Deportes - CLAUSURA
El síndrome del arco en Nacional
La salida de Leonardo Burián en el gol de Cerrito y un par de indecisiones generaron el murmullo de la tribuna que volvió a increpar al golero
Pocas cosas en el fútbol revelan tanto como el murmullo de la tribuna. Sinónimo de inseguridad. Demostración de intranquilidad. Prueba de disconformidad. Y el Parque convive con el rumor. Se instaló en el arco. Entonces, cada vez que la pelota va sobre la valla defendida por Leonardo Burián, el murmullo recorre las escaleras.
Es una duda, una mala salida, una indecisión, un rebote o un gol y el sinónimo de inseguridad quedará instalado en el común denominador de la gente. Nacional lo está padeciendo. Desde que se fue Rodrigo Muñoz fueron pocas las tarde de seguridad y se padecieron más las de intranquilidad. El tema es que con el paso de los días el síndrome se fue reproduciendo y, vistas las cartas, las dudas con el arco de Nacional parecen estar ganando la batalla. Entonces se genera una especie de pérdida de confianza en el protagonista.
Después de una serie de errores cometidos contra Bella Vista, parecía que era el turno de Jorge Bava. Sin embargo, el técnico Marcelo Gallardo renovó la confianza en Burián. Pero el voto de confianza se derrumbó de inmediato para los parciales que asistieron el Parque.
Es que a los seis minutos Núñez le metió una pelota larga a Héctor Acuña que corrió desde casi la mitad de la cancha en procura del arco tricolor. En ese instante el golero debe decidir. No hay consejero al que se pueda apelar. Es uno con su pensamiento. Y Burián decidió salir a achicar. Fue muy lejos, sin protección alguna. Romario lo eludió y tocó mal al arco pero la diosa fortuna permitió que el balón entrara sin ser interceptado por Rolín. Adiós tranquilidad. A partir de ese momento el murmullo de la tribuna se instalaba en el arco del golero albo.
Para colmo un minuto después el propio Acuña apuró a Rolín que terminó ganando el mano a mano. El zaguero tenía la opción de pasar atrás, situación que le hizo ver Burián a modo de recriminación. Pero la inseguridad ya estaba instalada y el zaguero optó por restar.
A los 19 minutos el uno bolso salió otra vez a achicar y, si bien ahogó a Núñez, quedó la sensación de la duda porque el volante de Cerrito ser la tiró por arriba y el balón se perdió afuera. Otra vez murmullo, acompañado por la acústica de alguna recriminación de los hinchas al golero. No fueron todas malas, en ese primer tiempo también salvó un mano a mano con Acuña.
Diga que en el segundo tiempo el uno tricolor se transformó en un simple espectador porque Cerrito no llegó jamás contra su arco pero así y todo en los minutos finales el equipo salía del fondo con pases entre los defensas y cuando se equivocó al pasar con el pie no faltó quien le recriminara.
El equipo de Gallardo se terminó floreando ante un desflecado Cerrito, lo que permitió que Burián pasara a ocupar un lugar secundario para los ojos de los hinchas. Pero el síndrome del arco está instalado en Nacional. Queda la sensación de que Burián, tantas veces ponderado por sus actuaciones, necesita una actuación convincente para volver a despertar la confianza perdida de lo contrario tendrá que aprender a convivir con el murmullo de la tribuna.
Uno x uno
burián (5). Salió regalado en el primer gol y generó un par de dudas en acciones en las que salió a achicar el arco. Después tapó un mano a mano contra Acuña. En el segundo tiempo fue un espectador más.
Núñez (5). Bien, controló su zona y pasó con criterio al ataque.
Scotti (5). Tarde tranquila, jugó son solvencia.
Rolín (5). Cuando estaba Acuña en cancha no la pasó bien. La salida del delantero permitió que retomara su nivel. Selló su mejoría con golazo en el segundo tiempo.
Abero (6). Mejoró en el segundo tiempo. Con buenas asistencias de gol.
Píriz (5). Mejoró en la entrega de la pelota. Fue suplantado en el entretiempo.
Damonte (6). Manejó los tiempos en el medio. Cubrió espacios. Realizó un cierre importante en el primer tiempo. Habilitó a Recoba para el gol del empate.
Recoba (7). Manejó al equipo con el sello de sus pases profundos. Igualó el partido aprovechando gran pase de Damonte.
Sánchez (4). No mostró mucha cosa mientras que estuvo en cancha. Salió lesionado.
Porta (8). Otra vez insoportable de cara al gol. Se ubica bien, tiene olfato y cuando le queda una no perdona. Está en racha.
Viudez (5). El de menos rendimiento en la ofensiva. Se lo notó apagado, con poca chispa.
Bueno (6). Entró bien, con velocidad y dinámica. Dos asistencias de gol con el tiempo justo. Una para Porta y otra a Rolín. Anotó un gol de cabeza.
García (5). Correcto partido marcando y robando balones.
Nanni (4). Recibió seis goles pese a que en muchos no tuvo responsabilidad.
Sonsol (4). Comenzó bien pero con el paso de los minutos fue desbordado.
Techera (4). Mal partido, cada vez que Porta le ganó la espalda la pelota terminó en la red.
González (5). Ingresó en el desconcierto generalizado del fondo de Cerrito
De los Santos (4). Perdió con el medio de Nacional.
Sassón (4). Escaso aporte.
Núñez (6). Interesante jugador, fue el mejor de Cerrito. Cuando pasó al ataque lo hizo con criterio. Brindó la asistencia del gol.
Molina (4). Poco pudo hacer ante el dominio de Nacional.
Minutillo (4) Lo desbordaron permanentemente.
Guerrero (4). Quedó colgado solo en ofensiva.
Acuña (5). Hasta que estuvo en cancha fue un dolor de cabeza. Marcó el gol de apertura. Salió lesiona y se derrumbó Cerrito.
Huertas (4). No se destacó




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