Agro - Hacienda
Una zafra ganadera que tiene la lluvia a favor
El mercado del gordo está presionado a la baja pero la excelente situación forrajera permite que no haya ajustes drásticos de precios
El muy buen estado de las pasturas y los altos precios de la reposición hacen que el productor no tenga apuro de vender cuando la industria enfrenta la incertidumbre europea para los cortes del trasero y la ausencia de Israel para los del delantero.
La faena es relativamente baja y los precios del gordo operan levemente a la baja, mientras los de la reposición se mantienen muy firmes. Para el novillo el rango de precios va desde US$ 3,65 a US$ 3,70, muy ocasionalmente algún centavo más. Alguna industria incluso pasa precios a US$ 3,60. Para la vaca, US$ 3,40 a US$ 3,50, con un ajuste algo menos pronunciado que en novillos. Las primeras heladas podrían llevar a que el productor cediera en cuanto a valores, pero por ahora el otoño se mantiene templado. El mercado está equilibrado, con las entradas a frigorífico en el entorno de una semana de plazo.
En ovinos hay una operativa baja y más interés que en vacunos, excepto por animales muy pesados. El mercado está firme, con el cordero en el entorno de US$ 4,40 y el borrego en US$ 4,30. Un mercado muy diferente al de vacunos, ágil y con una oferta estructuralmente reticente a vender.
Las ventas de esta semana mostraron nuevamente que las terneradas livianas ya se encuentran cómodas en un precio que no baja de los tres dólares por kilo vivo, lo que contribuye a que los invernadores estén exigentes a la hora de negociar sus ganados o prefieran seguir agregando kilos antes de reponer a estos valores.
En efecto, con el ajuste en el gordo y la firmeza persistente de la reposición sigue subiendo la relación de reposición que está por encima de 30% en el premio a la reposición. En el caso de las terneradas livianas esa referencia se va a un 50% si se considera que un novillo gordo tiene que ser de muy buena calidad para llegar a dos dólares por kilo y un ternero liviano llega a tres dólares.
Así la oferta se mantiene escasa. La faena bovina mensual de marzo fue de 176.536 cabezas, 10% inferior a la de marzo de 2011. La faena de la semana pasada –con menos días de actividad– tuvo una caída del 20% y para la semana finalizada el siete de abril fue de 33.193 animales. Del total faenado el 55,5% fueron vacas. La faena venía en 42 mil cabezas y debe volver a 40 mil vacunos cuando estén los datos de esta semana.
La faena de ovinos de marzo totalizó 53.271 cabezas, 35% inferior que la de marzo de 2011. La faena semanal fue apenas 7.978, y se mantuvo 35% por debajo de la de 2011.
Es difícil que el novillo caiga de US$ 3,70 mientras se mantenga una favorable situación forrajera y este otoño templado con buena humedad en los suelos, pero la presión de la industria debe mantenerse dada la baja de los precios de exportación y el diferencial que se mantiene entre el novillo uruguayo y el de San Pablo.
El regreso de las cuadrillas kosher y la disponibilidad abundante de grano cuando avance la cosecha de sorgo serán ingredientes nuevos para un mercado que tiene al clima jugando a favor de la producción.
Hay una oferta que irá gradualmente en ascenso durante abril, con un 2012 que parece volver a la lógica de zafra y poszafra. Los precios actuales pueden ser referencias perdurables hasta que en unas sermanas más los fríos generen un aumento en la oferta ganadera.




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