Nacional - DANIEL SAYAGUÉS
"La administración anterior del INAU incentivó mucho el delito"
El abogado estima que los que delinquen por pasta base son menos del 15%
¿Por qué delinquen los menores?
Yo los dividí en cuatro grupos. Los del primero alegan que es por necesidad económica, pero si empezás a rascar, ves que no es tan así. Andan entre el 1% y el 3%. La categoría B son los que delinquen para pagarse la pasta base. Probablemente sean los que cometen el mayor número de delitos. Los “lateros” lo que hacen es romper el vidrio de un auto y robar cualquier cosa para vender en una boca de pasta base. Representan el 15% o 20% de los procesados, pero explican los hurtos pequeños, muchos de los cuales no son denunciados. Con el grupo B se hizo algo en la administración anterior con el Portal Amarillo, pero no alcanza. Como la mayoría de los “lateros” vive en la calle, se necesitan hospedajes y un abordaje en su lugar, como hacen en otros países. Porque hay muchos que quieren salir, pero están atrapados.
¿Sirve de algo cerrar las bocas de pasta base?
La Policía estima que hay entre 3.000 y 4.000. Si cerrás una por día, en 10 años habrás terminado, pero en ese tiempo florecerán otras porque al haber menos competencia se reproducen. Achicar el número de adictos es mucho más efectivo. Por cada uno que saques de la droga, baja el número de delitos en cuatro o cinco por día, ya que de los 100 mil denunciados, hay otros 100 o 200 mil que nadie denuncia. Pero aunque lograras reducir las bocas a la mitad, el precio se duplicaría; es un tema de oferta y demanda. Los “lateros” saldrían a robar el doble, son capaces de cualquier cosa. Una madre vino a decirme que encontró al hijo destornillándole la pierna ortopédica al padre para ir a venderla. Sin embargo, aunque la pasta base pudrió, no explica todo. Los de las categorías C y D no fuman.
¿Quiénes las integran?
El grupo C son los “nini”, que no tienen necesidad de robar, suelen ser primarios (no tienen antecedentes), en general no reinciden y representan más del 40%. Son gurises que terminan sexto de escuela, llegan a primero de liceo, abandonan y quedan a la deriva. No tienen vocación de delincuentes y su futuro seguramente no sea el delito. Esto siempre y cuando se les aprieten las clavijas y se les creen oportunidades de estudio y trabajo. Algo está haciendo el Ministerio de Desarrollo Social, pero hay que abrir un abanico de medidas para los que cayeron en el delito.
¿Por qué roba el grupo C?
Para comprarse championes de marca. Por un gorro de Nike original son capaces de matar. Fijate lo que declararon los de La Pasiva: uno se compró ropa deportiva, otro se fue a un bar. Nadie roba por necesidad, sino para comprar aquellos bienes a los que no pueden acceder de una manera legítima. Pero los que hacen las rapiñas de Abitab y de los bancos son del grupo D, cuya vocación es el delito, lo consideran un “trabajo”, suelen ser reincidentes y están fugados del INAU. Dicen: “Me compro una casa para mí, otra para mi mamá y cuando llegue a los 18 me retiro a vivir de rentas”. Pero no tienen ni idea de la plata que necesitan para cambiar de vida. La administración anterior del INAU incentivó a que hubiera gente que se planteara eso como proyecto de vida y de ascenso social, porque sabían que entraban y se iban a los días. Con este grupo hay que ser duro.
¿Para ellos habría que bajar la edad de imputabilidad?
Eso es un juego de artificios que los políticos hacen para quedar bien. La pena máxima para los adolescentes es de cinco años de privación de libertad y no se aplica nunca. El único que conozco al que le dieron cinco años y los cumplió fue uno que mató al padre y a la madre adoptiva de un escopetazo. No es que la pena sea demasiado corta, es que ni se aplica, salen a los seis meses. De la administración anterior quedó eso de que a la mitad de la pena hay que sacarse a todo el mundo; es lo que están haciendo ahora con los mayores. El tema es vaciar las cárceles. Pero si no rehabilitaste, los dejás salir y a la semana los tenés de vuelta. La reincidencia de adultos es de 70% y en los menores, si se toma el número de procesados, diría que es de 50%. Además es peligroso aplicar las penas de los adultos a los adolescentes. En los mayores, el mínimo de la rapiña son cuatro años y cuatro meses y es inexcarcelable. Pero si un “nini”, que no va a ser delincuente sino que está al santo botón, te para en la calle y te dice “dame el celular o te mato” y tiene una mano en el bolsillo pero no tiene un arma, le dan cuatro años aunque sea primario. Es un disparate, no solo para los adolescentes, también para los adultos. Estamos transformando tipos que podríamos recuperar en absolutamente irrecuperables. No le podés poner un mínimo de cuatro años a la rapiña, cuando ahí tenés al que te rapiña en La Pasiva o al que le sacó el celular de boquilla a un transeúnte.
¿El INAU sigue haciendo la “vista gorda” con las fugas, como usted denunció el año pasado?
No está pasando. Las de ahora se hacen a pesar de la institución. La diferencia es que a la administración anterior no le importaba nada. Salían por decisión del funcionario administrativo que los mandaba al hogar La Casona, que no tiene rejas porque es de semilibertad. En La Casona hubo 230 fugados en el primer semestre del 2009, pero solamente tenía capacidad para 12 personas. Eso incentivó el delito enormemente. Gran parte de lo que está pasando ahora con los adolescentes se debe a los cinco años de la administración anterior. En el 2009 había 300 privados de libertad y hubo más de 1.000 fugas, estamos hablando de un 300% de la población reclusa. Es como si me dijeras que en el sistema carcelario de adultos hubo 27.000 fugas en un año, ya que son 9.000 presos. Si fuera así, destituyen al director de Cárceles, al ministro del Interior y hasta al presidente de la República.
Ante un panorama tan complejo, ¿cómo se reduce el delito?
La única manera es bajando la reincidencia y aprovechando el tiempo que se tiene con el procesado para hacer algo. Al que mató a un taxista en el Cerro le dieron unos tres años. Luego pasó a trabajar en el corte de leña y dejó totalmente el delito. Eso te demuestra que no se le puede cerrar la puerta a nadie. Pero los adolescentes también tienen que sentir que hay una sanción, que no se la llevan de arriba.




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