Estilo - Museo
Ciencia “rabiosamente moderna”
El científico y divulgador catalán Jorge Wagensberg dará una charla hoy en la Torre Ejecutiva sobre su innovadora visión museológica, mientras prepara un proyecto para el edificio de la ex Compañía del Gas
“Adictos al conocimiento” con “kilos de conversación”: así describe el científico y divulgador catalán Jorge Wagensberg al público que surge tras las visitas a los modelos de museo de ciencia “rabiosamente modernos” que creó junto con la fundación a la que representa, la obra social “la Caixa”.
Este experto internacional no solo fundó y dirigió en Barcelona el museo de la ciencia de dicha fundación entre 1991 y 2005, sino que además lideró la remodelación que culminó en la actual CosmoCaixa, con sedes en Barcelona y Madrid. El lugar fue premiado como mejor museo europeo en 2006 por el European Museum of the Year Award, presentado por el Consejo de Europa. Pese a los galardones, Wagensberg cree que el proyecto que está preparando para el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) “se va a convertir en una referencia en el mundo”.
Se trata de una propuesta que empezó hace cinco años por iniciativa de Petrobras. En ese entonces, la petrolera brasileña contrató al estudio Giordano Lorente Arquitectos para que proyectara un centro cultural en la ex Compañía del Gas, en la rambla Sur. El reciclaje quedó en los papeles hasta que CosmoCaixa revivió la idea.
“El lugar es emblemático y será un museo único en el planeta por su ubicación”, cuenta Wagensberg. Por “la suerte de los campeones”, la fundación podrá tomar el proyecto ya elaborado y, con unas pequeñas modificaciones, convertir al antiguo edificio inglés en el Museo del Tiempo.
Tiempo de cambios
Aunque por lo pronto Wagensberg está asesorando al MEC para ver si es o no viable crear un museo de ciencia en Uruguay, el experto afirma: “En mi experiencia, cuando las autoridades políticas piden el proyecto, hay mucho terreno allanado”.
De hecho, antes de la conferencia que brinda hoy en la Torre Ejecutiva, el catalán se reunirá con el presidente, José Mujica, para explicarle la iniciativa. “Creo que va a costar muy poco convencerlo por la atmósfera que hay”, dice Wagensberg.
Científicos y autoridades le han mostrado su interés en que el Museo del Tiempo se vuelva realidad. En los 2.000 metros cuadrados de exposición, el concepto del tiempo se manejará de forma amplia: desde el Big Bang hasta la Teoría de la Relatividad, pasando por la geología y la inmigración que derivó en la conformación del uruguayo actual.
Pero, más importante que el tiempo como factor común es el concepto de “museología total”, según bromeó Wagensberg: “Un nombre para animarnos a nosotros mismos”.
Esta idea se distancia de dos modelos previos. Por un lado, está “la museología antigua, que solo expone objetos y etiquetas. Son piezas encerradas en vitrinas que únicamente dejan pasar la vista”, explica el director científico de la Fundación “la Caixa”.
Por otro lado, continúa, está “la museología de los últimos 50 años, la llamada interactiva, donde hay fenómenos, pero no colecciones. Son todos juguetes”.
El modelo que CosmoCaixa busca implementar en Montevideo, por el contrario, “está basado en provocar emociones y goce intelectual. La idea es inspirar historias de ciencia, pero con el lenguaje de la realidad”, dice Wagensberg.
Un ejemplo de exposición sería la exhibición de un fósil de gliptodonte y, a un costado, una demostración práctica sobre el vínculo entre la forma y funciones de su cola. El catalán cuenta: “Era como una especie de porra que, al igual que un bate de béisbol, estaba diseñada para que al pegar, el golpe no volviera. Por lo tanto, el gliptodonte la usaba para defenderse, pero también para apoyarse”.
Otro ejemplo es la hominización de América, proceso que tiene seis o siete teorías explicativas, que estarán incluidas en una de las muestras. “Todos los museos del mundo le dicen al ciudadano: ‘Llega tarde, la ciencia está hecha. Si quieres, date una vuelta, pero no te creas que puedes colaborar’. Eso no es lo que más estimula a un joven que quiere ser científico”, explica.
En cambio, con este formato que incluye la incertidumbre y el error, elementos claves del método científico, el visitante no solo participa, sino que, además, “sale con muchas más preguntas de las que tenía al entrar”.
Un arte universal
Durante su visita a Uruguay, Wagensberg se está reuniendo con científicos uruguayos de diferentes áreas, quienes están aportando ideas para el proyecto. Tras esta primera instancia, el experto presentará un programa museológico y arquitectónico entre enero y febrero del próximo año.
Una nueva instancia de intercambios se consolidará en la primavera de 2012, cuando el proyecto esté cerrado y pueda presentarse a inversionistas interesados.
Entre las novedades arquitectónicas que tendrá el lugar, habrá un auditorio tecnológico para 500 personas y habitáculos especialmente diseñados para disfrutar de la furia del invierno cristalizado a través de las olas del Río de la Plata.
“Es un museo en el que va a haber mucha belleza, donde la ciencia y el arte se van a integrar”, dice Wagensberg.
En su opinión, los momentos más creativos de la historia han sido aquellos en los que científicos y artistas se han preguntado mutuamente: “¿Y tú qué demonios haces?”. Es el caso de la Florencia del Renacimiento o la Viena de principios del siglo XX, explica. El objetivo de Wagensberg es que el Museo del Tiempo se pueda convertir en la nueva Piazza della Signoria donde, en el siglo XVII, Galileo fundó la ciencia.






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