Tecnología - TECNOLOGÍA
Mirado y hecho
Google mostró al mundo su prototipo de lentes de realidad aumentada. El aparato presenta a nuestros ojos información del entorno. Un dispositivo que aprende y se adapta a las necesidades del usuario.
Algunos deben recordar aquella especie de monóculo espacial que traían Veggeta y Raddix, cuando, en la serie Dragon Ball Z, llegaban a la tierra por primera vez. Cuando miraban hacia el mundo a través de aquél cristal, aparecían distintas informaciones ante sus ojos, que les ayudaban a comprender mejor lo que estaban viendo.
Muchos quisimos tener uno de esos algún día, y parece que ese día está llegando. El 4 de abril se difundía en Google+ información relacionada a algo llamado Project Glasses.
En noviembre del año pasado, un artículo del diario The New York Times hablaba de Google X, un laboratorio “secreto” de la compañía de Mountain View, donde actualmente se están desarrollando alrededor de 100 fascinantes ideas que quieren adelantar el futuro a través de la robótica y la inteligencia artificial.
El primer prototipo de este laboratorio que muchos de los empleados desconocían, se llama Google Glasses, y son unas gafas de realidad aumentada.
Se les llama gafas por ponerle un nombre, porque en realidad se trata de una suerte de armazón de lente sin cristal, que interpone distintas informaciones entre nuestros ojos y el mundo que estos miran.
El video del prototipo que se colgó en YouTube ha tenido en menos de una semana más de 11 millones de visitas. Muestra un aparato que se controla por voz y que, a través de una interfaz invisible, proyecta información a nuestros ojos en función de lo que hayamos agendado, donde nos estemos dirigiendo o lo que estemos buscando en ese momento. Este aparato aprende de nuestras necesidades diarias y se adapta a ellas, cumpliendo funciones de geolocalización, reconocimiento de voz, despliegue de información en tiempo real (tiempo, tránsito, precios, mapas...), envío de mensajes, llamadas de voz o captura de imágenes. Nosotros interactuamos con la máquina, pero la máquina también interactúa con nosotros.
¿Percepción aumentada?
En la medida en la que estas gafas añaden información a nuestra mirada, nuestra percepción, aquello que somos capaces de conocer con un vistazo, aumenta exponencialmente.
Ahora, ¿más significa mejor? ¿Qué efecto puede tener el lidiar todo el día con toda esta información clavada en nuestros ojos? En internet no han tardado en aparecer diferentes opiniones. Linda Holmes, editora y escritora de la web de la radio npr.org ha sido clara al respecto. Los lentes de Google “anticipan tus necesidades incluso antes de que las pienses”.
En el video, el protagonista entra en una librería y se pregunta dónde está la sección de música, a lo que los lentes responden enseguida. Las nuevas tecnologías nos facilitan muchísimo la vida, de eso no hay duda. El riesgo es que nos conviertan en personas más perezosas, con poco afán.
En lugar de preguntar o mirar los carteles, Google nos ofrece una eficiencia indiscutible. Lo mismo sucede si queremos ir algún lugar. Google nos dirá el camino más corto y el tiempo que tardaremos en recorrerlo, reduciendo drásticamente la posibilidad de perdernos.
Como dice Holmes, este dispositivo “parece estar diseñado para eliminar las partes de la vida que son en realidad juegos de azar. Está diseñado para hacernos 100% eficientes”, y añade: “la comodidad es una cosa, pero yo no estoy buscando la tecnología para reducir el riesgo hasta el punto en el que nada pueda pasarme, excepto las cosas en las que ya he pensado”.
El software de este proyecto, constantemente conectado a internet, monitorea nuestros movimientos y preferencias, y está programado para recomendarnos cosas relacionadas a nuestras preferencias. Además, mientras caminemos por la calle, nos irá recordando con quién tenemos una cita por la tarde, o incluso frente a qué comercios estamos pasando.
Ahora, en estos paseos, ¿no hay grandes probabilidades de chocar contra otra persona o un poste? No es algo improbable si mientras caminamos estamos viendo el último correo electrónico que nos ha llegado.
Al respecto, Linda Holmes cree que, llenando su día con tantas distracciones, uno “no querría hacer otra cosa que gritar por un poco de tranquilidad”.
¿El futuro será lo que era?
Con el lanzamiento al mercado previsto para finales de este año o principios del siguiente, las gafas de Google prometen dar otro pequeño gran saltito en la forma en la que las personas nos relacionamos tanto con nosotros como con nuestro entorno y las demás personas, pero también sigue avanzando en ese afán que tiene Google por pensar (y recordar) por nosotros.
Con este saltito, estaremos también un poco más cerca de aquellas personas que, en la magnífica película Wall-E, andan postradas en sillas voladoras, aisladas unas al lado de otras y hablándoles a pantallas semitransparentes que centellean incesantemente ante sus caras.
Más allá de la especulación y los paralelismos con la ciencia ficción, está por ver cómo será el producto final, cómo logrará que toda esa información no entorpezca nuestra mirada y por ello nuestra vida, y si realmente puede llegar a tener una utilidad real, más allá de la de estimular nuestra imaginación. La respuesta, en el futuro cercano.




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