Empresas - INFORME
En auge el negocio privado de vigilar y proteger
La informalidad, la falta de mano de obra y su capacitación son los retos que enfrentan las empresas de seguridad ante un aumento de la demanda
Se buscan guardias de seguridad, entre 21 y 55 años, Primaria completa. Se ofrece ingreso inmediato, oportunidad de crecimiento”. La asiduidad con que se puede encontrar este tipo de aviso clasificado refleja el crecimiento de la demanda que han registrado los servicios de seguridad y vigilancia en Uruguay.
“Ha aumentado muchísimo la cantidad de servicios que ofrecen las empresas ya habilitadas”, señaló el director del Registro Nacional de Empresas Prestadoras de Servicios de Seguridad, Vigilancia y Afines (Renaemse), José Luis Fagúndez.
Alrededor de 350 empresas registradas en Renaemse se dedican a la seguridad y vigilancia, y el sector factura aproximadamente US$ 150 millones al año.
“Antes una empresa que brindaba 15 servicios, ahora ofrece 40”, ejemplificó Fagúndez.
En un momento en que la inseguridad y la delincuencia son la principal preocupación de los uruguayos –según una reciente encuesta de Cifra el 53% de la población considera que es el principal problema del país– las empresas del rubro tienen el desafío y la oportunidad de dar respuesta a los requerimientos de una sociedad que se siente cada vez más insegura.
Mercado atomizado
“Las decisiones gubernamentales respecto a la seguridad pública y privada, están obligando a las empresas privadas a asumir roles en nuevas áreas de servicios”, señaló el presidente de la Cámara Uruguaya de Empresas de Seguridad, Héctor Balbi, al referirse al progresivo retiro de servicios policiales de vigilancia especial –como los servicios 222– por disposición del Ministerio del Interior.
Según Balbi para que las empresas privadas puedan cumplir con su cometido es necesario adecuar el marco legal de su actuación y que de esta forma no se provoquen vacíos legales que pueden ser aprovechados por los delincuentes.
La empresa Prosegur en su línea de negocios de vigilancia cuenta con 1.700 personas trabajando directamente en el área, lo que equivale a 310 mil horas por mes de vigilantes.
A pesar de ser líder en el rubro de guardias de seguridad ocupa el 8% del mercado, lo que habla a las claras de la gran cantidad de empresas que han incursionado en el sector, lo que ha derivado en una atomización del rubro.
El director general de Prosegur en Uruguay, Martín Matos, comentó que el negocio crece año a año a tasas importantes en todos los segmentos del mercado, al igual que la tecnología asociada a la seguridad.
El alto ejecutivo agregó que las ventas de servicios de alarmas monitoreadas se incrementaron 10% en 2010 y en 2011 cerrarán con números similares.
En tanto, el director de Roig Seguridad, Fernando Roig, defiende una personalización del servicio, y asegura que hay que adaptarse a lo que cada persona o compañía necesita. “Si una empresa necesita proteger un predio donde tiene un tanque de hidrógeno, yo no puedo mandar guardias armados”, ejemplificó. Subrayó que es necesario tener un abanico de posibilidades para ofrecer (ver nota en esta página) y que la participación de perros es un efecto disuasorio importante.
1.000
pesos cuesta en promedio la instalación de un servicio de alarma
13 %
ha crecido en promedio la demanda de sistemas de vigilancia electrónica según ADT
14.000
guardias de seguridad están registrados en Renaemse
Mano de obra escasa
Según cifras de Renaemse hay registrados unos 14.000 guardias de seguridad en todo Uruguay.
La alta demanda del servicio y la baja tasa de desempleo en el país han generado que el reclutamiento de personal no sea tarea fácil para las empresas del sector ya que un guardia de seguridad gana alrededor de $ 40 la hora, unas de las remuneraciones más bajas del mercado formal de trabajo. “Nos encontramos en un periodo del año que no es fácil el reclutamiento del personal. Los posibles postulantes, muchas veces optan por tareas mejor remuneradas, aún cuando pueden ser estacionales”, sostuvo Matos de Prosegur.
Para ser guardia de seguridad no se debe tener antecedentes penales, hay que realizar un curso en una academia para guardias y pasar un test psicológico.
En el caso de que los guardias vayan a portar armas se debe dar un curso de instrucción teórica y práctica en el uso de arma de fuego. Para acortar el camino muchas empresas contratan a ex militares y policías retirados.
Según Fagúndez de Renaemse, el número de ex funcionarios de las fuerzas del orden que se dedican a la seguridad privada es alto, aunque no tiene cifras al respecto.
En tanto, el Ministerio del Interior dictó una nueva reglamentación referente a la capacitación, que incluye más horas y mayor especialización, lo que puede llegar a complicar aún más el reclutamiento de personal.
