Eliminatorias 2014 - ELIMINATORIAS
En Uruguay hay altura
Es la primera vez que la selección celeste encabeza la tabla al cabo de dos fechas; el éxito no es casualidad
El éxito que perdura en el tiempo no es producto de la casualidad. Es trabajo, es proyecto, es elección. Jugadas dos fechas de las Eliminatorias para Brasil 2014 Uruguay lidera la tabla de posiciones. Es la primera vez que sucede al cabo de los dos primeros partidos desde que el calendario es el mismo.
A esta altura la celeste ocupaba el quinto puesto para 2002, el cuarto para 2006 y la misma ubicación para el Mundial pasado. Siempre terminó quinto y debió recurrir al repechaje.
De acuerdo al ránking mundial que mensualmente elabora la FIFA Uruguay es cuarto en el mundo y primero en Sudamérica. El cuarto puesto en Sudáfrica y el título en la Copa América de Argentina lo depositaron tan alto por primera vez desde que FIFA elabora esa lista.
A esto se suma la actualidad en el “todos contra todos” que clasifica a la próxima Copa del Mundo de Brasil.
Los hechos marcan claramente que Uruguay hace rato camina por la senda del trabajo, de la organización, de un proyecto elaborado y llevado adelante a rajatabla por los dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol, pero principalmente por el cuerpo técnico encabezado por Óscar Tabárez.
La celeste sigue en crecimiento desde su asunción como entrenador de la selección en 2006. El plantel es compacto, impenetrable, conoce las reglas del maestro y las lleva adelante a pie juntillas. Cuando a un jugador se le escapa el perro, tiene su merecido, como le pasó a Christian Rodríguez en el último partido de las Eliminatorias. Agredió sin sentido a un futbolista argentino y se quedó sin Mundial. Al comienzo del ciclo hubo jugadores que se quedaron afuera por no tener el comportamiento exigido por Tabárez.
Esta es una parte, importante pero no vital, para lograr el éxito. En fútbol la otra es el talento. Si no hay jugadores de clase, por más que haya disciplina, será difícil sumar objetivos.
Uruguay cuenta con una generación de futbolistas fantásticos. Cuenta con tres delanteros que hacen las delicias en importantes clubes europeos: Luis Suárez, Edinson Cavani y Diego Forlán. Este, además, se transformó el martes en el goleador histórico de la selección nacional con 32 goles, superando por uno a Héctor Scarone. Y Suárez va por ese camino, también Sebastián Abreu, un ejemplo de lo que significa la unión del grupo: el Loco siempre anda de buen humor, aunque las posibilidades que tiene de actuar son escasas y en los últimos tiempos se limitan a cinco o seis minutos.
Diego Lugano es el capitán y el líder por naturaleza, el heredero de un brazalete pesado a lo largo de la historia. Diego Pérez y Egidio Arévalo son los pulmones siempre necesarios para que los demás desarticulen defensores. Después están Maximiliano Pereira (el que más jugó con Tabárez), Diego Godín, Martín Cáceres, Palito Pereira, y esperan su oportunidad Sebastián Coates, Abel Hernández y Gastón Ramírez.
Es un plantel autosuficiente, que se nutre de los jugadores que integran el proyecto desde las selecciones juveniles. Se van integrando de a poco, absorben el conocimiento y la disciplina como si fueran esponjas, para saltar a la cancha y no defraudar, como lo hizo Sebastián Coates en la Copa América.
Todos recuerdan la generación fantástica que concurrió al Mundial de México 1986 dirigida por Omar Borrás. Nelson Gutiérrez, Víctor Diogo, Antonio Alzamendi, Dario Pereyra, Enzo Francescoli y Ruben Paz, entre otros grandes cracks.
Sorteó con comodidad las Eliminatorias (primero en el grupo que compartió con Chile y Ecuador), pero en la gira previa al Mundial disputó 13 amistosos, de los que ganó solo tres. Algo no funcionaba y se terminó de romper en México: empató con Alemania, recibió seis goles de Dinamarca, no pudo superar a Escocia y quedó afuera con Argentina. Grandes individualidades, pero sin la mancomunión necesaria.
La selección de Tabárez camina con paso seguro. Es respetada. Está escribiendo su propia historia. El punto logrado el martes en Asunción es uno de los capítulos. Porque si bien quedó el gusto amargo del empate paraguayo cuando faltaban 30 segundos para el final, el tiempo rescatará que por primera vez en Eliminatorias Uruguay consiguió un punto en el Defensores del Chaco. Y no fue de casualidad.




Envíala por email
Imprímela
Más Opciones
El líder futbolístico y el líder anímico