Tecnología - INTERNET
Como te digo una cosa, te digo la otra
De cómo la industria que hoy ataca a internet ha sabido servirse de ella para productos legalmente amparados
Por mucho que la piratería, Megaup- load o BitTorrent, ha hecho poner el grito en el cielo a las grandes productoras audiovisuales del mundo –que han salido al cruce, declarando antes que nada ser las grandes defensoras de los derechos de autor de los artistas, los mismos artistas que durante años han denunciado contratos leoninos de esas mismas productoras–, cierto es que también en estos últimos años y con el masivo uso de internet, han sabido emplearla para su beneficio en varias ocasiones.
Como primer ejemplo, no son pocos los pilotos de series o incluso el abundante metraje de películas que las productoras comparten gratuitamente casi a modo de focus group, ni tampoco los casos donde la mayor o menor aceptación de un producto en internet terminó por decidir su suerte o continuidad. En esta nota se desarrollan algunos de los casos más sonados de este proceder.
Lost, o ¿cómo vamos a terminar esto?
A medida que los misterios de una de las mas exitosas series del último decenio se multiplicaban y multiplicaban, las incógnitas a resolver eran cada vez mayores y la gran pregunta no era otra más que si iban o no –al final no hubo dos fans que estuvieran de acuerdo– a poder cerrar la historia de manera contundente. Lo que sí ocurrió fue que la red se llenó, literalmente, de cientos y cientos de foros donde los fanáticos especulaban al respecto del devenir de la serie. Damon Lindelof, uno de sus creadores y frecuente guionista, admitió que consultaba de manera frecuente estos sitios para descubrir si la historia resultaba predecible o no (las malas lenguas aseguran que en verdad los consultaba para sacar de allí las mejores ideas).
Esto no es todo. Luego de su polémico final, ese que tiene todavía discutiendo a esos mismos fans en esos foros, Lindelof resolvió estrenar un epílogo explicativo de 20 minutos que echara luz sobre el argumento y la manera en que fue estrenado fue por la red. Pero no termina aquí la relación entre Lost y la red. Durante sus seis temporadas, minicapítulos complementarios fueron estrenados simultáneamente por la Red, como forma de impulso y promoción de la serie misma. Las campañas virales de cada episodio fueron otro ejemplo de cómo usar la “democratización” de internet a beneficio de un producto legal.
El tropezón de Stargate
En 2008 se anunció una nueva encarnación del Universo Stargate, justamente, titulada Stargate Universe, donde se tomaban algunos elementos de la serie previa, pero todo se pasaba por un nuevo tamiz.
Justamente el método elegido para su promoción, no fue otro que la red, mediante teasers o tráileres llegando incluso a estrenar algún que otro episodio completo. La reacción de los fans fue tan visceral –siempre en foros o similares– que la cadena de televisión SyFy –productora de la serie– la retiró de cartel incluso sin terminar de exhibir episodios ya filmados, ahorrando dinero en un sonado fracaso.
Lo escribimos entre todos
Un filme como Snakes on a plane no tendría posibilidades a priori de convertirse en el éxito en que se convirtió –la premisa de un avión lleno de serpientes exóticas no parece ser el mejor llamador del mundo– pero, si así fue, no hay otra explicación más allá del hype mediático que se produjo en la red.
Tan exitoso fue, que hoy día es modelo de merchandising y de publicidad indirecta. Si bien el guión de la película está acreditado a David Dalessandro, John Heffernan y Sheldon Turner, es sabido que la elaboración de su historia y múltiples giros (e incluso, la elección de Samuel L. Jackson en el protagónico) se realizó mediante aportes de fans vía internet. New Line Cinema dedicó cinco días más de rodaje para agregar las sugerencias de los fans.
Entre dichos aportes, se sumó la emblemática frase de Jackson (“¡Ya está bien! ¡Estoy harto de estas putas serpientes y de este puto avión!”) que originalmente había sido empleada en un falso tráiler hecho por fans. A tal punto se vio involucrado el fan en el proceso, que se la considera la primera película “wikipeizada”, en el sentido de que habría sido creada por los propios usuarios.
La mamá de las virales
Y si hablamos de éxito gracias a internet, no podemos olvidar a The Blair Witch Project. Mediante una página web se difundió la supuesta desaparición real de tres jóvenes actores y estudiantes de cine mientras realizaban un documental en el pueblo de Burkittsville, investigando sobre la leyenda de una bruja local.
La campaña –que no solo se compuso de internet, sino que llegó a empapelar medio EEUU con carteles de “Desaparecido” con la cara de los actores– tuvo su centro en http://www.blairwitch.com/ (sitio renovado en 2009 con motivo del décimo aniversario de la película y que todavía sigue siendo una parada inquietante de realizar) y la campaña viral al respecto no pudo ser más masiva. El resultado estuvo a la vista. Al margen de consagrarse por sus méritos como un clásico instantáneo del cine de terror, se filmó con US$ 22 mil y lleva recaudados hasta la fecha US$ 248.639.099




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