Agro - Informe
Escalada de la soja jaquea la diversificación
Si se analiza únicamente el margen de los cultivos con los precios actuales, solo cabe plantar a la oleaginosa, pero no necesariamente es esa la mejor estrategia para el negocio agrícola
Cuando los agricultores estaban en su descanso de verano, podían disfrutar de las playas soleadas, pero todo era preocupación. Los cultivos sufrían bajo el calor y la falta de lluvias. La Niña era, hasta ese momento, típica. Y las pérdidas empezaban a contabilizarse. Los precios empezaban a levantar desde los US$ 400 que habían alcanzado en la primavera. Pero las rentas parecían muy difíciles de pagar con cultivos cuyo resultado sería muy dudoso.
Pero al comenzar febrero, como si una varita mágica hubiera tocado a Uruguay, las lluvias empezaron a llegar. En los países vecinos ya era tarde. El daño fue devastador en Paraguay, Argentina y Brasil. Y en la medida en que esos daños se han ido verificando al cosechar Paraguay, Brasil y Argentina, los precios no han parado de subir. Y las chacras, en Uruguay, no pararon de mejorar por las lluvias justas de febrero y marzo y la pausa exacta de la segunda quincena de abril, que se prolongará en los primeros días de mayo, para que la cosecha se haga sin grandes contratiempos.
Cuando se realizó la Expoactiva, del 23 al 25 de marzo, los precios de la soja cruzaron los US$ 500, puesta en Nueva Palmira, como para que los productores pudiesen tener una fiesta agrícola completa. Pero en aquel entonces pensar que Uruguay pudiese producir más de dos millones de toneladas era una utopía. Y que el precio a la cosecha alcanzara los US$ 540 era otra cosa que ni el más optimista de los agricultores se hubiese atrevido a suponer.
En estos días, cuando ya se ha levantado la mitad de la cosecha, pueden ya decirse varias cosas impactantes. Uruguay tendrá la mayor producción de soja de su historia, el mayor rendimiento de los últimos años, el mayor precio a la cosecha de la historia.
En 2012 las exportaciones de soja pasarán a ser el principal rubro de exportación del país, y superarán por primera vez los US$ 1.000 millones y será el primer año en la historia uruguaya en la que la facturación por exportaciones de soja superará a la de la carne vacuna, ocupando menos de un décimo del área ganadera (claro que la ganadería abastece al mercado interno y el consumo local de soja es mínimo). A su vez, en la próxima primavera, la superficie con soja pasará por primera vez el millón de hectáreas.
Pero ese salto productivo, motivado por los altos precios internacionales, traerá consecuencias importantes al modificar la matriz agrícola uruguaya, y sus consecuencias trascenderán a la agricultura.
Diversificación: una pausa.
El aumento en la superficie sojera traerá consecuencias variadas. La más directa es que bajará la superficie plantada con los demás cultivos. Se plantará menos trigo este otoño y menos sorgo la próxima primavera, excepto que las actuales relaciones de precios cambien radicalmente. El aumento en el precio internacional de la oleaginosa es una tendencia que apenas ha sido acompañada por la colza, cultivo todavía minoritario en Uruguay. Para el resto de los cultivos el precio sigue calmo. Está tranquilo el precio del trigo y el maíz, en el entorno de US$ 220 por tonelada.
En el caso del sorgo, cultivo que no se logra exportar y que tuvo también un excelente desarrollo, cuando está empezando la cosecha los precios están fuertemente presionados a la baja y, si los productores cuando envían soja reciben US$ 540, por el sorgo superan por poco los US$ 100.
Es fundamental que el sorgo encuentre salidas en la exportación para estabilizar un precio, y de esa forma lograr que no caiga la superficie sembrada el año próximo. En un momento en el que los productores lecheros cuentan con una relación favorable grano/leche, y que los productores ganaderos se ilusionan con el nuevo cupo 620, que tiene necesariamente que usar grano, las miradas empiezan a posarse sobre la próxima primavera. ¿Cuánto caerá el área de sorgo el año próximo? Nadie puede saberlo hoy, pero con las relaciones de precios actuales es casi una certeza que bajará fuerte el área del grano que vincula a la agricultura con la ganadería, que ha estado en la base de la expansión lechera.
Los esfuerzos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para promover rotaciones que den un mejor balance de carbono tendrán como escollo márgenes esperados con una diferencia muy difícil de descontar entre la soja y los cultivos alternativos.
No solo será difícil persistir en la tendencia a diversificar la agricultura, sino que también será difícil que baje un precio clave: el de la tierra y en particular el de la renta de la tierra.
Para muchas empresas, especialmente los grandes grupos argentinos que funcionan en base al alquiler, los arrendamientos, que en muchos casos están pactados en kilos de soja y que en todos los casos suben o bajan en función del precio del cultivo más sembrado, tienen un precio excesivo.
