Opinión - Editorial
Positivo avance hacia la armonía laboral
La aceptación del PIT-CNT de una cláusula de paz y de posible reducción salarial en caso de debilitamiento empresarial supone un avance considerable
La aceptación del PIT-CNT de una cláusula de paz y de posible reducción salarial en caso de debilitamiento empresarial supone un avance considerable hacia la armonía laboral, en un campo caracterizado durante largos años por enfrentamientos conflictivos. Ni bajo las dos administraciones del Frente Amplio ni bajo gobiernos anteriores han sido fáciles las relaciones laborales, pese a que el trabajo en paz es esencial en un área de la que dependen la prosperidad de las empresas, el consecuente bienestar de los trabajadores y el desarrollo sustentable de la economía.
Hasta hace siete años los sindicatos estaban en guerra contra empresas a las que acusaban de trato injusto. Para atender sus reclamos, la administración Vázquez restableció los Consejos de Salarios y aprobó una estructura legal sesgada hacia el sector sindical, que incluyó una desequilibrada ley de Negociación Colectiva y luz verde a las ocupaciones. Las cámaras empresariales protestaron ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que les dio la razón e instó al gobierno a volver al centro el fiel de la balanza laboral. Las diferencias estuvieron a punto de limarse hace un año. El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, y delegados empresariales y del PIT-CNT tejieron en la sede de la OIT en Ginebra un trabajoso acuerdo de convivencia menos confrontativo.
Pero todo se derrumbó cuando desde Montevideo la dirección de la central sindical, dominada entonces por dirigentes de menor visión, desautorizó a sus representantes y rechazó el acuerdo. La actitud ha variado luego del recambio de autoridades en la conducción del PIT-CNT en octubre último. La renovada dirigencia resolvió aceptar la inclusión de la cláusula de paz y eventuales revisiones salariales, restableciendo el frustrado acuerdo del año pasado en Ginebra. El Secretariado Ejecutivo, máximo órgano de conducción de la central sindical, comunicó formalmente por escrito a Brenta su cambio de posición. La cláusula de paz o "prevención de conflictos" propuesta por el PIT-CNT no elimina totalmente que haya medidas de fuerza durante la vigencia de los convenios salariales, pero al menos acepta preavisar a las empresas e instalar instancias de negociación antes de un paro o una huelga. También admite que en caso de que se desplomen las ganancias de una empresa o un sector de actividad se negocien reducciones salariales, así como también aumentos en la situación inversa de ganancias por encima de lo previsto.
Esta demostración de sensatez sindical no asegura todavía final feliz a una larga historia de desencuentros. Falta ahora la respuesta empresarial, definir los cambios en la ley de Negociación Colectiva y en el tema de las ocupaciones, aun habilitadas por un decreto vigente, y asegurar que un eventual acuerdo sea cumplido sin fisuras por todas las partes. Pero la decisión del PIT-CNT de reconocer desequilibrios injustificados y aceptar algunas medidas de nivelación es un paso trascendente hacia la paz laboral, meta elusiva desde hace décadas pero indispensable para beneficiar tanto a las empresas como a los trabajadores. Son sectores obligados a actuar en armonía, por la simple razón de que dependen uno del otro.




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