Deportes - FÚTBOL
El triunfo de la convicción
Peñarol hizo todo lo posible para ganar, pero Nacional lo contrarrestó con inteligencia, talento, corazón y la confianza de sentirse superior
En cualquier otra circunstancias, milagro hubiera sido un buen sustantivo para definir el formidable triunfo que Nacional logró ante Peñarol, que le permitió sacar del camino a su rival en la lucha por el título y consolidarse como principal aspirante a ganar la Tabla Anual. Por las dos remontadas (0-1, 1-2) antes de imponerse 3-2, porque Bava salvó dos pelotas de gol en los últimos minutos y porque terminó defendiendo con uñas y dientes esos tres puntos que venían con plus. No obstante, asociar la victoria con el facilismo de que se trató de un milagro sería menoscabar el trabajo de un equipo de guerreros que fueron capaces de sortear las instancias más difíciles en una lucha en la que no se dieron tregua y en la que defendieron el honor dejando hasta la última gota de sangre. Sin dramas, porque no hubo sangre en la cancha, a pesar de los cortes que sufrieron Darío Rodríguez y Pablo Álvarez, el clásico fue la más pura expresión de un partido jugado a fondo, con el alma, sin dejar nada para mañana. Hubo fútbol, goles, emociones y protagonizaron un partido como hacía tiempo no se veía en los clásicos.
Peñarol jugó como para ganar, pero Nacional tuvo argumentos de peso para sostener su triunfo. El talento de Álvaro Recoba; el corazón de todo un equipo; la garra de Jorge Bava que –con un hombro lesionado– terminó sacando dos goles increíbles a Santiago Silva en la hora; la irresponsabilidad de Richard Porta de jugar en condiciones sanitarias que no parecían las más adecuadas y que en pleno partido incluyó una discusión con el médico al costado del campo que no le permitía volver porque no lo veía bien; la inteligencia de Marcelo Gallardo para realizar otra vez una gran propuesta táctica y leer muy bien el partido porque sacó del campo a Israel Damonte antes de que fuera expulsado y su equipo quedara con 10. Fue ahí, en todo eso, en donde los tricolores ganaron el partido más importante.
Ganaron a pesar de que el encuentro empezó torcido, por un error del juez Martín Vázquez que concedió un gol mal concebido de Rodrigo Mora, después de una mano de Zalayeta que inhabilitó el resto de la jugada. La falta del delantero fue advertida por el línea, que cuando levantaba el banderín y denunciaba al juez la falta, fue rodeado por los suplentes de Peñarol, pero el árbitro la desestimó. Un minuto de juego, gol de Mora y Peñarol 1-0.
Esa situación, por el gol y el error del árbitro, no solo trastocó los planes de Nacional sino que le quitó la concentración a los albos y lo llevó al descontrol, a desarrollar un juego muy desordenado, desprolijo y carente de todo sentido y orden. Aunque a los 15 minutos Richard Porta convirtió un penal, que cometió Albín tras tocar la pelota en el área, y que puso el partido 1-1, Nacional nunca encontró el equilibrio hasta que el Chino Recoba ingresó en el segundo tiempo. Eso llevó a que Nacional sufriera con la pelota en sus pies y cuando estuvo en poder del rival: en sus propios pies, porque no supo manejarla, jamás llegó limpia al ataque, a pesar de que Maximiliano Calzada intentó zurcir, y las pocas veces que la recibió Alexander Medina fueron centros en los que se debatió entre los defensas rivales. Otra vez, como en los últimos partidos, Tabaré Viudez quedó en deuda con el fútbol. Y todo eso sirvió para que Peñarol hiciera su juego, porque Novick fue patrón en el mediocampo, Aguiar llevó fútbol al ataque y Marcelo Zalayeta jugó como en sus mejores momentos en los aurinegros. Por esa razón, después de un error de Damonte, el aurinegro sorprendió a la defensa tricolor, al golero Bava y convirtió a los 24’ el 2-1.