Roig se mostró orgulloso que su empresa no tenga prácticamente rotación de personal, lo que atribuyó a una cercanía de la dirección de la empresa con los empleados y la conciencia de que los guardias son lo más importante del negocio. “Tenemos un sicólogo en la empresa todo el tiempo, no solo para las evaluaciones de aptitud, sino también por si la persona tiene un problema personal y quiere charlarlo”, agregó.
Según Roig, a diferencia de hace 15 años, es necesario que los guardias estén más capacitados (hasta instruidos en las consecuencias legales de su actividad) y tengan conciencia de su exposición. El empresario, cuya empresa cuenta con 120 empleados, insiste en la minimización de las distracciones ante un recrudecimiento de la violencia. “El otro día pasé por uno de los supermercados que vigilamos y el guardia estaba afuera mandando un mensaje de texto. Le dije: Si aquí roban y a usted le pegan un tiro, el seguro le paga al supermercado y yo pongo otro guardia, pero sus hijos no tienen otro padre. Hay que educar a la gente para que trabaje bien y hacerle ver la gravedad de que esté mirando para abajo al celular”, explicó.
Guardias “fantasmas”
Otro de los desafíos que enfrenta el sector es la informalidad. Más allá del “auge impresionante” que vive el sector, Roig apuntó al problema de la competencia desleal de empresas fantasmas “que tienen todo en negro”. “A la larga se termina llamando a una empresa establecida, pero (en el corto y mediano plazo) se hace un daño”, expresó.
Para Fagúndez de Renaemse, es “importantísimo” saber qué hace cada empresa. “Poder detectar la informalidad, de la cual no tenemos cifra pero sabemos que es alta, es fundamental para asegurar que se cumplan los estándares de calidad y combatir la competencia desleal”, sostuvo el funcionario, quien cuenta con 50 inspectores para todo el país.
Un momento clave para poder rastrear las irregularidades en el sector es cuando se realizan llamados a licitaciones. “Es frecuente que surja una diferencia de precio y ahí es cuando se ve que algo no está bien y es cuando podemos chequear la informalidad”, afirmó el funcionario.
Las sanciones son económicas, por ejemplo si una empresa no está registrada se cobra una multa de 117 unidades reajustables.
Servicio de vigilancia vecinal
Desde hace unas semanas, la empresa Roig Seguridad & Perros de Guarda está proporcionando un servicio de vigilancia y patrullaje vecinal 24 horas en cuatro manzanas de Pocitos Nuevo. Fueron los mismos vecinos organizados los que pidieron un presupuesto y contrataron el servicio. Según Fernando Roig, se trata del primer servicio de este tipo en Montevideo. “Buscamos ser los ojos y oídos de los vecinos y la Policía”, apuntó. Se cobra $ 1.500 por cada casa y $ 400 por apartamento al mes. Roig ha recibido el interés de que la zona de vigilancia se extienda en el barrio, y tiene la fuerte expectativa de que cuando termine la temporada alta estival va a registrarse una fuerte demanda del servicio.
Ven oportunidad de negocio en el interior
Un servicio que cada vez tiene más demanda es de la instalación de sistemas de vigilancia electrónica. En el primer semestre de 2011 la cifra de denuncias de hurtos a propiedades ascendió a 51.997, lo que significó un incremento del 1,2 % con respecto al mismo periodo de 2010, según El Observatorio sobre Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior.
Se calcula que a nivel nacional hay instalados unos 90 mil sistemas de alarma, de los cuales 12 mil son monitoreados por la empresa ADT que ha visto crecer la demanda de sus servicios de forma sostenida en los últimos tres años, entorno al 13%, impulsada por costos más accesibles.
El costo de la instalación de un servicio de alarma ronda los $ 1.000 mientras que el servicio de monitoreo cuesta alrededor de $ 800 y el monitoreo y respuesta asciende a $ 1.200.
Las consecuencias de la inseguridad han provocado que el mercado de la vigilancia electrónica comience a expandirse en el interior. “Los planes de expansión están focalizados hacia el interior, estamos trabajando seguramente más fuerte que en Montevideo y Maldonado, que eran nuestros tradicionales mercados. Ahora en el interior hay una mayor percepción de inseguridad, la población está viendo que ya no puede vivir como antes, con las puertas abiertas”, relató el gerente general de ADT, Marcelo Montero. Señaló que la mayoría de las consultas para la instalación de un sistema electrónico de seguridad está relacionado con haber sido víctima de un robo o haber tenido el relato de alguien cercano.
Perros “malos”
Cambio. Roig empezó adiestrando perros y a nivel empresarial le alquilaban perros “malos” y le pedían que recomendara guardias. “Y se decantó solo. Me di cuenta que había que llevar el negocio hacia ofrecer guardias con perros”, dijo.




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