"Nos faltó un estadista para el siglo XXI que liderara el Uruguay que precisamos"

En el año del 50° aniversario de la Unión de Exportadores del Uruguay, su gerenta general habla sobre liderazgo y robotización
Nació entre idiomas y soñaba con ser economista. Teresa Aishemberg fue al colegio franco-alemán y en su casa se hablaba todo el tiempo de economía. Un padre industrial y un abuelo comerciante la formaron en los avatares empresariales, sindicales y de comercio exterior. Entró a trabajar a los 18 años a una Unión de Exportadores del Uruguay (UEU) que solo estaba integrada por dos personas: su jefe y ella. Un día su superior se fue de viaje y Aishemberg se encontró ante dos opciones: se mantenía en recepción o atendía los temas de su jefe. Hizo lo segundo y un tiempo después escuchó casualmente como uno de los directivos decía por teléfono: "Si esta señora tuviese traje y corbata sería un excelente secretario ejecutivo". Al día siguiente, se presentó a trabajar de traje y corbata; y de ahí en más se vistió de ejecutiva. Hace 15 años que es la gerenta general de la institución.

¿Le costó más avanzar en su carrera por ser mujer?
No, nada. No todos los directores pensaban como el que escuché decir lo del traje y la corbata. No sé qué pensaban, pero yo resolví que iba a ser una (ejecutiva) más. Mantener mi feminidad, pero usando determinada ropa para parecer más del ambiente.

¿Para qué está la UEU?
Para generar cambios y acciones que produzcan transformaciones a nivel del empresariado y buscar el bienestar del país. El objetivo es defender, promocionar y desarrollar las exportaciones. Estamos para generar actividades que articulen y no se superpongan con nadie, especializadas en la exportación. Tratamos los temas que le interesan al exportador todo el día, para luego derramarlo a las cámaras que nos fundaron.

¿Cómo se logran esos cambios?
Con liderazgo. Estamos llamados a liderar, siempre. En 2004 nos planteamos ser referentes. Hicimos una reingeniería institucional para prepararnos para el siglo XXI, adaptarnos a las necesidades de los exportadores; aplicar normas y formas de gestión más profesionales. Tenemos un consejo directivo muy dinámico que marca las políticas. Sin liderazgo no hay cambio posible y se necesita a nivel de todo el país. Vemos una falta en este sentido a nivel político y de otras cámaras.

¿Cómo se lidera?
Estableciendo planes estratégicos. Alinear a todos en una discusión posible entre empresarios, trabajadores, ejecutivos y legislativos con el objetivo de triplicar las exportaciones. En 1989 iniciamos un proyecto de promoción que consistió en juntar a sectores con potencial, pero que no exportaban. Detectamos a algunos que tenían posibilidad pero estaban dedicados al mercado interno. Por ejemplo, frutas y hortalizas de hoja caduca. Manejamos incluso la posibilidad de vender platos preparados congelados. Otro rubro que vimos con potencial fue la industria del software. Ahí arrancó lo que es hoy el software en Uruguay. La Universidad de la República empezó con la carrera en informática en 1960 y gracias a eso Uruguay fue líder en exportación de este servicio en América Latina.

Tanto el PIB como las exportaciones se han multiplicado por cuatro en los últimos 15 años.
Sí, China se despertó y quería más comida. Es global y nosotros estamos presentes en este mundo. Recuerdo que en 1991 había una especie de karma de que no salíamos de los US$ 3.000 millones de exportación. Estábamos estancados. Se generó un compromiso y una política de Estado que se fue construyendo más allá del gobierno de turno. Se hicieron muchas reformas ese año para preparar una producción y cuando el mundo necesitó, la teníamos. Las reformas implicaron que hoy podamos exportar lo que exportamos, que coincide con la demanda de China. De todas formas nos faltó un estadista para el siglo XXI que liderara el Uruguay que precisamos.

¿Qué relevancia tiene el dólar en la competitividad?
No damos un número porque lo más importante es ver el tipo de cambio real, compararlo con el mundo. Si ellos tienen un tipo de cambio más alto exportan más y nosotros nos quedamos. Estamos de acuerdo en que baje la inflación, pero hay que ver el costo.

¿Qué ve para el futuro?
Hay conciencia por parte de gobierno, empresariado y PIT-CNT que el trabajo va a cambiar por la robotización. Se necesita pensar y visualizar eso. Los trabajadores que quieran mantener su trabajo deberán vincularse a la robótica. En lugar de quejarse, hay que prepararse para cuando llegue.


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