Tecnología - TECNOLOGÍA
Una inyección de imaginación
El fabricante Intel contrató a escritores de ciencia ficción para que inspiren a sus científicos a la hora de idear nuevos proyectos tecnológicos
Que los científicos a menudo tienen problemas para ponerse en el lugar del resto de los mortales es algo que se escucha con frecuencia, tanto como que lo que se sugiere en las novelas de ciencia ficción a veces termina formando parte de la realidad.
El fabricante Intel parece confiar en ambas aseveraciones y por eso encargó a un grupo de autores de ciencia ficción que escriba historias breves en las que imaginen el uso futuro de tecnologías de la compañía.
La colección de cuentos se llama The Tomorrow Project y se propone registrar las impresiones que el común de la gente tiene acerca de diversas líneas de investigación de la empresa como la robótica, la telemática, los métodos de transportación inteligente y los dispositivos con inteligencia artificial.
“Cuando diseñamos chips para poner en un aparato de televisión, una computadora, un teléfono, necesitamos hacerlo cinco o diez años antes (de salir al mercado). Necesitamos entender lo que la gente va a querer hacer con esos dispositivos”, explicó a la BBC, David Johnson, futurólogo de Intel, quien considera que la iniciativa ofrece un importante aporte para detectar las tendencias tecnológicas por venir.
Desde su punto de vista, las historias, que habitualmente son subestimadas en áreas de mercadeo y desarrollo, pueden generar reacciones que uno no obtiene si muestra unas diapositivas.
Entre los autores que participan del proyecto se encuentra el británico Ray Hammond que se inspiró en una serie de desarrollos de los laboratorios de Intel para crear The Mercy Dash (La Carrera de la Misericordia). Su cuento, disponible en el sitio de Intel, gira en torno a una pareja que lucha con la tecnología de tráfico del futuro en una carrera por salvar la vida de una madre.
Otros de los escritores que integran el proyecto son Douglas Rushkoff (Cyberia), Scarlett Thomas, especializada en escribir historias en donde mezcla ciencia y filosofía, y Markus Heitz, un historiador que se ha dedicado al género fantástico. La vida en 2125, cómo sería un parche que controlara la mente en la cima de una montaña virtual, y un mundo donde todo el movimiento es controlado, fueron algunos de los episodios imaginados por los autores.
La relación entre ciencia ficción y realidad no es nada nueva. Solo basta recordar lo sucedido con Julio Verne y su libro De la Tierra a la Luna escrito en 1865. La historia, en gran medida, inspiró la misión “Apolo 11” de la Nasa que realizó el primer viaje a la luna.




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