Opinión - Editorial
Combinación de peligro y dudas
A seis años del desastroso congreso de educación, la convocatoria de otro cónclave similar para este año revive el peligro de desvíos
A seis años del desastroso congreso de educación, la convocatoria de otro cónclave similar para este año revive el peligro de desvíos y dilaciones en la reforma de la enseñanza pública. Por otra parte, las primeras declaraciones de los nuevos representantes del Poder Ejecutivo en Secundaria apuntan a crear dudas sobre la diligencia enérgica hacia la reforma que se estableció en el acuerdo del presidente José Mujica con todos los partidos políticos. El congreso de 2006 fue proclamado por la administración Vázquez como la antesala a una salvadora ley nacional que iba a rescatar a la educación pública del desorden y el atraso.
Pero las deliberaciones de más de un millar de delegados, con preponderancia de los sindicatos docentes, se convirtieron en un carnaval más ideológico que educativo, al punto de que se retiraron desencantados académicos y técnicos respetados, incluyendo al profesor José Rilla y a Daniel Corbo. Muchas de sus conclusiones fueron desechadas, como la exigencia disparatada del 6% del PBI para el presupuesto educativo pese al demostrado despilfarro improductivo del 4,5% dispuesto sin fundamento por la anterior administración. Pero algunas fueron incorporadas a la posterior ley de educación, contribuyendo a convertirla en un instrumento imperfecto que Mujica y los partidos decidieron ahora modificar.
Pero un nuevo congreso supone más y más deliberaciones en un área vital que no necesita más instancias interminables de argumentaciones encontradas sino firme acción ejecutiva, con un norte claro. El acuerdo multipartidario con el presidente pareció asegurarlo, pero ahora se ve amenazado por un retorno a las discusiones sin fin. Tampoco aclaran el panorama las declaraciones a El Observador de los profesores Juan Pedro Tinetto y Ema Zaffaroni, elegidos por Mujica en reemplazo de directivos relevados, para que apuntalen la tambaleante Secundaria, poniendo en práctica lo dispuesto por el sistema político.
Tinetto advirtió que el acuerdo multipartidario incluye "cosas impracticables" desde el punto de vista legal y que hay que tener mucho cuidado con la concesión de la indispensable autonomía curricular y financiera a los liceos, uno de los puntos principales del plan Promejora que el representante del gobierno relativizó como uno de muchos proyectos. Zaffaroni enfatizó que la "apuesta es al diálogo" con los sindicatos porque "son una herramienta muy valiosa". Pero como herramienta relacionada con la modernización de la educación, los sindicatos docentes solo han sido hasta ahora una piedra entre los engranajes reformistas para paralizarlos.
El propio Mujica les mostró un guante de seda a los sindicatos cuando se reunió con sus dirigentes después de haber acordado el programa de reforma con su Frente Amplio y los tres partidos opositores. Es posible que tanto Mujica como sus representantes en la educación estén tomando en cuenta que la virulenta oposición sindical parece haberse atenuado algo, ante el fuerte empuje reformista de todo el país. Pero hay que evitar que más instancias deliberativas bajen la velocidad de las reformas. Cuando la tormenta amenaza, la responsabilidad del capitán es avanzar a toda máquina y no demorarse en cabildeos con la tripulación sobre el rumbo a seguir.




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