Mundo - PERIODISMO
Vivió de preguntar
Mike Wallace era admirado pero también lo acusaron de difamaciones varias
Sus admiradores lo consideraban el desiderátum del periodista incisivo que no deja que sus entrevistados se vaya por las ramas y que pregunta lo que la gente quiere saber. Para sus detractores era “Mike Malicia”, apodo que se ganó entre aquellos que le cuestionaban sus “zancadillas”, su estilo confrontativo y la costumbre de lanzar una metralla de datos que, a veces, le valían juicios por difamación.
Se trata de Mike Wallace, quien murió este domingo a la edad de 93 años luego de haber sido durante años el periodista y presentador estrella de la CBS estadounidense donde condujo el mítico programa “60 minutos”. Por allí pasaron presidentes, artistas, deportistas y todos aquellos que ocasionalmente estaban en el centro de la polémica que tanto le gustaba a Wallace. “No hay nada como una pregunta indiscreta”, decía el periodista y se las hizo a gente como John Kennedy, el Ayatolá Khomeini, Martin Luther King, Janis Joplin, Malcon X, Deng Xiaoping o Jack Kevorkian (el doctor muerte).
“Estamos haciendo el tipo de programa que nunca se ha hecho. Preguntas desagradables, preguntas abrasivas, preguntas polémicas”, se jactó Wallace en el momento más alto de su carrera. Y esto tuvo su costo. En más de una oportunidad, las demandas de difamación lo sumergieron en largas etapas de depresión de las que solo pudo salir de la mano de los psiquiatras y de los medicamentos. Este es un dato que, seguramente, a él no le hubiera importado que se conociera ya que, al menos como periodista, no dudaba en inmiscuirse en la vida privada de los famosos en busca de lo que consideraba la verdad.
Para peor, el actor Christopher Plummer lo interpretó en el filme The Insider pero no precisamente para exaltar su figura. El libreto del filme está basado en un artículo publicado en 1996 en la revista Vanity Fair en el cual se acusó a Wallace arrodillarse ante las presiones de la industria tabacalera cuando, supuestamente, recortó el testimonio de un informante que realizó graves denuncias contra esas empresas.
Pero esas críticas no fueron impedimento para que a lo largo de su carrera, que comenzó como presentador de noticias en una radio de Michigan, Wallace fuera agasajado con 20 premios Emmy.
Después de 38 años de actividad al frente de “60 minutos”, en donde realizó más de 800 encuentros mano a mano frente a las cámaras, Wallace se retiró en 2006 con una entrevista a Roger Clemens, una estrella de béisbol acusada de consumir esteroides.
“Se me está haciendo evidente que mis ojos y mis orejas, entre otros accesorios, ya no son los que solían ser”, se excusó poco antes de su retiro.
El periodista murió en un hospital de Conneticut debido a una insuficiencia de su corazón que tres años antes había sobrevivido a una importante cirugía. “Su extraordinaria contribución como periodista es inconmensurable y ha sido una fuerza dentro de la industria de la televisión durante toda su existencia”, dijo el presidente y CEO de CBS, Leslie Moonves. Varias de las necrológicas escritas en las últimas horas le endosan, en tren de elogio, el adjetivo de “obstinado” y “despiadado”.
“Yo vivo de preguntar, saber no puede ser lujo”, dice una canción popular. Seguramente a Wallace no le hubiera disgustado ese epitafio.




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