Deportes - ELIMINATORIAS
Una clase mal dada
El maestro Tabárez se demoró en los cambios y cerró mal un partido en el que se perdió el dominio del balón y no pesaron las figuras gravitantes
Nadie dramatiza. Nadie pone piedras en el camino ni tira dardos venenosos. Simplemente es hora de analizar lo que ocurrió el sábado y de tratar de explicar por qué no se encontró la pelota y no le salieron las cosas al seleccionado del Maestro Tabárez.
¿Se perdió una gran oportunidad de conseguir tres puntos fundamentales? Sí.
¿Se jugó mal? Totalmente.
¿Hay que cambiar ante Perú? La respuesta es obvia.
¿Se paró mal el equipo? No necesariamente. Sí marcó muy bien el rival y no dejó espacios. Como para agrandar los 12 años que Uruguay no puede vencerlo por Eliminatorias.
¿No hay que exagerar? No.
¿Qué pasó con el dúo dinámico de Luis Suárez y Edinson Cavani que ni aparecieron? ¿Solo fueron muy bien marcados o no les llegó bien jugada la pelota? Las dos cosas.
Tantas preguntas como respuestas se pueden tratar de explicar acerca de este resultado que no fue bueno.
El poder del gol, ese que siempre le dio a este Uruguay un plus, esta vez, no se vio.
El Maestro no sorprendió en lo táctico. Jugó con los cuatro del fondo, tres en el medio, Forlán un poco más adelantado y los puntas con Suárez y Cavani.
Lo más importante fue el hecho de que ninguno de estos tres se mantuvo en una posición fija, sino que rotaban por todo el frente de ataque, sobre todo, para intentar perder las marcas. Pero no lo consiguieron. Tanto Amorebieta como Vizcarrondo fueron dos torres casi impasables que solamente cometieron un error en el tanto de Forlán.
Esa versatilidad que tienen los puntas celestes, su impronta con y sin balón, no se vio y por allí se pecó en un partido en el que no se puede pecar.
Los nervios y la ansiedad le ganaron ya en el primer tiempo a los uruguayos. Maximiliano Pereira subía, pero no encontraba socio. Por izquierda se vio lo mejor de la parte inicial con Álvaro Pereira desbordando y complicando a sus adversarios. Era el que más buscaba en ofensiva y el más despegado del mediocampo. Sin embargo, pocas veces encontró eco en sus compañeros de ofensiva. Justamente una de ellas derivó en el tanto de Diego Forlán para el 1-0 a los 38 minutos.
Venezuela se mostraba bien parado en el fondo pese y en la única jugada colectiva llegó ese 1-0 transitorio.
Pero Uruguay no supo apretar el acelerador, no pudo y –no lo dejaron– someter al rival, imponer su ritmo.
Uno de los principales problemas del combinado de Tabárez fue el hecho de no saber mandar sobre la pelota. Perdió la batalla en el mediocampo ya que Egidio se desvivía demasiado solo y entre Arango y Di Giorgi complicaban en cada contragolpe.
Llegó un momento en el que los celestes parecían groguis en el campo. Perdían continuamente los mano a mano, entregaban mal el balón y eso les podía jugar en contra, como al final sucedió.
Es muy difícil tratar de jugar medianamente bien y ser oportunista cuando no se consigue la pelota. Por eso el sábado Suárez y Cavani no pudieron desnivelar.
Además, se notó casi de entrada en el segundo tiempo que Diego Forlán no daba más. Estaba muy cansado y no solo no aportaba en el juego sino que tampoco ayudaba en los relevos.
Si bien el rival jugó más a los errores que pudieran cometer los celestes y por momentos, fue bastante defensivo, comenzó a soltarse y a llegar con peligro al área uruguaya.
Por eso, ya promediando la segunda mitad, se imponían variantes. Primero, por esa “ausencia” de Forlán y, segundo, porque había que tratar de contener los embates venezolanos.
Sin embargo, Tabárez no se apresuró –tal cual es su característica– y, fiel a su estilo, esperó. Pero esta vez, esperó de más.
Esta nueva insolencia venezolana en casa charrúa se veía venir y vino. El ingreso de Álvaro González terminó de complicar el panorama. No porque haya perdido la pelota que derivó en el empate visitante, sino porque aportó menos que el propio Diego Pérez. Y lo que terminó de derrumbar todo fue la salida de Diego Lugano, quien no sintió su falta de fútbol y rindió como un león. Su lesión obligó al cambio por Coates y allí se perdieron referencias en las marcas.
Pese a esta clase mal dada por el Maestro, lo más positivo seguramente es que dejará alguna enseñanza de cara al futuro. Por más que se trata del campeón de América indiscutido y del mejor seleccionado del continente, es bueno tratar de aprender todos los días. Y Tabárez lo sabe de memoria.
ANTE PERÚ NO ESTARÁ EL CAPITÁN
La selección nacional contará con dos ausencias importantes de cara al encuentro del próximo domingo ante Perú por una nueva fecha de las Eliminatorias al Mundial Brasil 2014. Ese día, no estará con los celestes el capitán uruguayo, Diego Lugano. El zaguero no solo vio su segunda tarjeta amarilla ante los venezolanos, sino que minutos después debió dejar la cancha lesionado en el muslo izquierdo. El futbolista de Paris Saint-Germain de Francia, arrastra la misma lesión que lo dejó fuera durante varios partidos de su club. Lugano podrá volver por Eliminatorias luego del partido ante Perú, cuando en setiembre jueguen ante Colombia.






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