Deportes - FÚTBOL
Nacional emparchó y sigue
El tricolor sufrió hasta el final para resolver un partido en el que jugó muy mal, pero ganó y sumó tres puntos, que era lo que necesitaba
Desalineado, sin intenciones de jugar buen fútbol, porque con su propuesta ultraconservadora el rival lo había llevado a la desesperación, Nacional mandó al diablo todos los manuales de buen fútbol, que en otras tardes le llenaron de regocijo el alma, se olvidó de las buenas costumbres, de las formas, y arremetió. Cerró los ojos, bajó la cabeza y empujó al corazón del área de El Tanque Sisley, con el aliento de la tribuna y el espíritu de un equipo grande que necesitaba ganar para mantener su posición de privilegio en la Tabla Anual. Y allá, a falta de dos minutos para el final, cuando la presión se hacía sentir en todos los rincones del Estadio Centenario y se respiraba en el aire la sensación de que en cualquier momento la pelota iba a inflar la red, en el decimotercer tiro de esquina y después de una decena de tiro libres que pasaron sin pena ni gloria, Andrés Scotti, ganó otra vez por arriba, cabeceó para donde pudo y el zaguero Federico Velázquez la empujó a su propio arco. Nacional 1-El Tanque Sisley 0 y el alma volvió al cuerpo de los hinchas tricolores, que poco repararon en el método que utilizaron los futbolistas para llegar al triunfo. Ganaron y punto, que era lo que necesitaban.
Como primer análisis, está bien lo que consiguió Nacional. Los tres puntos lo mantienen como líder exclusivo de la tabla del año, con siete puntos de ventaja sobre Peñarol, que tiene dos partidos pendientes y debe ganar esos puntos para quedar a uno de los albos; y dejó al equipo de Marcelo Gallardo segundo en la tabla del Clausura. Es por esa razón que hay momentos en los torneos en los que es más importante ganar que la forma en la que lo consigue.
Hasta si se quiere es lógico, porque el fútbol de los albos depende más de Álvaro Recoba, que ayer faltó por lesión, de lo que muchos creen. Eso sí, de un Chino que jugue 30 minutos, como en el Apertura, y que haga lo que no consigue el resto. Y porque no todos los rivales van a ser El Tanque Sisley ultradefensivo, aplicado a defender como pocos.
En caso de profundizar en el juego que desarrolló Nacional ayer, la situación futbolística genera preocupación, por la actitud del equipo y por las formas del equipo, que no fue capaz de ponerle ritmo al juego. El aporte de Marcos Aguirre, que reemplazó a Recoba, fue intrascendente, Viudez, Porta y Bueno fueron absorbidos por la telaraña defensiva que planteó Moller (4-2-3-1, que era un 4-5-1), y el juego tricolor dependió exclusivamente de las pelotas quietas y de las patriadas que se mandó Píriz, como si fuera el creador del equipo. Así no funciona. Porque Píriz tiene que marcar y los delanteros generar fútbol.
Ese reino del revés en el que se transformó Nacional, fue el resultado de la brillante estrategia defensiva que planteó El Tanque Sisley.
El partido fue malo en el primer tiempo. En ese período las acciones de gol llegaron a través de pelotas quietas, y en las dos jugadas del final: el remate desde afuera del área de Viudez que desvío Hernández y en la contra, cuando Bava salió a cortar como un zaguero apagó el incendio.
En el complemento Gallardo buscó alternativas. Mandó a Abero, más decisivo en ataque, por Torres, porque eran demasiados defensas para tan poco ataque de El Tanque, pero lo costó pararse al tricolor. Por esa razón, a dos minutos de iniciado el complemento Curbelo falló un mano a mano con Bava.
A los 60 minutos, el técnico mandó a Boghossian por un intrascendente Aguirre, y más que nunca la propuesta de Nacional se transformó en pelotazos al área. Viudez se retrasó unos metros y el ataque lo conformaron Porta, Boghossian y Bueno. En los últimos minutos, más arriesgado aún Gallardo, hizo debutar al juvenil Gonzalo Vega por Calzada y terminó con cinco hombres buscando el gol en los últimos metros.
Boghossian, Scotti y Rolín ganaron varias veces por arriba, pero no pudieron quebrar la resistencia, hasta el gol en contra del final, que alivió las penas de Nacional, pero, de todas formas, dejó en evidencia las carencias de un equipo que no termina de alcanzar la madurez que debería tener después de casi un año de trabajo. Y eso es lo más preocupante de cara a lo que se viene. Porque Recoba lo podrá salvar un partido, Viudez en otro, pero para ser campeón necesita que los jugadores estén convencidos de que pueden levantar la copa. Ayer no dieron buenas señales.






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