Nacional - REPERCUSIONES
Estupor y sarcasmo en Argentina por la revelación de Vázquez
No hay temor por el relacionamiento bilateral en el corto plazo, aunque sí una nota de duda sobre un eventual segundo mandato de Vázquez
El tema se transformó rápidamente en la nota del día para los medios. Los ex funcionarios que manejaron el conflicto sobre la planta de celulosa fueron muy críticos con el ex presidente uruguayo. No hay temor por el relacionamiento bilateral en el corto plazo, aunque sí una nota de duda sobre un eventual segundo mandato de Vázquez.
Hay que remontarse a las recordadas declaraciones de Jorge Batlle en 2002 (“los argentinos son todos una manga de ladrones, del primero al último”) para ver un momento en el que las declaraciones de un presidente uruguayo haya causado tal repercusión en la Argentina.
Es que las revelaciones del ex mandatario Tabaré Vázquez sobre la hipótesis de un conflicto bélico entre Uruguay y Argentina y el eventual pedido de asistencia militar al gobierno de los Estados Unidos causó estupor y se convirtió, inmediatamente, en la noticia del día en diarios, informativos y páginas de internet.
Como referencia, en pocas horas el tema superó los 3.000 comentarios en la web de La Nación, el principal foro de Internet, donde es raro que haya temas que superen los 500 comentarios. Y también trepó al tope de los temas más comentados en la red social Twitter, con miles de usuarios que dejaron su opinión.
Y hay que decir que, tal como había ocurrido en 2002 con el exabrupto de Batlle frente a las cámaras de televisión, los argentinos tomaron el tema mayoritariamente con humor.
La sola idea de una confrontación bélica con Uruguay es un tema percibido como algo tan improbable que su sola mención suena ridícula y provoca hilaridad. Ese fue el tono general de los comentarios en todos los foros.
Es que no escapa a la opinión pública argentina el hecho de que en este país viven unos 300 mil uruguayos (no se sabe la cifra exacta, pero hasta los funcionarios que realizaron el censo admiten que los 100.000 que figuran oficialmente corresponden a una cifra subestimada, ya que a muchos inmigrantes que están en situación irregular responden ser argentinos), que no sufren ningún tipo de discriminación ni problema de asimilación cultural.
Entre estos inmigrantes militan varias decenas de figuras populares en los ámbitos del arte, el deporte y los medios de comunicación.
De la misma manera, tampoco es posible olvidar, de este lado del Río de la Plata, la extensa lista de intereses argentinos en Uruguay, como los 3.000 millones de dólares que figuran en depósitos de argentinos en el sistema bancario uruguayo, las inversiones inmobiliarias en Punta del Este (que explican más de la mitad de la actividad de la construcción en esa zona balnearia) y las masivas compras de tierras por parte de los sojeros argentinos de los últimos tres años.
Pero tal vez lo que más movió a los comentarios sarcásticos fue la frase de Vázquez haciendo alusión al limitado poder de fuego y capacidad logística de la Fuerza Aérea Uruguaya. Como también las Fuerzas Armadas argentinas se encuentran en un estado de relativo atraso armamentístico en relación con su capacidad histórica, esto llevó a que la imagen de una guerra entre dos países con capacidad de fuego disminuida fuera percibido con más sonrisas que preocupación.
Hay, no obstante, algunas diferencias importantes entre el revuelo causado por las declaraciones de Vázquez y la recordada “gaffe” de Batlle. En aquella oportunidad, hubo un inmediato pedido de disculpas para superar la incomodidad diplomática. Y esta vez, en cambio, no sólo no hubo un intento de relativizar los dichos sino que hubo una ratificación plena por parte de Vázquez.
Los ex funcionarios criticaron duro
Desde el ámbito oficial se prefirió el silencio, de manera que no hubo reacciones de la Cancillería en alusión a las declaraciones de Vázquez. Solamente se refirieron al tema ex funcionarios que formaban parte del gabinete de Néstor Kirchner durante la fase más dura del conflicto en torno a la construcción de la planta de celulosa Botnia.
Uno de ellos fue el ex canciller Rafael Bielsa, uno de los pocos que no se manifestó sorprendido por el hecho de que Uruguay manejara una hipótesis de conflicto con Argentina.
Bielsa explicó que el hecho de que Vázquez hubiese marcado un perímetro en la planta de Botnia con fuerzas del ejército fue interpretado desde las oficinas del gobierno argentino como un gesto evidente de que Uruguay estaba haciendo “una evaluación militar”.
Bielsa, que ya no forma parte del gobierno argentino, fue muy duro en sus calificativos hacia Vázquez, a quien definió como “un hombre parroquial, doméstico, suburbano, sin conocimientos en derecho internacional ni en política internacional”.
