Eliminatorias 2014 - Máximo goleador
Forlán, apellido para la leyenda
Con el gol que marcó en la noche del martes ante Paraguay, Diego llegó a 32 conquistas y se convirtió en el máximo artillero de la historia de la selección uruguaya
Diego Forlán se metió en la historia. La carrera del rubio delantero, que en su niñez tuvo que decidir entre dedicarse al tenis o al fútbol, escribió anoche en el estadio Defensores del Chaco un nuevo capítulo. Se transformó en el goleador histórico de la selección uruguaya, con lo que significa que ese hito se cayera más de ocho décadas después y vistiendo una camiseta que derrocha tanta gloria como la celeste.
Este futbolista que comenzó como suplente en la selección sub 20 cuando se terminaba la década de 1990, es hoy el símbolo de un camino de triunfos que Uruguay recuperó después de tanto tiempo.
Porque hubo que sufrir años de derrotas para gozar de este presente que lo tiene a Forlán como el jugador más importante. Elegido el mejor futbolista del Mundial de Sudáfrica del año pasado, uno de los artilleros de ese torneo y pieza destacada en la consagración de América de hace unos meses, el hijo de Pablo (otro glorioso ex futbolista de la selección) tiene su propio pedestal, ganado con talento, con humildad y sobre todo con el hambre de triunfo. El apellido Forlán se termina convirtiendo en leyenda.
Ya se había convertido en el jugador con más partidos jugados con la camiseta uruguaya. Y ayer sobrepasó con 32 goles los 31 de Héctor Scarone. Sí, más de 80 años después, Forlán escribió uno de los capítulos más importantes de su vida.
El gol, que además fue para conseguir un empate histórico en el Defensores del Chaco, significa un símbolo del presente de la selección. Un equipo unido, donde todos tiran para el mismo lado. Porque la jugada que precedió al tanto la hizo Luis Suárez y la terminó en la boca del arco Forlán. El mismo Suárez que es el que por edad puede batir con los años el récord de Diego, pero que cuando se mete en la cancha no piensa en esas minucias. El triunfo del plantel es más importante, como ocurrió en la Copa América, cuando el gol de Diego demoró más de la cuenta en llegar y la figura fue Luis.
Ese es también el pensamiento de Diego, que anoche tuvo que sacrificarse en pos del equipo. Jugó más lejos del arco que lo habitual, con la misión de tomar la pelota y tratar de hilvanar el juego.
En el primer tiempo no le dejaron espacios los paraguayos y fueron escasas las oportunidades que tuvo para desarticular la defensa.
Pero nunca se rinde. No lo hizo en sus peores momentos, cuando sintió que no tenía oportunidades en Inglaterra y prefirió irse a un equipo menos poderoso en España como Villarreal y triunfó. Tampoco lo tiró abajo el desprecio que sufrió de su último técnico en Atlético de Madrid, después de haber conseguido Forlán logros históricos para el segundo club madrileño. El rubio levantó la cabeza, vio que en el horizonte estaba Inter de Milan y allá fue, a la liga que le faltaba para coronar una trayectoria fantástica.
Anoche hizo el gol y lo disfrutó. Como disfruta cada una de sus estocadas. Sabía, porque inteligencia le sobra, que era un gol histórico. Pero no hizo alardes. En ese momento pesaba más el resultado frente a Paraguay que el éxito individual.
Sus compañeros lo rodearon y celebraron con él, sin poder sumergirlo en la piscina como lo hicieron cuando se enteraron que la FIFA lo había distinguido como el mejor del mundo. El partido estaba caliente, había que festejar pero no tirar la casa por la ventana.
Luego el físico no le dio para terminar el partido y quedó sobre un costado, con los brazos en jarra, esperando el reemplazante. Estaba lejos del puñado de uruguayos que gozó con su gol y que lo saludó calurosamente en el primer tiempo cuando Forlán se acercó a ellos para ejecutar un tiro de esquina. “Diego, Diego”, le cantaron. Diego estaba concentrado en el partido, en ejecutar ese tiro con la mejor precisión posible y ni siquiera levantó los ojos. Pero habrá sentido como un cálido abrazo el sentimiento de su público.
Forlán se hizo un nuevo espacio en la rica historia del fútbol uruguayo. Ahora que los demás lo persigan a él. Y les va a costar conseguir lo que él logró, porque su carrera aún no termina y porque seguirá haciendo goles con la camiseta color cielo. Y porque no es fácil marcar más de 30 goles con la selección. Solo él y Scarone saben el sabor que tiene.
Ni Romano, ni Míguez, ni Morena, ni siquiera el Loco Abreu que tanto añora ese momento, superaron la barrera de los 30 goles. Forlán está entre esos elegidos. Aplausos.




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