Nacional - POBLACIÓN MUNDIAL
Un planeta que se mueve en dos velocidades
Mientras el mundo celebra la llegada del habitante 7 mil millones, Uruguay es uno de los países donde su población tiende a envejecer y “crece modestamente”
Para el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) el nacimiento del habitante 7 mil millones es un acontecimiento a celebrar, pero también un suceso que supone el planteamiento de nuevos desafíos, alertas y oportunidades. Fernando Filgueira, sociólogo y representante auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Uruguay, señaló a El Observador que “hay que darse cuenta que el mundo ha crecido muchísimo desde los años 50 hasta nuestra fecha: una población que no pasaba de los 2.500.000 habitantes en la década de los 40 ó 50, hoy está en los 7.000.000, lo que implica un incremento muy importante”.
No obstante, Filgueira señaló que el planeta se encuentra divido en dos partes “con velocidades diferentes”. Por un lado, están aquellos países menos desarrollados, que crecen rápido y cuentan con población joven, y por otro, aquellos más desarrollados, que crecen muy poco y padecen un proceso importante de envejecimiento.
Uruguay presenta la particularidad de que siendo un país en vías de desarrollo, las características de su población son más similares a las de un país desarrollado (vea las gráficas con datos). Ya ha pasado varias etapas de transición demográficas claves y en este momento se encuentra en un proceso donde tiene una tasa de población más envejecida y una tasa de crecimiento poblacional muy moderada que se encuentra por debajo de los niveles de reemplazo, indicó Filgueira. La tasa de reemplazo promedio a nivel mundial es de 2,1.
“Esto no quiere decir que estamos decreciendo. Para eso, tendríamos que mantener esta etapa durante mucho tiempo. Uruguay sigue creciendo, pero de forma moderada”, señaló el sociólogo de UNFPA. Advirtió que esta situación debe servir al país para plantearse nuevas oportunidades y desafíos.
Filgueira ilustró estas oportunidades, tomando en cuenta el número anual de nacimientos en Uruguay, que asciende a los 46.000 niños. “Ante esto, si se llevan a cabo buenas políticas públicas, tenemos la oportunidad de brindar una adecuada protección a todos ellos”, que en otro países por la superpoblación que existe no es posible. Igualmente, el sociólogo señaló que todavía falta trabajar bastante para que en Uruguay todos los niños recién nacidos reciban todos los cuidados y tipos de protección que necesitan. Esto pasa porque “Uruguay no está aprovechando al máximo esta situación”, advirtió.
A esto se suma el hecho de que como crece la población adulta, se debe volcar un porcentaje importante de los recursos a la manutención de los sistemas previsionales. Si bien esto supone una carga, Filgueira manifestó que Uruguay se encuentra con ventaja respecto al resto de los países de América Latina. “Nosotros venimos trabajando y enfrentando este problema desde hace tiempo, en cambio hay otros países que lo vienen haciendo desde hace menos tiempo y, por lo tanto, de forma más abrupta”, explicó.
La “U” de adultos y niños
Filgueira señaló que si bien “América Latina no es tan rica como los países que están más envejecidos y los que tienen más plata, sí ha crecido bastante en términos económicos en los últimos años”.
El experto expresó que el desafío de estos países depende de cuatro factores básicos. El primero es invertir en políticas públicas destinadas a niños y jóvenes, ya que son el futuro del país y son ellos quienes el día de mañana van a hacer crecer la productividad del país. En segundo lugar, trabajar en políticas que promuevan el trabajo remunerado de la mujer, generándole valor en el mercado laboral y esto sin disminuir la tasa de fecundidad. En tercer término, el sociólogo mencionó los programas destinados a los adultos mayores, con el objetivo de que estos puedan tener altos niveles de actividad más allá de que están jubilados. Y en cuarto lugar, aprovechar la corriente migratoria que está volviendo a Uruguay, no solo de uruguayos sino también de extranjeros, que en su mayoría son jóvenes, dijo Filgueira.
Por otro lado, el especialista apuntó a que actualmente Uruguay tiene la tasa más baja de dependencia demográfica combinada de América Latina, lo que se convierte en “una ventana de oportunidades”. Si bien en Uruguay cada vez hay menos niños que dependen de los adultos, por la baja tasa de natalidad, también es verdad que el número de adultos que dependen de los jóvenes crece con fuerza. Más allá de esto, el especialista explicó que todavía el número de niños de 0 a 14 años (25%) sigue siendo mayor a la de los adultos mayores de 65 años (14%). Por esta razón, Uruguay todavía puede aprovechar “la ventana de oportunidad” en los próximos años, aproximadamente hasta el fin de la década, aunque la curva de dependencia “comienza a subir”.
Este fenómeno de recambio generacional transforma el ciclo de la población uruguaya en una “U”, donde décadas atrás el número de niños dependientes de adultos era mucho mayor porque la tasa de natalidad era más grande. Ahora, que la tasa de natalidad va disminuyendo, la población adulta comienza a crecer y la situación de dependencia se invierte, explicó el sociólogo de UNFPA, al tiempo que advirtió que la situación tampoco es “catastrófica”. En este sentido, dijo que el hecho de que hoy crezca el número de adultos mayores también es señal de que “hubo logros sociales para que la gente viva más tiempo con mejores condiciones de vida”.
Filgueira se congratuló por el aumento del gasto público que en los últimos años Uruguay ha destinado a políticas relacionadas con la niñez, la salud y los jóvenes. Sin embargo, resaltó que esta no es la única solución para asegurar el futuro. Además, de aumentar el presupuesto a estas políticas, “hay que saberlo distribuir y aprovechar”, indicó.




Envíala por email
Imprímela
Más Opciones