"No veo un panorama tan negro para el futuro de Uruguay"

Al frente de ACU desde 2007, habla de la competencia desleal y de lo esencial de la formación ante el aumento del parque automotor
Por Leticia Martínez

Jorge Tomasi, quien se desempeñó durante muchos años como gerente general de Roemmers, preside el Automóvil Club del Uruguay (ACU) por tercer período consecutivo, pero su vínculo con los autos data de 1967 cuando decidió acompañar a un amigo a competir en rally. Algunos accidentes lo alejaron pero la pasión siguió latente.

En 1972 su suegro, Omar Porciúncula, a quien considera un guía, le propuso organizar un rally de confraternidad rotaria. A partir de ese momento empezó a practicar junto a Yamandú Sánchez, con quien compitió durante 28 años. En 1989 ingresó a la comisión fiscal del ACU junto a Julio Maglione, "en un momento complejo", ya que no se cumplía con el artículo 1 del estatuto – que dice que desde la institución hay que desarrollar el automovilismo–. Tres años más tarde formó parte de la comisión directiva, que preside desde finales de 2007, además de ser el vicepresidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Opina que aunque sea sin fines de lucro, el ACU necesariamente se tiene que conducir como una empresa porque si no "no estaría en el mercado".

¿Por qué decidieron incursionar en nuevos servicios?
Durante muchos años ACU prácticamente no tenía competencia, era casi monopólico. Pero desde fines de los 1990 se desarrolló el fenómeno de las tarjetas de crédito, los bancos o las compañías de seguros que ofrecen el servicio de auxilio sin costo. Pero ACU es mucho más que eso, tiene marcadas diferencias por los altos niveles de calidad. A pesar de que el mercado es cada vez más cambiante nuestra cartera de socios se ha incrementado desde el 2008 en casi 30% y luchamos hasta con competencia desleal.

¿Como cuál?
La que ofrece servicios de auxilio para atar ventas, como las compañías de seguros. Eso es desleal porque no es su leitmotiv: lo es la venta de seguros y no la de auxilio. Está prohibido por la ley de defensa de la competencia pero hasta ahora no hemos tenido suerte en la materia; esperemos tenerla en el futuro. Otra es no cumplir con los convenios colectivos: acá cumplimos a rajatabla con lo que surge de la negociación salarial para nuestros casi 400 colaboradores.

¿Cómo es el mercado de las academias de conductores?
Muy complejo y tiene que ver con la evolución de la siniestralidad. El parque automotor se ha más que duplicado en 10 años y eso quiere decir que muchos nuevos conductores acceden a conducir un vehículo. La formación pasa a ser fundamental porque la mayoría de los problemas en el tránsito es por actitudes de las personas. Entonces hay que ser más exigentes en cuanto a lo que ofrece.

La economía del país se está desacelerando ¿Cómo está la institución para afrontar esto?
Hay que ser extremadamente cuidadoso en el gasto. Como buen administrador hay que balancear todas las cuentas y manejarlas adecuadamente. Eso hay que hacerlo siempre pero más en estos tiempos. Tenemos un plan estratégico y un presupuesto en el que está el cuidado de los costos sin desmedro de la calidad del servicio.

¿Y cómo ve posicionado al país?
Estamos en un inicio de algo un poco complicado pero están dadas las condiciones para que en poco tiempo pueda empezar a retomar los índices de crecimiento anteriores. No veo un panorama tan negro para el futuro. Lo que sí me preocupa es que otra vez hay un presupuesto que se tiene que poner arriba de la mesa en 2017; entonces puede ser otro año complicado. l

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