"No se nace creativo o innovador: hay que practicar y desarrollar"

La uruguaya Leticia Britos se ha convertido en una de las referentes de innovación en la universidad estadounidense de Stanford
La laptop de Leticia Britos delata su uruguayez: tiene una cubierta de una pintura de Torres García. Con su acento en español no pasa lo mismo, por influencia de Colombia (donde vivió durante diez años) y de México (de donde son sus amigos con los que conversa hoy en San Francisco, donde vive desde hace 12 años). Estudió bioquímica en Uruguay y luego hizo una maestría en Biología Celular y Molecular. Trabajó en un centro regional de profesores.
En setiembre 2004 empezó a cursar un doctorado en biología del desarrrollo en la universidad estadounidense de Stanford.

Al cursar el segundo año, vio en un ascensor un aviso que convocaba a un taller de Design Thinking abierto a estudiantes de diferentes disciplinas. No sabía de qué se trataba, pero el aviso mostraba personas "trabajando juntas felices". En ese momento en el que su vida se centraba en la experiencia solitaria de un laboratorio con la casi única compañía de los tubos de ensayo, lo encontró irresistible. Cursó el taller –el primero de ese estilo que impartía el hoy consagrado instituto de innovación D-School de Stanford– y vio reflejadas muchas de las cosas que había desarrollado por su cuenta años atrás en el centro de profesores uruguayo, en el sentido de la enseñanza basada en la experiencia, en el "aprender haciendo". Sintió que era su lugar. Terminó su trabajo de investigación a la vez que se vinculaba al D-School.

La semana pasada estuvo en Uruguay para dictar distintos cursos en el marco del acuerdo que la Agencia de Investigación e Innovación (ANII) tiene con Stanford Technology Ventures Program y las facultades de Ingeniería de la Universidad Católica, ORT y UM, que sumó al Claeh, UTEC y Emprenur de la Udelar.

¿Qué pilares sustentan al Design Thinking?

La idea es que todo lo artificial está diseñado, en forma más o menos intencional. Los productos, las instituciones, las formas de trabajar. No es simplemente entender lo que pasó en el pasado, sino pensar en crear nuevas ideas, a partir muchas veces de lo que ya existe. Hay estudios que muestran una característica clave de los emprendedores que han generado nuevos paradigmas: es hacer preguntas y cuestionar la forma en que se hacen las cosas. Eso hay que fomentarlo para que no sean unos pocos los que lleguen a inventar y reinventar cómo vivimos.

¿Cómo se aplica esto a nivel empresarial?

Muchas veces el término emprendedurismo se asocia solo con hacer dinero, y realmente tiene que ver con una serie de actitudes y habilidades, que importan ya sea que se empiece una empresa propia o para trabajar en una establecida o en el gobierno. Se requiere capacidad de ver los supuestos que no se cuestionan. ¿Por qué esto pasa así? ¿Qué pasaría si lo hiciéramos de otra manera? Son esas preguntas las que permiten abrir áreas de oportunidad. Puede ser desde repensar cómo trabajamos en una industria a la organización interna.

¿Hay perfiles de personas más predispuestas para ello?

No, son habilidades, y sobre todo, actitudes, a las que todos tenemos que estar expuestos. No se nace creativo o innovador: hay que practicar y desarrollar. El Design Thinking implica un proceso que empieza por entender a las personas involucradas en una problemática, definir problemas y oportunidades, generar ideas de soluciones posibles y experimentar en lugar de casarnos con una idea, y que sea la única que seguimos. Es una metodología que permite desarrollar hábitos de mente y de trabajo, que son aplicables en cualquier ámbito.

Cómo científica, enfrenta el fracaso de experimentos.

Si uno va a hacer algo nuevo, no todo va a salir bien. Eso hay que aceptarlo. Hay que tomar el fracaso como aprendizaje. ¿Cómo me puede ayudar a cambiar esa solución o entender que quizás estoy abordando un problema que no va a tener impacto? Y también hay que tener la capacidad de enfrentarse a no saber la respuesta. Es natural querer tener certezas, pero si estamos en territorio desconocido la mayoría de las cosas no van a funcionar. El proceso de experimentar para desarrollar una idea se basa en ver, de manera temprana, qué no funciona. Es lo que llamamos prototipado. Un científico no tendría que tener una idea preconcebida, sino una hipótesis y testearla.
Hay que enamorarse del problema y no de la solución. Soluciones deben haber muchas. Una idea es muy peligrosa cuando se tiene solo una. Lo bueno es poder decir: esta idea no funcionó,pero qué importa, tengo la capacidad de tener muchas otras. l


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