Opinión - Editorial
Más cerca del sueño petrolero
Tras largas décadas de esperanzas frustradas, la perspectiva de que Uruguay pueda autoabastecerse de petróleo y gas, y eventualmente hasta exportarlos, se fortaleció
Tras largas décadas de esperanzas frustradas, la perspectiva de que Uruguay pueda autoabastecerse de petróleo y gas, y eventualmente hasta exportarlos, se fortaleció con los contratos de dos empresas para iniciar perforaciones en cinco departamentos del noroeste y centro del país. Está todavía en veremos, entre tanto, la explotación de los yacimientos de ambas fuentes energéticas detectadas en la plataforma marítima durante la administración Vázquez. A diferencia del alto nivel de riesgo e incertidumbre en la búsqueda de yacimientos de hidrocarburos en el fondo del mar, la prospección en tierra firme ofrece algo más de garantías de encontrar a menor costo depósitos económicamente explotables en tierra firme.
Héctor de Santa Ana, gerente de exploración y producción de ANCAP, informó que el ente será "expeditivo" en procesar los contratos con la argentina YPF y la estadounidense Schuepbach Energy, para que ya estén perforando sus pozos en el primer semestre de 2012. Luego del acuerdo entre las empresas y ANCAP, los contratos requieren aprobación del Ministerio de Industria y de la Presidencia antes de que puedan comenzar las tareas de perforación. Es probable que se planteen objeciones de tipo ambiental en las zonas afectadas. Pero a menos que tengan un fundamento irrebatible, es necesario que los organismos oficiales actúen con máxima diligencia en habilitar los trabajos para tratar de escapar a nuestra actual dependencia de las costosas compras de hidrocarburos en el exterior. En caso de encontrarse petróleo o gas, ANCAP se asociará con las empresas privadas por partes iguales, además de lo cual pagarán al Estado un canon anual.
Schuepbach es la que está más adelantada en los trabajos. En tareas de prospección ya descubrió rocas generadoras de petróleo a solo 400 metros de profundidad en la zona de Achar, en Tacuarembó. Fue una señal alentadora, aunque los yacimientos se encontrarían a profundidades mayores. Como resultado de los estudios ya realizados, Schuepbach ha propuesto en su contrato con ANCAP perforar en dos bloques que abarcan zonas de Tacuarembó, Durazno y Salto. YPF, por su parte, buscará petróleo en otras zonas de Salto y en Artigas.
Continúa, entre tanto, la ronda Uruguay, iniciada hace tres años para interesar a consorcios privados y concretar acuerdos para iniciar la prospección en la plataforma marítima. De Santa Ana informó que 16 empresas petroleras internacionales ya pagaron US$ 19 millones por los estudios sísmicos que indican la presencia de hidrocarburos. Pero hasta el momento solo una se presentó para obtener la calificación exigida por el gobierno. La razón es que las petroleras se mueven con pies de plomo en este tipo de emprendimientos, porque las inversiones en la plataforma marítima, que pueden llegar a 6.000 o más metros de profundidad, son de alto riesgo, con apenas entre 5% y 7% de posibilidad de encontrar yacimientos marítimos cuya explotación sea viable y rentable. El porcentaje es mucho menor que en tierra firme. Pero todo apunta, especialmente las exploraciones en el interior, a ponernos algo más cerca de disponer de petróleo propio y ahorrar los miles de millones de dólares que gasta el país en comprarlo en los volátiles mercados internacionales. Es de esperar, eso sí, que si se obtiene petróleo, no se dilapiden esos recursos como han hecho muchos países y como hemos hecho en Uruguay en el pasado y en el presente con expansiones inusitadas del gasto público.




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