Mundo - REDES SOCIALES
Manifestaciones de juguete, o de cómo protestar en Rusia
Los activistas de la pequeña ciudad de Barnaul no podían salir a manifestarse. Entonces, sacudieron las redes sociales con fotos de muñecos “plantados” con sus consignas. El gobierno ruso intenta frenarlos
Los activistas en una pequeña ciudad en plena Siberia, no lo tienen fácil para protestar contra el gobierno ruso. Nada de movimientos llamados “Occupy” o siquiera un atisbo de queja que no sea reprimido con dureza por la imponente fuerza especial anti disturbios gubernamental.
Tuvieron que ponerse creativos los activistas, entonces, puesto que desde el pasado 10 de diciembre, las autoridades locales no han permitido ni autorizado ningún tipo de manifestación. Y eso que ese día, el primero fijado a nivel nacional para protestas en todo el territorio ruso, fueron 2000 personas las que se lanzaron a las calles, un número significativo para la pequeña comunidad.
Entonces, los activistas decidieron “plantar” las protestas, de la manera que puede verse en las imágenes. “No tuvimos otra”, dijeron los rusos al diario inglés The Guardian.
Es que la idea fue un éxito en internet y en las redes sociales. Ver al Wall-E de Pixar con una consigna anti gobierno, u otros muñecos sosteniendo carteles contra Vladimir Putin, enfrentados a otros muñecos que ofician de policías.
Pero no por esto los activistas rusos están más tranquilos. La policía de Barnaul ha intentado presionarlos para que ni siquiera puedan hacer esto. “Nos han dicho que nuestro evento era ilegal, incluso dijeron que si queremos poner juguetes en un predio municipal nevado, hay que hablar con las autoridades”.
Las protestas están conducidas en su mayoría a evitar que Vladimir Putin vuelva al Kremlin, algo que intentará en marzo nuevamente.
Lo que los activistas buscaban era generar algo que hiciera dar cuenta a la policía de lo absurdo de ir contra una protesta y, también, de la farsa que significa que ellos mismos estén atacando a su propia gente, según dijo al diario inglés Lyudmila Alexandrova, una de las movilizadoras de la protesta compuesta además por osos teddy, muñecos de Lego o figuras articuladas de la popular serie animada estadounidense South Park.
“Para nosotros, este sigue siendo un evento público no autorizado”, dijo el jefe de policía del pueblo, Andrei Mulintsev.
Algunas de las consignas anti Putin presentadas por quienes protestaban decía: “Un criminal no debería sentarse en el Kremlin, sino en una prisión”. La policía ha tomado nota de todas estas consignas expresadas por los activistas de juguete. “El intento de limitar los derechos de los ciudadanos a expresarse está llegando al ridículo”, aseguró Alexandrova.
“Hay algo de publicidad en esto”, añadió Mulintsev, quien según la BBC inglesa no ha amedrentado mucho a los organizadores de las manifestaciones de juguete de Barnaul. Ellos no sólo no tienen miedo, sino que además dicen que dan gracias a la policía local por la publicidad que les están dando a sus manifestaciones.
Ellos se mofan en las redes sociales: “Mientras las autoridades restringen nuestro derecho constitucional a la libertad de reunirnos pacíficamente, los derechos de los juguetes no han sido afectados”, escribía uno de ellos en Vkontakt, la red social más popular de Rusia. Lo cierto es que aún pueden ser multados por la “temeraria” acción. l
Tuvieron que ponerse creativos los activistas, entonces, puesto que desde el pasado 10 de diciembre, las autoridades locales no han permitido ni autorizado ningún tipo de manifestación. Y eso que ese día, el primero fijado a nivel nacional para protestas en todo el territorio ruso, fueron 2000 personas las que se lanzaron a las calles, un número significativo para la pequeña comunidad.
Entonces, los activistas decidieron “plantar” las protestas, de la manera que puede verse en las imágenes. “No tuvimos otra”, dijeron los rusos al diario inglés The Guardian.
Es que la idea fue un éxito en internet y en las redes sociales. Ver al Wall-E de Pixar con una consigna anti gobierno, u otros muñecos sosteniendo carteles contra Vladimir Putin, enfrentados a otros muñecos que ofician de policías.
Pero no por esto los activistas rusos están más tranquilos. La policía de Barnaul ha intentado presionarlos para que ni siquiera puedan hacer esto. “Nos han dicho que nuestro evento era ilegal, incluso dijeron que si queremos poner juguetes en un predio municipal nevado, hay que hablar con las autoridades”.
Las protestas están conducidas en su mayoría a evitar que Vladimir Putin vuelva al Kremlin, algo que intentará en marzo nuevamente.
Lo que los activistas buscaban era generar algo que hiciera dar cuenta a la policía de lo absurdo de ir contra una protesta y, también, de la farsa que significa que ellos mismos estén atacando a su propia gente, según dijo al diario inglés Lyudmila Alexandrova, una de las movilizadoras de la protesta compuesta además por osos teddy, muñecos de Lego o figuras articuladas de la popular serie animada estadounidense South Park.
“Para nosotros, este sigue siendo un evento público no autorizado”, dijo el jefe de policía del pueblo, Andrei Mulintsev.
Algunas de las consignas anti Putin presentadas por quienes protestaban decía: “Un criminal no debería sentarse en el Kremlin, sino en una prisión”. La policía ha tomado nota de todas estas consignas expresadas por los activistas de juguete. “El intento de limitar los derechos de los ciudadanos a expresarse está llegando al ridículo”, aseguró Alexandrova.
“Hay algo de publicidad en esto”, añadió Mulintsev, quien según la BBC inglesa no ha amedrentado mucho a los organizadores de las manifestaciones de juguete de Barnaul. Ellos no sólo no tienen miedo, sino que además dicen que dan gracias a la policía local por la publicidad que les están dando a sus manifestaciones.
Ellos se mofan en las redes sociales: “Mientras las autoridades restringen nuestro derecho constitucional a la libertad de reunirnos pacíficamente, los derechos de los juguetes no han sido afectados”, escribía uno de ellos en Vkontakt, la red social más popular de Rusia. Lo cierto es que aún pueden ser multados por la “temeraria” acción. l




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