer ni se adelgaza sin la carne


Fiona Carruthers, durante su charla, dedicó varios minutos a derribar algunos mitos.

Sobre si se come mucha carne roja, dijo que no es verdad y citó un concepto de una doctora británica que dice que lo mejor es un poco de todo y no demasiado de nada.

Luego, categóricamente, indicó que la carne no produce cáncer. Cuestionó los titulares de prensa que repiten que sí y que la gente de tanto leerlo y escucharlo lo termina creyendo, sin que haya evidencia científica al respecto. Dijo que es como afirmar que por usar pollera una mujer puede tener cáncer de mamas. Por eso instó a los nutricionistas a basarse en una ciencia robusta para que se incremente la credibilidad.

Otro mito que consideró es el que sostiene que no comer carnes rojas ayuda a adelgazar. Dijo que, por el contrario, se demostró que genera una sensación de saciedad por mayor tiempo. Otro mito que consideró es el que sostiene que no comer carnes rojas ayuda a adelgazar. Dijo que, por el contrario, se demostró que genera una sensación de saciedad por mayor tiempo.

Sobre el alto contenido graso en las carnes, dijo que la mayor parte de grasa en la carne el consumidor la puede quitar y no comerla, algo que no pasa con tortas y galletitas.

Ese tramo de su exposición lo cerró citando un pensamiento de William Shakespeare: "no existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así".

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