Mundo - “VATILEAKS”
Intrigas vaticanas
Investigan quién está detrás de la filtración de documentos del Papa a la prensa italiana
Anoche pasó su cuarta noche encerrado Paolo Gabriele, el secretario personal del Papa Benedicto XVI. El italiano, conocido hasta ahora como un hombre sencillo, un verdadero creyente y buen cristiano, fue acusado de filtrar documentos privados de la Santa Sede al diario “Il Fatto Quotidiano” desde enero de este año.
Según los relatos de los vaticanistas, lo que dio la clave para llegar a Gabriele como filtrador fue el tipo de material que llegó a la prensa: se trataba de archivos demasiado reservados que ni siquiera habían salido de los apartamentos pontificios, por lo que la investigación se cerró al personal que circula por esa zona. En esa investigación decidieron interrogar al mayordomo y secretario personal, y luego allanaron su casa y encontraron “documentos demasiado reservados”, según Vatican Insider.
De acuerdo con una crónica de ese mismo portal, durante los interrogatorios el sospechoso casi no habló y no aceptó las acusaciones. “Es un golpe tremendo”, declaró su esposa que, junto con sus tres hijos, ayer se mudó de la casa que habitaba en el Vaticano.
El Vaticano investiga si Gabriele actuó incentivado por alguien más.
Nadie en el Vaticano parece entender lo sucedido, dado que “Paoletto” era de suma confianza. Los que le conocían descartan que haya hurtado los documentos por plata. Entonces buscan un nivel superior. El vaticanista Andrea Tornielli, de La Stampa, publicó en su blog que “debe de haber una mente refinada dentro del Vaticano que haya pensado y organizado todo esto”, ya que no cree “que se trate de personas de bajo nivel”.
En una nota de prensa redactada la semana pasada, la Santa Sede expresó que la reciente divulgación de archivos “ya no se presenta como una discutible -y objetivamente difamatoria- iniciativa periodística, sino que asume claramente el carácter de acto criminoso”. Denuncia que los “derechos personales de intimidad y de libertad de correspondencia” del Papa y de muchos de sus colaboradores fueron “violados”, y acaba con una frase en la que deja claro que la Iglesia, “si fuera necesario, pedirá a tal fin la colaboración internacional”.
"Debe de haber una mente refinada dentro del Vaticano que haya pensado y organizado todo esto", Andrea Tornielli, vaticanista.
En tanto, desde la Conferencia Episcopal Italiana el cardenal Angelo Bagnasco se refirió al caso diciendo que “el mal está en los cristianos como en todos los hombres, pero no debemos tener una visión maniquea”.
Y agregó: “El mal y el pecado son realidades muy concretas para todos los hombres, creyentes o no creyentes, laicos o eclesiásticos, y no por nada el Papa ha lanzado el Año de la Fe y sigue recordándonos que estamos en un estado de conversión”.






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