Nacional - INNOVACIONES EN MOVILIDAD
Los sensores que dan paso a un Montevideo inteligente
Tecnología instalada en rambla y Jackson agiliza tránsito y da más seguridad
Circular en automóvil es un quebradero de cabeza y tanto conductores como peatones sienten, con razón, que cientos de peligros acechan en cada esquina. Pero Montevideo, como ya hicieron grandes metrópolis, comenzó el recorrido hacia un modelo de ciudad inteligente y, presuntamente, más segura. Y lo hizo con una tecnología inédita en el mundo: sensores inalámbricos en la esquina de la rambla y Juan D. Jackson, en una apuesta en conjunto de la Intendencia de Montevideo (IMM) y la empresa tecnológica Ganifox, con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.
“El magnetómetro –nombre científico del sensor− nos permite actuar sobre la ciudad. Tiene un sinfín de utilidades: desde la detección de un auto hasta la fiscalización durante las 24 horas por exceso de velocidad”, explicó a El Observador Nicolás Pereira, director de Ganifox.
Por el momento, el sensor y las cámaras ubicadas en los semáforos de la rambla y Jackson cumplen la función de permitir el giro hacia el Centro. Cada vez que un automóvil se coloca en la posición para doblar a la izquierda, el sensor habilita la luz verde del semáforo; apenas pase, la luz volverá al color rojo. “Es a demanda y no por horario”, indicó Pereira. Los semáforos de Montevideo que habilitan los giros están programados para dar 80 segundos en verde y 30 segundos en rojo.
Para Hugo Bosca, director de Tránsito y Transporte de la Intendencia de Montevideo (IMM), esta tecnología descongestiona el cruce, da fluidez a la rambla y da más seguridad a los conductores y a los peatones. Este tramo de la rambla del Parque Rodó está considerado como peligroso. A pocos metros de allí perdió la vida el futbolista de Nacional Diego Rodríguez, de 22 años, en setiembre de 2010 y en esa esquina se registraron 10 accidentes con lesionados entre 2006 y 2010, según estadísticas de la División de Tránsito.
Además, el sensor almacena la información correspondiente a la cantidad de vehículos, el horario de mayor circulación, la velocidad a la que transitan por allí y hasta el modelo y las medidas de cada auto. Esto le permitirá a la IMM, cuando termine el período de pruebas –el sensor todavía está en fase de desarrollo−, planificar más acertadamente el uso de las calles. Por ejemplo, podrá definir en función de la información si amerita que se fleche una vía o se la inhabilite para tránsito pesado.
Las cámaras, por su parte, están enfocadas para registrar la matrícula y para fiscalizar si el conductor lleva puesto el cinturón de seguridad o si está hablando por teléfono celular. La IMM aspira a que el sistema tome fotografías de los infractores y se procese al instante una multa.
El precio de los sistemas de detección vehicular que hoy están disponibles en el mercado supera los US$ 4.000. Estos deben ser instalados por debajo del pavimento por lo que su mantenimiento se hace difícil. Su vida útil, además, es más corta que la del magnetómetro que funciona a batería. El sensor inalámbrico ya instalado cuesta US$ 300 y se coloca en 20 minutos sin levantar calles o veredas.
La vida más fácil
“La idea es reducir la frustración del conductor a través de información”, señaló Pereira. Con este leitmotiv, la empresa trabaja en el desarrollo de una aplicación para celulares para acompañar la tarea del magnetómetro con un servicio de información vial. El conductor podrá saber dónde están los embotellamientos para elegir una ruta alternativa que lo lleve con la menor cantidad de interrupciones posible a su destino.
Si los sensores cubren un área determinada, el sistema indicará dónde hay lugar para estacionar “para evitar las vueltas a la manzana innecesarias”.
Otra función: hará más eficiente el trabajo del inspector de tránsito que podrá acudir directamente adonde está un vehículo mal estacionado si es advertido por un sensor colocado en la zona prohibida.
Más ideas
Otro proyecto de Ganifox y la IMM es el desarrollo de un sistema de comunicación inalámbrico para los semáforos de avenida Italia y avenida Rivera.
El objetivo es crear una “onda verde”, una sincronización de los semáforos que permita al conductor circular sin detenerse en cada esquina si circula, por ejemplo, a 60 kilómetros por hora.
Actualmente, muy pocos de los 580 cruces con semáforos que tiene Montevideo están conectados entre sí.
Pero a Pereira le rondan otras ideas en la cabeza y todas apuntan a hacer de Montevideo una ciudad inteligente.
Uno de sus mayores anhelos es que todos los estacionamientos privados de la ciudad estén adheridos al sistema electrónico de información vial para que los conductores sepan de antemano dónde hay un lugar vacante y puedan, además, realizar una reserva online de un espacio y pagar la tarifa a través de su teléfono o cualquier dispositivo con conexión a internet como hoy ya se hace, por ejemplo, con las habitaciones de hoteles. En definitiva, lograr una ciudad más ágil, menos apresurada, con menores costos y más verde, puesto que al ir en forma directa o más rápida de un punto a otro, se reduciría la contaminación generada por los automóviles.




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