Deportes - CLAUSURA
El fútbol impuso su ley
Los dirigidos por Gustavo Díaz desarrollaron un juego que no tuvo rivales; el domingo vencieron a El Tanque Sisley y recibieron su merecida recompensa
La pelota corre por los pies de los defensas violetas y nadie desespera en la tribuna. Los hinchas, esos que no saben lo que es trabajar un partido y que quieren resolver el triunfo en el primer minuto, siguen con singular atención y admiración cada movimiento, como si supieran que tarde o temprano la red se va a inflar. En el fútbol uruguayo, en el que tanto le cuesta a los equipos ganarse la credibilidad, el que dirige Gustavo Díaz ya no solo va camino a recibir el reconocimiento por su conquista en el Clausura sino que se lleva lo más importante: los aplausos porque impusieron la ley del fútbol.
El reloj avanza en el Franzini y los futbolistas violetas se toman su tiempo para desarrollar el juego que les permita quebrar la resistencia de El Tanque Sisley. La ansiedad de la tribuna, que luce como cada vez que Defensor Sporting se prepara para recibir la copa, colmada, colorida y bullanguera, no perturba la fórmula para llegar al triunfo. Tampoco la expectativa que genera la posible consagración violeta, que convoca a todos los medios de comunicación que a lo largo del año siguieron las campañas de Nacional y Peñarol, aspecto que la barra recuerda con cantos ofensivos y con dolor, por transitar en el fútbol a la sombra de los grandes.
La pelota sigue corriendo de un lado a otro, en tanto El Tanque Sisley se repliega con nueve hombres, o con ocho porque para fortuna de los locales y desgracia de los visitantes, Andrés Aparicio, ese batallador incansable en el mediocampo, cae lesionado a los dos minutos. Inmediatamente los laterales Fernando Fajardo y Robert Herrera quedaron cambiados, Herrera se mandó hasta el fondo y levantó un centro que llevó algo de peligro.
El técnico daba indicaciones para seguir así, y poco después, cuando iban 9 minutos, tras un desborde de Fajardo, Federico Pintos estableció el 1-0.
Lo que los futbolistas esperaban resolver en 90 minutos, lo consiguieron en el inicio mismo del partido. Así quedó sentenciado el duodécimo triunfo, la consagración en el Clausura, y la fiesta empezó mucho antes del pitazo final. Porque El Tanque Sisley estuvo muy lejos del nivel futbolístico del rival, y eso quedó reflejado en el campo y en los números. Los violetas generaron seis ocasiones de gol y los fusionados ninguna. Apenas si la visita inquietó cuando, sorprendentemente, Diego “Torito” Rodríguez perdió una pelota en la mitad de la cancha, ante la presión de Darwin Ramírez, el delantero pretendió definir a lo Luis Suárez desde la mitad de la cancha y el balón cayó mansito en las manos del golero.
Antes de que finalizara el primer tiempo, Moiraghi y Ramón Arias se perdieron la ocasión de ampliar diferencias. En el complemento, Nicolás Olivera puso el 2-0 de penal a los 47 minutos, que el mismo generó, y Diego Ferreira estableció el 3-0 a los 65 minutos.
De allí al final el técnico tuvo tiempo para brindar un homenaje a Fleurquin, el histórico violeta que ingresó a los 68 minutos; a Fajardo, que dejó la cancha para que ingresara el volante; y a la nueva generación de futbolistas de Defensor Sporting que en el Clausura establecieron un nuevo orden, con disciplina táctica, solidaridad y un equipo polifuncional que recorrió los barrios y le ganó a todos excepto a los grandes.
El violeta impuso su ley, la del fútbol. Sabe lo que quiere y ya dio un gran paso: ahora debe rendir la prueba más difícil ante Nacional por el Campeonato Uruguayo.






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