Opinión - Editorial
El protagonista en el BID
El proteccionismo fue el protagonista estelar en la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Montevideo
El proteccionismo fue el protagonista estelar en la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Montevideo y en las múltiples reuniones paralelas sostenidas por ministros y técnicos en el marco del evento central. Aunque se omitieron censuras con nombre y apellido, el caso de Argentina rondó las deliberaciones por las arbitrarias medidas extremas con que el gobierno Kirchner ha cerrado el ingreso de bienes y servicios de otros países, incluyendo de Uruguay. Nuestro ministro de Economía, Fernando Lorenzo, reclamó que "la cooperación regional se intensifique, porque los países individualmente, y fundamentalmente los pequeños", carecen de elementos para contrarrestar los golpes "provenientes de proteccionismos exacerbados, vengan de donde vengan".
El tema no se limitó a la región, donde Argentina y Brasil buscan proteger a sus industrias y sus intereses coyunturales recurriendo a medidas en directa violación de acuerdos internacionales. En un encuentro de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), Lorenzo expresó la generalizada "preocupación por la emergencia de trabas regionales" tanto en nuestros vecinos como en la Unión Europea. Reclamó retomar la languideciente Ronda Doha para liberalizar el intercambio comercial entre todas las naciones. Pero su reclamo, aunque plenamente justificado, fue más una expresión de esperanza que una perspectiva sólida, ya que las negociaciones de la Ronda Doha en la órbita de la Organización Mundial de Comercio (OMC) están estancadas desde hace años por el desacuerdo entre la Unión Europea y Estados Unidos sobre sus subsidios a productos del agro, que perjudican a los demás países productores.
Lorenzo reiteró la posición uruguaya en un encuentro del G20, que agrupa a las 20 naciones de mayor poderío económico. También el ministro de Hacienda de México, José Antonio Meade, cuyo país preside el grupo, exigió limitar el proteccionismo porque conduce al mundo al desequilibrio comercial. Su colega colombiano, Juan Carlos Echeverry, dijo compartir los planteos de Lorenzo contra el proteccionismo, en tanto asumió igual posición el vicepresidente del Banco Mundial, Hasan Tuluy.
En este escenario dominado por las críticas al extremismo proteccionista de muchas naciones, sorprendió que el presidente Mujica se centrara en defender al Mercosur, pese a las crecientes violaciones desembozadas de sus normas por Argentina y Brasil. En la clausura de la asamblea del BID, Mujica reconoció las flaquezas del fracturado bloque regional pero sostuvo que sin el Mercosur caerían nuestras ya golpeadas exportaciones de los sectores automotor, textil y lácteo. Es una apreciación cuestionable, ya que Uruguay exportaba a nuestros vecinos, incluso con menos trabas que en la actualidad, cuando no existía el Mercosur y las relaciones comerciales se regían por los acuerdos bilaterales del PEC y el Cauce.
El masivo evento económico en Montevideo dejó en claro, de todos modos, que aunque muchos países y organismos internacionales reconozcan los peligros al desarrollo que crea el proteccionismo, el mundo seguirá sufriendo por buen tiempo los efectos funestos de la defensa comercial interna de muchas naciones para las que son irrelevantes sus compromisos en la OMC o el Mercosur, que ignoran sistemática e impunemente.




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