Nacional - ENFRENTAMIENTO
Cárceles aún no tienen escáneres y tampoco se revisa a policías
Recluso de Libertad hirió con un arma 9 mm a dos guardias y fue abatido
En 2008, cuando la titular de la cartera era Daisy Tourné, el Ministerio del Interior anunció que pretendía instalar escáneres en las cárceles para controlar el ingreso ilegal de armas. A fines del año pasado, en la comisión de seguimiento del sistema carcelario, el actual ministro, Eduardo Bonomi, indicó que se esperaba la llegada de nueva tecnología. A la fecha, los escáneres aún no están instalados en la puerta de ingreso de las cárceles, incluido el penal de Libertad, confirmaron a El Observador fuentes de la cartera.En ese establecimiento, en la mañana de ayer viernes se produjo un enfrentamiento entre un recluso y tres policías.
En el tiroteo, el preso murió, pero antes baleó en la cabeza a uno de los guardias –al que anoche se le diagnosticó muerte cerebral– e hirió a otro en la pierna.
Libertad, al igual que el complejo carcelario de Santiago Vázquez, Canelones y la nueva cárcel de Las Rosas en Maldonado, cuentan con guardia perimetral a cargo de personal militar. Se aprobó una ley que permite a los efectivos militares revisar a los policías a su ingreso –para evitar que introduzcan armas– pero en la práctica esto aún no se hace, confirmaron asesores del ministro.
Bonomi y el jefe de Policía de Montevideo, Diego Fernández, anunciaron el 17 de enero, en la Comisión Permanente del Parlamento, que para brindar una mayor seguridad se incorporarían 1.200 efectivos a la Guardia Republicana en 2012 y se adquirían cuatro escáneres para cárceles. Explicó entonces que los militares realizarían los controles en el ingreso al predio una vez que estuvieran funcionando el nuevo equipamiento.
En ese momento, Bonomi admitió en el Parlamento que era clara la connivencia entre la guardia policial y los presos en cuanto a la introducción de armas a los penales.
El senador Carlos Moreira (Alianza Nacional) señaló a El Observador que lo sucedido ayer en Libertad “le sorprendió”, porque hasta la fecha “había un comando bueno de coraceros a cargo y mucha disciplina”. En su opinión “los controles han fallado” y “da la impresión que ni los policías quieren ser revisados ni los militares quieren revisarlos”.
Desde la Unión de Sindicatos Policiales (USIP), la dirigente Patricia Rodríguez dijo que “siempre es más fácil echarle la culpa al policía. El que entra un arma es un policía corrupto porque está exponiendo a sus compañeros. Pero no es toda la Policía. Al revés, ellos pasan pidiendo que se hagan requisas y más personal, porque es numéricamente muy inferior a los internos”.Balas de goma y 9 mmSobre la hora 10 de la mañana de ayer, tres policías –como indica el protocolo– fueron a buscar a su celda a Eduardo Brasil Sastre (31) para conducirlo a entrevistarse con su abogada. El recluso –que utilizaba muletas desde que intentó escaparse del Comcar y le dispararon en la pierna– simuló la caída de una de las muletas al piso para distraer la atención de los uniformados, extrajo un arma 9 milímetros, con la que disparó en la cabeza de uno de los guardias e hirió en la tibia al otro. El primero de los policías sufrió pérdida de masa encefálica y permanecía al cierre de esta edición en estado grave en el hospital Policial. Su padre se trasladó anoche desde Rivera, para desconectarlo del respirador artificial. El guardia Oseas Pintos, de 26 años, era hijo único.
Los policías respondieron con balas de goma, una de las cuales hirió de muerte a Brasil Sastre. El recluso estaba preso por copamiento y asesinar a un agente de Policía durante una rapiña a una remesa en 2007. El juez de Libertad, Pablo Misa, quien investiga los hechos, dijo que los policías estaban “en inferioridad de condiciones”.Cuando los dirigentes del gremio llegaron ayer al penal, unos 60 policías estaban formados afuera del edificio, algunos de ellos “llorando desconsoladamente”, apuntó Rodríguez. Fuentes policiales indicaron que el piso 3, donde sucedió el incidente, es “complicado” y que el ambiente en Libertad quedó “caldeado”. Tras lo sucedido se hizo una requisa y se investiga cómo ingresó el arma.




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