Salud - Ciencia y salud
Las pistas del lenguaje
Uruguayos estudian el deterioro del discurso en pacientes esquizofrénicos, comparándolo con el de Sherlock Holmes
En el libro que dio vida a Sherlock Holmes, Estudio en escarlata, el personaje creado por Arthur Conan Doyle dice tener un “arsenal” de conocimientos “abundantes” y en “perfecto estado”, que no se entreveran con datos “inútiles” como el funcionamiento del sistema solar. Con el cerebro de los pacientes esquizofrénicos sucede todo lo contrario: sus discursos son incoherentes y erráticos a tal punto que son la fuente de diagnóstico para esta enfermedad psiquiátrica.
“La desorganización del lenguaje se podría explicar como el colapso del espacio semántico”, dijo el biofísico Juan Carlos Valle-Lisboa, científico del Departamento de Biología Celular y Molecular de la Facultad de Ciencias.
Junto con el también biofísico Álvaro Cabana, ambos son los investigadores principales de un estudio que intenta generar un método matemático para medir el deterioro del discurso de las personas con esquizofrenia y avanzar en su estudio.
“Existe una escala para que los psiquiatras puedan puntuar las respuestas del paciente. Uno puede entrenarse en ese método, pero igual hay una variabilidad subjetiva en las interpretaciones”, explicó Cabana.
Como a distintos grados de esquizofrenia corresponden diferentes niveles de entropía en el lenguaje, los investigadores precisaban de un texto que fuera referente en coherencia y sentido. Así fue como aparecieron Holmes y el doctor John Watson.
“Como método de calibración, analizamos los primeros dos capítulos de Estudio en escarlata, ya que la naturaleza descriptiva del texto está desprovista de metáforas complejas u otros mecanismos literarios que pudieran complicar el análisis”, explicaron los investigadores en un artículo publicado en abril en la revista especializada Schizophrenia Research.
¿Literario o psiquiátrico?
En el artículo titulado Detectando las transiciones de orden-desorden en el discurso: implicancias para la esquizofrenia, los autores citan cinco ejemplos de discursos de pacientes ante la pregunta: “¿Qué actividades tiene en general la gente durante el curso del día?”.
En el caso que muestra un mayor grado de desviación en el lenguaje, el paciente responde: “El final ha llegado. Esa es la medicina que prescribí. Sí, tengo muchos trabajos. He trabajado con la compañía Wyatt. He trabajado... Es el lecho de muerte de la computadora”.
A pesar de la obvia incoherencia, esta tangencialidad del discurso podría interpretarse como literario en otro contexto. En este sentido, Valle-Lisboa explicó: “El método analítico que desarrollemos tiene que ser capaz de discernir entre lo patológico y lo extravagante o metafórico”.
Cabana contó que, en el inicio de la investigación, él fue el conejillo de indias. Le presentaron el inicio de la obra Memorias del subsuelo de Fiódor Dostoyesvski y un fragmento de los diarios del bailarín y coreógrafo Vaslav Nijinsky, quien sufrió esquizofrenia. Los dos talentosos rusos nacidos en el siglo XIX compartían una forma de escribir que se distanciaba del clásico inicio-desarrollo-fin. Pero, mientras el primero lo hacía por decisión estética, el segundo era víctima de su enfermedad.
Para desgracia (u orgullo) del escritor, Cabana titubeó antes de acertar. En un tiempo, los números del método matemático de estos investigadores estarán delatando a los literatos.
Dos extremos
Diálogo de Sherlock Holmes en Estudio en escarlata de Arthur Conan Doyle: “Considero que el cerebro humano es, originalmente, como un pequeño ático vacío, que hay que amueblar como uno elija. Un necio echa mano de cuanto encuentra a su paso, de modo que el conocimiento que pudiera serle útil no encuentra cabida o, en el mejor de los casos, se halla tan revuelto con las demás cosas que resulta difícil dar con él. Ahora, el hombre habilidoso tiene mucho cuidado al momento de seleccionar qué lleva a su cerebro-ático. Solo de herramientas útiles se compondrá su arsenal, pero estas serán abundantes y estarán en perfecto estado. Es un error creer que esa pequeña habitación tiene paredes elásticas o capaces de dilatarse indefinidamente. A partir de cierto punto, cada nuevo dato añadido desplaza necesariamente a otro”.
Respuesta de un esquizofrénico sobre la rutina de la gente: “Bueno, a los 47 años, estoy esperando por los 48, para ser muy honesto. Estoy intentando soportar el martirio de las familias supremas, Behovala. ¿Por qué me hiciste olvidar todas esas cosas? No me gustó eso. Yo retengo información. Creo en la propiedad privada. Eso es la fe Bahai. A los 47 años, estoy siguiendo el mantra de Dennis y Menace. Él siguió el mantra y yo quiero que seas tan bueno como soy. (...) ¿Es eso verdadero o falso? ¿Querés que él sufra de nuevo? El final ha llegado. Esa es la medicina que prescribí. Sí, tengo muchos trabajos. He trabajado con la compañía Wyatt. He trabajado... Es el lecho de muerte de la computadora”.




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