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Los reyes del escritorio
El caso Danubio-Racing vuelve a mostrar la desmedida influencia de factores externos al juego
El 9 de octubre pasado Danubio y Racing jugaron un partido de fútbol, con pantalones cortos. Lo empataron 1-1. Pasaron 45 días y el encuentro sigue su curso, entre reclamos, argumentos legales, fallos y apelaciones. Con saco y corbata. Algo que en ese deporte llamado fútbol uruguayo no es novedad.
Danubio, al que Racing le empató con un hombre de menos en Jardines por la novena fecha del Torneo Apertura, pidió los puntos argumentando que Marcelo Sosa jugó inhabilitado porque debía cumplir una sanción por su expulsión ante Wanderers en la sexta etapa.
El lunes 14, el Tribunal de Contiendas falló a favor de Danubio otorgándole los dos puntos.
El pasado lunes, Racing apeló el fallo y ahora la pelota pasó al Tribunal de Apelaciones. La adjudicación de los dos puntos reclamados sigue en suspenso.
Estos 45 días son un bebé de pecho al lado de los 96 que mediaron entre la suspensión de Nacional-Villa Española y el día en el que insólitamente se jugó el partido por el Apertura 2008.
El árbitro Líber Prudente suspendió aquel encuentro en el Parque Central porque Nacional salió tarde a la cancha. Al otro día le dieron los puntos a Villa Española. ¿Por qué se jugó? Porque Nacional apeló el fallo del Tribunal de Penas alegando falta de competencia del órgano.
Cuestiones de índole procesal que terminaron definiendo un título. Nacional le ganó al Villa e igualó en la punta a Danubio forzando una final.
Se la ganó en febrero de 2009 incluyendo jugadores que no habían jugado el torneo. Uno de ellos, Álvaro Fernández, anotó un gol. Insólito.
El caso Sebastián Abreu es emblemático. En el Apertura 2003, en su primer regreso a Nacional, Peñarol pidió su inhabilitación. Cuando la logró el jugador interpuso un recurso de amparo ante la justicia ordinaria y volvió. Jugó el clásico y anotó dos goles dejándole el título servido para Nacional, antes de ser inhabilitado definitivamente.
En el Clausura 2009, Peñarol jugó las dos primeras fechas sin antes liquidar una deuda con el juvenil Darío Vera, algo que llevó a la Mutual a parar el fútbol. El empresario Gerardo Arias tuvo que poner más de US$ 15 mil para rescatar a los aurinegros.
Al final de esa temporada, Peñarol no logró clasificar ni a la Liguilla. Entonces pidió en los tribunales para que no le dieran ganado a River un partido perdido con Rampla pero cuyo entrenador, el argentino Gustavo Cisneros, ingresó a dirigir al campo de juego sin tener un título que lo habilitara. El reclamo no prosperó.
También perdió puntos en la liga Defensor Sporting con Liverpool en 2008 por alinear a Mariano Rubbo, inhabilitado. O Deportivo Colonia por colocar en un momento de un partido a cuatro jugadores extranjeros superando el límite de los tres permitidos.
En los corrillos futboleros, a la capacidad de torcer los reglamentos se la conoce como poder político. Muchas chacritas se vieron así circunstancialmente enriquecidas sin reparar en el daño causado a la imagen –y credibilidad–del fútbol uruguayo.
Algunos antecedentes
Incidentes: Salvan a los problemáticos
A fines de 2009 se quitó del reglamento la posibilidad de penar con puntos a los equipos cuyas hinchadas causaran disturbios. En 2006 Peñarol perdió 18 puntos.
Apertura 2009: Partido de 96 días
Un caso similar al de Danubio-Racing se dio en 2009 cuando Líber Prudente suspendió el partido entre Nacional y Villa Española que se jugó 96 días después.
Clausura 2001: Puntos fantasmas
Juventud le ganó a Peñarol con un jugador inhabilitado. Peñarol reclamó los puntos pero no se los dieron por los argumentos brindados por Hernán Navascués.
Uruguayo 1997: El famoso quinquenio
Peñarol y Nacional discutieron en forma áspera por la Tabla Anual. Triunfó la posición de los aurinegros en los tribunales. Y fue campeón cerrando el quinquenio.
Uruguayo 1986: Nacional primero,
Peñarol campeón
Nacional sumó 35 puntos y Peñarol 34 pero un pacto previo los llevó a jugar una final, el 6 de enero de 1987. Ganó el aurinegro por penales.






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