Pese a la ventaja en el marcador y a la superioridad futbolística, Peñarol no se sentía ganador ni ofrecía seguridad del éxito a sus hinchas. Lo mejor que le podía suceder a Nacional era que transcurriera el reloj hasta que Recoba pudiera jugar esos 40 minutos de calidad.
La única cuota de fortuna que le acompañó a Gallardo, porque el técnico no lo había planeado el partido con Pablo Álvarez como lateral, fue la salida obligada de Jadson Viera por lesión. Porque el ingreso del lateral le ordenó el equipo y los problemas defensivos que tenía el tricolor. Álvarez jugó un gran partido y Scotti le dio más seguridad a la defensa. Y con el cambio llegó el empate de Facundo Píriz, con un cabezazo dentro del área chica. Otra vez gol de pelota quieta: 2-2. Fue ahí cuando quedó la sensación de que Nacional tenía el partido, porque Gallardo iba a ejecutar la segunda parte del libreto.
A los 51 minutos saltó Recoba a la cancha y empezó el show del Chino. Con un golazo de tiro libre, Recoba estableció el 3-2 definitivo y de allí en más el habilidoso volante se encargó de que Nacional defendiera con la pelota. Hizo correr la pelota, hasta la desesperación del rival, y dejó de cara al gol a Porta varias veces, pero falló el delantero.
Inmediatamente después de un golpe de Damonte a Darío, que el juez no vio, el técnico Gallardo sacó del campo al volante argentino y con el ingreso de Matías Cabrera los albos llevaron al fútbol al escenario que más necesitaban. Se defendieron con la pelota en la mitad de la cancha y llevaron a la desesperación de Peñarol, que siguió pinchando con Zalayeta, pero todas las pelotas quietas que tuvo el aurinegro fueron más definidas por Mora, que intentó hacer el gol salvador.
El final fue infartante, por los dos goles que Bava le sacó a Santiago Silva, que ingresó a los 85’, por la roja a Torres, situación que dejó a Nacional con 10 hombres, por el grosero penal de Darío Rodríguez a Porta que el árbitro no pitó, y porque Nacional ganó con la fórmula que más le gusta al hincha, con el corazón, con inteligencia, con talento y con la convicción de sentirse superior.
Viera rompió un tendón
El zaguero de Nacional, Jadson Viera, sufrió rotura del tendón rotuliano de la pierna izquierda cuando a los 37 minutos fue a disputar una pelota con Marcelo Zalayeta cerca del medio de la cancha. En el choque el jugador tricolor llevó la peor parte. Desde el Estadio Centenario fue trasladado a la Asociación Española, donde será intervenido en las próximas horas.
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Ignacio Carrau -
21.05.2012 - 14:33 hs
Es importante saber para los que estamos lejos que hubo un penal grosero a Porta que el juez se comió y tambien que el primer gol de Mora fue viciado de NULIDAD por mano de Zalayeta antes de hacer el pase . Eso significa que Nacional ganó con sobras o con la fusta abajo del brazo como dicen los turfistas . Solo no entiendo porque lloran tanto da Silva y algunos de los jugadores y de los dirigentes entonces .
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Italo . -
21.05.2012 - 09:58 hs
Estimado Luis, porque se encarga de recalcar que el primer gol al minuto de juego no era válido, por una mano claramente sin intención de zalayeta (al contrario de la de albin, una niñez) y sin embargo simplemente dice al pasar que peñarol convirtió un segundo gol "por un error de damonete" (??????), me da gracia, que sombrerito de aguiar con la cabeza, que pase de aguiar, y como la engancho de aire zalayeta, que golazo, por dios(!!!!!!). "SHOW del chino", "GROSERO penal de Dario", peeero... el codazo de Damonte a Dario que le parte la ñata para ud fue "golpe de damonte a Dario, que el juez no vio", me queda la duda...era para expulsion?? Cada vez se parecen más al deportivo de la calle Michelini






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