Deportes - FÚTBOL
Peñarol consiguió un poco de aire
En partido de la octava fecha del Clausura, el aurinegro goleó 4-1 a Rentistas luego que se “despertó” tras recibir un gol y sigue en la lucha por la Anual
El aire es indispensable para vivir y Peñarol recobró un poco luego de golear al último de la tabla, Rentistas en un partido anodino pero que, no obstante, lo tuvo como neto protagonista en la primera parte, porque el resto, sobró.
Aire para trepar en la tabla –sobre todo, en la Anual que es la que apuntan sus jugadores y el cuerpo técnico, sabedores que el Clausura es muy difícil de ganar- y también en lo anímico para afrontar lo que se viene. Aire para que el hincha vuelva a creer en un equipo que le cuesta encontrarse en la cancha, dialogar con el balón.
Pero no todo fue tan sencillo. Desconcierto, descontrol, nerviosismo. Esos eran los síntomas de Peñarol en los primeros minutos pese a dominar, a mandar sobre la pelota y el rival. ¿Qué pasaba? Se habían errado varios goles en solo 22 minutos, tres de ellos que tuvieron al Lolo Estoyanoff como el protagonista. Realmente fue increíble cómo el delantero falló esas tres oportunidades clarísimas que le regaló la última zona del rival.
A ellas hay que sumarle una más de Mora que le tapó notablemente Reyes. Entonces todo eran quejas, caras largas, gestos entre los propios compañeros.
Rentistas llegaba en cuentagotas, como haciendo un esfuerzo increíble. Sin embargo, las pocas veces que lo hizo, se encontró con serias flaquezas del fondo mirasol, sobre todo, luego de promediar el primer tiempo.
Por eso no extrañó que tras un grueso error de Nicolás Freitas, los rojos se pusieran 1-0 arriba mediante un gol de Danilo Cóccaro.
No obstante, ese tanto ofició de “despertador” para los jugadores de Peñarol que parecieron darse cuenta que se jugaban la vida en el partido de anoche, aunque aún siguen lejos. Y allí apareció primero Zalayeta con el 1-1 tras buena habilitación de Albín y fue el tobogán para Rentistas. Porque Amodio copó la mitad de la cancha y justificó su inclusión como titular, al igual que el botija Nicolás Raguso –quien debutaba- con desbordes permanentes por izquierda, y el equipo de Da Silva volvió a recobrar la pelota. Un centro de Aguiar le dio el segundo a Mora quien definió muy bien de cabeza y a los 44, otra vez Mora aprovechó un pase de Estoyanoff para el 3-1.
Se terminó el partido. Faltaban aún 45 minutos pero todos los presentes en el Centenario sacaron esa rápida conclusión. ¿Por qué? No tanto quizás por las virtudes que pudiera mostrar Peñarol en el complemento, sino más bien por lo poco que pudiera ofrecer Rentistas que por algo marcha último lejos.
A los 57’ hubo un claro penal de Alejandro González sobre Marcelo Fernández que podría haber sido el 3-2, pero el árbitro insólitamente no lo pitó.
El Polilla Da Silva enseguida dio cabida a dos cambios para no cansar a los futbolistas de cara al encuentro del próximo domingo ante Wanderers en el que una vez más se van a jugar todo. Entonces sacó a Zalayeta y Amodio dando por descontado que el partido estaba cerrado a su favor. Y, obviamente, tenía razón. Porque como se explicó, el segundo tiempo sobró, fue monótono, de escasísimas llegadas y en el que los aurinegros se encargaron de cuidar la diferencia.
El gol de Aguiar para el 4-1 fue una anécdota. Peñarol se llevó lo que vino a buscar y quiere seguir en la lucha. Aire tiene, al menos de aquí hasta el domingo, cuando lo espera Wanderers.
-
Marco Chainie -
10.05.2012 - 09:43 hs
Marcelo Decaux, se nota que tenes plunas, viste el penal que no se le cobro a favor de Rentistas, pero no mencionas nada del penal que no le cobraron a al Lolo, ni de los 4 offside que le cobraron mal a Peñarol en el segundo tiempo, das asco gallina.
-
Diego Delia -
10.05.2012 - 07:57 hs
Estimados, entiendo que su fanatismo los desoriente pero me veo en la obligación de aclararles que el partido se disputo en el estadio centenario y no en el parque central como marca en el mapa, presten mas atención manga de gallinas!!!, Saludos,








Envíala por email
Imprímela
Más Opciones

El lío entre Santiago Silva y un policía