+ - 24.11.2010, hs
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Las impresionantes columnas de vapor y ceniza que emergen de las entrañas del volcán Tungurahua, el ruido y sus piedras recién paridas pueden convertirse en un atractivo turístico y en el "nirvana" para los geólogos en Ecuador.
Al menos así lo esperan los promotores turísticos de la ciudad de Baños, escoltada por el volcán de 5.019 metros de altura, inmerso desde 1999 en un proceso eruptivo que intercala períodos de alta actividad con otros de relativa calma.
Esta semana el gigante rugió de nuevo y proyectó una columna de ceniza de más de siete kilómetros de altura sobre el cielo de los Andes ecuatorianos.
En un recorrido por sus lahares, como se conoce a las piedras, lodo y ceniza que bajan por las laderas, el promotor turístico Guido Calderón confesó a Efe que tardaron una década en entender que el proceso eruptivo del volcán podía ser uno de los mayores atractivos en lugar del terror de los turistas.
Piedras negras, rojas, grises, amarillas, grandes, pequeñas, inmensas, diminutas y echas polvo, así como paredes con distintas capas geológicas son un abanico de colores y texturas que invitan a Calderón a pensar en la evolución de la Tierra.
También recuerda cuándo, poco después de la erupción en 2006, paseó por el sitio "que estaba al rojo vivo, hirviendo" y derretía las suelas de los zapatos.
(EFE)