Nacional - INFORME
Adicción en aumento
El 86% de los ludópatas uruguayos optan por las tragamonedas
Eran los ahorros de 18 años de trabajo. Pero durante los 12 meses que duró su frenesí con la ruleta, Marta (nombre ficticio de una ex adicta al juego) dilapidó los $ 500 mil de su cuenta bancaria, pidió todo tipo de créditos, abandonó a su pareja y lo dejó con deudas, y hubo días en los que no tuvo ni para comer. La fortuna, sin embargo, quiso que su padre estuviera ahí para apoyarla. “Si no fuera por él ahora estaría en una volqueta”, señala.
Marta, quien ha sido diagnosticada como bipolar y anteriormente tuvo una compulsión más leve hacia las compras, solo es una de los cientos de uruguayos que padecen de ludopatía, un fenómeno que viene creciendo con fuerza en el país.
Como ella, Leo, otro miembro de Jugadores Anónimos, estuvo a punto de perderlo todo por su enfermedad. Hoy, tras seis años de estar “limpio” de su adicción a los slots (tragamonedas), aún tiene que seguir pagando deudas contraídas en esa etapa.
Dentro de este universo, el sector que viene creciendo a ritmo exponencial e incorporando más personas a la adicción es, por lejos, el de los slots. En la actualidad, alrededor del 86% de los uruguayos que padecen la enfermedad ha caído en la ludopatía a causa de las “maquinitas”.
La ruleta solo representa el 10% de los adictos, las cartas, el 2% y las carreras de caballos, el 1%, al igual que los juegos como la quiniela y la tómbola, según recoge un informe realizado por el equipo del doctor Óscar Coll, del Centro de Atención a Ludópatas, que desde hace dos años funciona en el primer piso del Hospital de Clínicas. En la actualidad atienden a 300 personas y no dan abasto con el aluvión de llamadas e interesados. Coll calcula que hay más de 100 personas en lista de espera (ver Recuperación).
Jugadores Anónimos, por su parte, cuenta en la actualidad con ocho grupos de unas 15 o 20 personas cada uno: cinco en Montevideo y otros en Mercedes, Maldonado y Canelones.
La creciente adicción a los slots es un hecho que se evidencia no solo en la cantidad de pacientes. De acuerdo a datos de la Dirección Nacional de Casinos, las “maquinitas” han reportado US$ 201,2 millones lo que implica un crecimiento de 30,5% con respecto al 2009. Teniendo en cuenta las cifras que reportan las tragamonedas con respecto a los juegos de paño, el auge es aun más notorio. Los juegos de paño solo representaron para los casinos US$13,1 millones, una cifra 15 veces menor, y que disminuyó 19,2% con respecto a 2009.
Pero el negocio de las tragamonedas no solo viene creciendo en los casinos, sino también a través de los entre 18 mil y 20 mil slots sin regulación que se encuentran en almacenes, quioscos y bares de barrio, y cuya recaudación asciende a U$S 100 millones al año.
Pese a esta realidad, el Parlamento tiene encajonados dos proyectos. Según informó el diputado del Partido Nacional Jorge Gandini a El Observador “la única explicación por la cual el oficialismo no avanza en este tema, es porque los empresarios de los slots ilegales tienen vínculos con el gobierno” (ver Parlamento).
Cambio del perfil ludópata
A la par del avance de las tragamonedas en el mercado del juego, las mujeres han ido copando un espacio tradicionalmente más asociado a los hombres. Según un informe del Centro de Atención al Ludópata, la media total en los dos años de trabajo es de 48% para el sexo femenino y 52% para el masculino.
Sin embargo, comenta Coll, la tipología del ludópata uruguayo mutó notablemente desde la década de 1980, cuando comenzó a estudiar el fenómeno. “Es un cambio abrumador. Antes el perfil era el de un hombre con historial de juego y que hacía su quiebre a la ludopatía alrededor de los 40 años. Actualmente el promedio es casi igual con las mujeres. Aunque el hombre empieza un poco antes y la mujer alrededor de los 55 años”.
Señala, además, hay otras tendencias recientes: la ludopatía alcanza edades muy avanzadas (incluso centenarios), la creciente presencia de gente más joven y hasta el fenómeno de parejas con esta adicción. La ludopatía –recién calificada en 1980 como enfermedad por la OMS– es la adicción psicológica con más peligro de suicidio, indica Coll.
De Jugadores Anónimos, la red de autoayuda para adictos compulsivos, también se notifica esta tendencia. De acuerdo a Leo concurren hasta menores de edad, la mayoría por adicción al póquer o las “maquinitas por internet”. Algunos arriban por orden judicial después de haberles vaciado las tarjetas de crédito a sus padres.
Pese a la propagación de la ludopatía, Coll afirma que las razones que llevan al juego a hombres y mujeres suelen ser diferentes. “Vemos que las mujeres caen más por la soledad, luego de la muerte de la pareja, de un hijo, por depresión. En el hombre prima más la necesidad de descargar adrenalina”. Donde no hay diferencias, sin embargo, es en cuanto a las clases sociales.
Por otro lado, en el 65% de los casos de personas con ludopatía los pacientes presentan antecedentes de haberse criado con un familiar con problemas de juego, indican las investigaciones del Hospital de Clínicas.
Slots cada vez más adictivos
Pese a lo que pueda parecer, el problema de la ludopatía no solo es un fenómeno individual sino social, relacionado con el aumento de la oferta de juego, afirma Coll.
“La industria del entretenimiento se ha enriquecido en los últimos años y se pusieron casinos en lugares que quedan muy cómodos; antes la concepción era que estuvieran en las afueras. La publicidad, la globalización, los avances tecnológicos e internet han llevado a que el perfil de la ludopatía haya cambiado”, sostiene. Pero uno de los cambios más significativos –informa– es el avance tecnológico de los slots, que acrecienta su poder adictivo.
“Desde los noventa se crea un microchip que es muy poderoso que tiene luces especiales y premios inmediatos. La máquina está diseñada para que al principio la persona gane. Después esto empieza a espaciarse hasta que al final el jugador deja de ganar”, indica.
Pese al creciente flagelo, Coll cree que el programa que dirige está produciendo muy buenos resultados: alrededor de 70% de los pacientes presenta buena adhesión al tratamiento y de esta cifra 63% presenta una mejoría en su situación. Jugadores Anónimos no dispone de estadísticas de este tipo, pero no son tan optimistas. Basado en la experiencia del grupo, Marta estima que la reincidencia oscila entre el 75% u 80%. Ella misma reincidió después de nueve meses de abstinencia, pero hoy, tras tres años sin jugar, es categórica en cuanto a su abandono. “Me corto una mano antes de volver. No tengo ganas y sería un golpe que mi padre no soportaría”, comenta agachando la cabeza.




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