A diferencia de Bielsa, quien sí se mostró muy sorprendido fue el ex jefe de gabinete argentino, Alberto Fernández, quien señaló que nunca había estado en el pensamiento del gobierno argentino ningún tipo de conflagración armada.
Fernández criticó el criterio de evaluación que tuvo Vázquez ante amenazas de activistas de Gualeguaychú de atacar la planta de Botnia con explosivos: “Una cosa es la agresividad de una ciudadana argentina y otra cosa es la agresividad del Estado argentino. Fueron comentarios aislados de una asambleísta. Nosotros lo único que hicimos fue extremar los cuidados”, declaró Fernández.
Lo cierto es que la noticia de las declaraciones de Tabaré Vázquez llegan en un momento muy complicado y sensible para las relaciones exteriores argentinas. El día anterior se había revelado el descubrimiento de un plan iraní para realizar atentados terroristas en Buenos Aires. Y, por otra parte, cuando comienza la reunión de países del G20, sigue siendo tirante la relación con el gobierno de Estados Unidos, que ha votado en contra de la concesión de créditos para la Argentina en el Banco Mundial y en el BID.
Ruido en la agenda bilateral
La pregunta ahora en el ámbito diplomático es si estas revelaciones de Vázquez podrían traer cambios en el relacionamiento bilateral.
Por lo pronto, una primera consecuencia negativa para Uruguay es que estas declaraciones “resucitaron” a la asamblea de Gualeguaychú, que estaba desacreditada ante la opinión pública argentina y con escaso predicamento luego del fallo del tribunal de La Haya.
Ahora, tras las declaraciones de Vázquez, varios de los dirigentes históricos del movimiento piquetero entrerriano han vuelto a hablar en los medios, reivindicando su argumento de que Uruguay no actúa en forma amistosa ni respetuosa en relación a los tratados. Lo cual hace prever que, en adelante, habrá un condimento político extra a la hora de los monitoreos conjuntos de las aguas del río Uruguay.
En lo que respecta a la relación entre los gobiernos, no parece factible que haya dificultades, dado el buen diálogo entre los mandatarios de ambos países y la popularidad que goza José Mujica en la opinión pública argentina.
“No creo que estas declaraciones del ex presidente Tabaré Vázquez interfieran en las relaciones entre ambos países. Hay una relación personal y de afecto entre Mujica y la presidenta. Hay un excelente trabajo de ambas cancillerías”, fue la evaluación que hizo el ex embajador Hernán Patiño Mayer, quien también se mostró sorprendido y crítico hacia el ex mandatario uruguayo.
"Las relaciones entre ambos países son únicas a nivel mundial. Esto que dijo Tabaré Vázquez no son más que declaraciones infelices", concluyó Patiño Mayer.
Pero cuando se evalúa el mediano plazo ya no resulta tan claro si las declaraciones de Vázquez serán inocuas. Sobre todo pensando en un probable segundo mandato del ex presidente uruguayo.
No debe olvidarse que la agenda bilateral tiene actualmente temas muy sensibles para la administración Kirchner, como la interconexión energética, justo en un momento en el que Argentina enfrenta un serio deterioro en esa materia. Por otra parte, las autoridades impositivas están jugando una carta fuerte para rastrear el origen de los depósitos y propiedades argentinas en Uruguay, y parecen decididas a usar la presión internacional en ese sentido.
A tres años de la próxima elección presidencial uruguaya, puede parecer temprano afirmar qué puede ocurrir, pero lo cierto es que, hoy por hoy, resulta difícil imaginar un cierre de campaña electoral de Vázquez en Buenos Aires, tal como había hecho en 2004 para pedir el voto de los residentes en este país.
También resulta raro pensar en que el gobierno argentino decida “dar una ayuda” a Tabaré declarando asueto el día posterior al domingo electoral, de manera de permitirle a los inmigrantes uruguayos cruzar el charco y depositar su voto.
Y tampoco resulta fácil la imagen de un encuentro con Cristina Kirchner, en el eventual acto de asunción de Vázquez.
Aunque tal vez no haya que esperar tanto para saber las consecuencias de las palabras de Vázquez: ocurre que antes de la elección uruguaya está el 10 de diciembre de este año, en el que, teniendo en cuenta la ventaja obtenida en primera vuelta, Cristina Kirchner posiblemente reasumirá como presidenta. En tal caso, desde ya, si Vázquez decidiera asistir al acto de reasunción, tiene garantizada la atención periodística, con todos los flashes sobre su persona.




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