Seisgrados - EDITORIA
Sobre precios de verano, el mercado y la demanda
¿Está bien que se suban los precios en los balnearios durante la temporada veraniega?
Yo cambio la pregunta. ¿Hay alguien entre los que se hacen esa pregunta que vendería cualquier bien o servicio que le pertenezca por debajo de lo que el mercado está dispuesto a pagar? Lo dudo.
Desde mi punto de vista, ese es todo el análisis posible. En el mundo que vivimos hoy, el mercado y los precios se rigen en gran medida por la ley de oferta y demanda (por supuesto que estoy dejando de lado cualquier medida que justamente esté hecha para ir contra la propia naturaleza de esa ley). Cuando la demanda supere a la oferta o el mercado simplemente especule con que lo hará, el precio subirá porque la gente estará dispuesta a pagar más por ese bien o servicio que puede escasear en algún momento. Esto es tan viejo como la economía misma.
Discutir si ésta práctica está bien desde el punto de vista ético me resulta tan absurdo como discutir la propia ley de oferta y demanda aplicada a cualquier otro segmento de la economía. Nadie discute si es ético que un auto de lujo cueste caro o un pasaje en primera clase cueste más caro que en turista. Bien, entonces, no discutamos si está bien que Punta del Este sea más cara en enero que en julio.
Como país, como destino turístico, tal vez lo único que habría que discutir es si esto tiene una repercusión más allá de la que se le quiere mostrar a la gente. Uno de los argumentos que se usan habitualmente es que al aplicar estas subas de precio ponemos en riesgo el retorno de los turistas o el acercamiento de otros nuevos. Seguramente esa sea la preocupación de nuestro presidente y de las autoridades que critican a los comerciantes y empresarios que viven del turismo. Nuevamente y sin darse cuenta, ellos mismos razonan en base a la ley a la que hacía referencia, asumen que la suba de precio va a disminuir la demanda. El equilibrio entre lo que está dispuesto a pagar alguien y lo que quiere cobrar el otro no es nada sencillo de establecer, sobre todo cuando esos bienes y servicios conforman un conjunto de miles y miles de ítems, pero es justamente en ese punto de equilibrio donde los precios tienden a establecerse, el propio mercado lo termina autorregulando.
Parece ser que el gran problema es que los precios abusivos afectarían la próxima temporada turística en nuestro país. Pues bien, pensemos esto, ¿desde hace cuántos años escuchamos hablar de que los precios subieron demasiado en temporada? Desde siempre. Ahora, yo me pregunto, ¿el gobierno no acaba de divulgar que Uruguay batió un récord de visitantes el año que recién terminó? Claramente la teoría de que por haber subido los precios el verano pasado íbamos a perder turistas este año pierde fuerza ante ese dato estadístico.
Habrá gente que elegirá veranear en febrero porque los precios son más baratos y habrá otra a la que no le importará veranear en enero aunque los precios sean más caros, algo que de hecho le sirve al Uruguay.
Podría enumerar muchos más argumentos que hacen que me incline a pensar que hablar de la suba de precios en temporada sirve más para tener algo de qué hablar que por el efecto negativo que pretenden mostrarnos que tiene. La última semana de diciembre CNN Internacional publicó un ranking elaborado por un grupo de expertos en turismo de distintas publicaciones mundiales que ubicaban a Uruguay como uno de los nueve destinos recomendados para visitar en 2012. Ninguno de los otros destinos enumerados en esa lista se destacaban por ser destinos baratos, y los ocho sí se destacaban por ser de los sitios más reconocidos y visitados en el mundo entero.




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