Opinión - Editorial
El lobo del pedrín argentino
La promesa oral de Cristina Fernández de Kirchner al presidente Mujica de dar un trato preferencial a las trabadas exportaciones uruguayas a Argentina se asemeja al viejo cuento de Pedrín y el lobo
La promesa oral de Cristina Fernández de Kirchner al presidente Mujica de dar un trato preferencial a las trabadas exportaciones uruguayas a Argentina se asemeja al viejo cuento de Pedrín y el lobo. Como los anuncios del pastor de la llegada del depredador no se concretaban, nadie le creyó cuando el lobo realmente apareció. La presidenta argentina le asegura una y otra vez a Mujica un trato fraternal que luego queda en la nada, generalmente porque así se le antoja al poderoso secretario de Comercio, Guillermo Moreno, obviamente con venia presidencial porque Moreno es, sobre todo, un fiel soldado K. A lo mejor, pero solo a lo mejor, esta vez se concreta. Pero por ahora nada confirma una repentina conversión del régimen kirchnerista a la hermandad rioplatense.
Es inconveniente tratar de atenuar las restricciones con la propuesta de Mujica de que el intercambio comercial se realice en monedas locales. El sistema tiene para Argentina el atractivo de pagarnos con sus pesos, evitando la salida de sus escasos dólares, a los que se aferra con uñas y dientes. Pero la fórmula perjudica a Uruguay. En caso de concretarse, los exportadores se verían inundados con los devaluados pesos argentinos, inusables para sus gastos corrientes o la compra de insumos a menos que los vendan en el mercado a la tasa real de cambio, perdiendo dinero. Y si el Banco Central se los cambia por dólares a la irreal tasa oficial vigente en Argentina, la autoridad monetaria se verá recargada de una moneda cuya fragilidad la torna indeseable como activo de reserva.
La visita relámpago de Mujica a CFK en Buenos Aires para una charla de una hora sirvió también para censurar a las economías desarrolladas por mantener baja la cotización del euro y el dólar, lo que argumentan que perjudica la competitividad y los beneficios de las exportaciones rioplatenses. Así lo anunció el subsecretario de Economía, Luis Porto, que acompañó al presidente. Porto dijo que la promesa de CFK fue "aliviar" las restricciones a nuestras exportaciones, dándoles un trato más preferencial que el que reciben los demás países desde que el gobierno K cerró sus fronteras a las importaciones para apuntalar su temblorosa situación fiscal, usando como excusa la crisis internacional. Pero si el costo de esas preferencias es aceptar pagos en pesos argentinos, es mejor seguir como hasta ahora. En la aparente buena voluntad que por enésima vez proclama CFK puede haber incidido el hecho de que Uruguay, fiel a su cuestionada política de aguantarse el chaparrón argentino y seguir negociando pacientemente, se abstuvo de incorporarse al grupo de 40 naciones que denunció a Argentina por sus medidas proteccionistas. Pero aunque esta vez aparezca un lobo benigno, el gobierno tiene que priorizar su proyecto -anunciado pero aún en el aire- de buscar nuevos mercados por fuera de las normas restrictivas del fantasmal Mercosur que ya nadie cumple ni toma en serio. La Cumbre de las Américas será una buena oportunidad para profundizar esa búsqueda. Si se concreta la posible reunión con el presidente Obama, Mujica tratará presumiblemente de reavivar nuestras exportaciones a Estados Unidos, que pese a sus problemas sigue siendo el mayor mercado mundial.




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