Es muy difícil hacer frente al pago de una renta agrícola con otros cultivos. Y en esa conjunción de arrendamiento y alto precio de la soja radica buena parte de los problemas vinculados a la conservación de los suelos. El propietario de la tierra quiere hacerse con el muy buen dinero de la renta, y luego verá qué pasa con el suelo. El arrendatario tiene que bajar otros costos, porque el de la tierra ya está dado.
Los costos en Uruguay suben en general, y en la agricultura, además lo hacen por factores específicos de la producción. En la medida que se suman los años de agricultura continua, aumentan las necesidades de fertilización. Ya no es solo fósforo y nitrógeno. La fertilización debe incluir cada vez más otros elementos como potasio, azufre y zinc. Y se hace imperioso establecer coberturas entre un cultivo y otro, para proteger los suelos, lo que agrega más de US$ 100/ha para quienes no llevan adelante cultivos de invierno.
La suba en el precio de los fertilizantes es una amenaza que siempre ronda a las subas fuertes de los precios de la soja. En 2008 fue un factor que se llevó buena parte de los márgenes a los que aspiraban los agricultores cuando la soja cruzó los US$ 500. Este año eso podría no suceder porque el precio de algunos insumos relevantes para los fertilizantes como el gas natural se mantienen bajos.
La suba en el precio de la soja permitirá márgenes excepcionales a los productores que están cosechando en estos días. Disimulará los muy altos costos que tiene producir en Uruguay. Generará un ingreso superior a los mil millones de dólares en exportaciones que formarán parte del nuevo récord de exportaciones que el país tendrá en 2012. Contribuirá a que el dólar se mantenga barato y la sensación de bienestar y alto poder adquisitivo permanezca. Pero obliga a pensar en qué situación estará el agro si el precio vuelve a US$ 400 por tonelada. Si los números del resto de la agricultura casi no dan margen, la apuesta termina frontal al cultivo que los chinos no paran de comprar.
¿Qué pasaría si además el novillo uruguayo se pagara como el de San Pablo a US$ 3,30 en lugar de los US$ 3,70 actuales?
La soja de 2013, a diferencia de los demás granos, tiene precio. Se puede vender en US$ 470 por tonelada. Un argumento más para concretar la apuesta sojera, que será plenamente compartida por los productores de países vecinos. Habrá más soja en Paraguay, Argentina y Brasil. También habrá menos trigo en Argentina y Brasil. Tal vez es un momento para apostar fichas contra la correntada, persistir en la diversidad de opciones y cubrir los suelos con cultivos de invierno. Si tomamos como perdurable la devaluación del dólar en Brasil, que esta semana alcanzó sus máximos desde 2009, y consideramos la devaluación que podría darse en Argentina para la próxima cosecha de soja, en el otoño de 2013, cabe esperar una superficie de soja inmensa en el Mercosur.
Los precios actuales de la soja pueden no sostenerse una vez que pase el pánico actual de los importadores. Y una moderación de precios de la soja podría agarrarnos con casi todos los huevos en la misma canasta. Claro que hasta ahora todo el que haya pronosticado una baja en el precio de la soja se equivocó. Pero cuando todos corren para el mismo lado, puede ser una buena estrategia la del salmón: unas fichas al trigo, y en verano a la soja, sin tirar por la borda a los cereales estivales. En un verano que puede volverse Niño, con áreas que serán récord para la soja en Brasil y Argentina, la apuesta exclusiva a la soja también puede tener sus riesgos.
Soja y trigo en la región.
Cuando se intervienen los precios el Estado recauda, pero incurre en un riesgo grave: un problema climático tiene un impacto aumentado. Sucede en Argentina: la sequía pegó con fuerza en el sector agricultor y los servicios conexos. En la medida en que la cosecha se revela más y más limitada, los pagos se demoran y los incumplimientos aumentan. Las distorsiones llevarán a concentrarse en la soja. El maíz, que venía ganando terreno, es caro y riesgoso para competir. Y entre el trigo que está trabado en sus exportaciones y la cebada, que tiene menos trabas, los argentinos sembrarán un área récord de cebada. Para los brasileños el incentivo para la soja es doble: el alto precio internacional es potenciado por un dólar en ascenso. El trigo y el maíz destinados al mercado interno tienen menos incentivos este año que en los anteriores, cuando el dólar en Brasil no paraba de bajar.
Cosecha clave.
La semana pasada los farmers estadounidenses sembraron un área de maíz comparable a la de Corea del Sur. Llevan más del 50% del área sembrada y van rumbo a tener maíz y soja implantados en fecha ideal. En soja el porcentaje sembrado es menor, pero también el mayor de los últimos tiempos. En trigo los pronósticos de rindes son muy altos y la cosecha en algunos estados clave como Kansas empezarán la semana que viene. En los cultivos de verano, el balance lo hace China, que además de las compras récord de soja –récord que se repite año tras año– está comprando maíz como nunca. El International Grain Council ha estimado que comprará seis millones de toneladas de maíz este año, frente a cuatro millones de 2011 y un casi autoabastecimiento que mantuvo hasta 2010.






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